Giselle Santana, trabajadora en el Departamento de Calidad en las Mediciones, e integrante de la Asamblea Multisectorial del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, se refirió a la amenaza de despidos lanzada desde el gobierno de Javier Milei en el organismo de ciencia y tecnología. “Hace dos semanas tuvimos una reunión con las autoridades del INTI, en principio la idea era despedir a 1.700 trabajadores y trabajadoras; la orden era del Ministerio de Regulación (que dirige Federico Sturzenegger)”, expresó en una entrevista al medio La Nueva Mañana.
Ante la amenaza de despidos masivos, que tendrá como segura consecuencia el cierre de las sedes del INTI en distintas provincias, los trabajadores se movilizaron en las últimas semanas.
“Si el Gobierno nacional lleva adelante su plan de reducir la planta a no más de 500 trabajadores y trabajadoras estaremos virtualmente ante el cierre del organismo, porque es imposible funcionar con esa cantidad de personal”, sostuvo Santana.
No obstante, en el organismo se especula con la postergación del plan de despidos, en tanto trascendió una fuerte interna (que viene de larga data) entre Luis Caputo, titular de Economía, y Sturzenegger. (ministro de Desregulación). Este último tendría la intención de quedarse con el sillón de Hacienda, de ahí el tironeo y los empleados y empleadas que quedan en el medio de esa puja.
Giselle Santana amplía: “Nos dijeron que la intención era reestructurar el INTI, llevar la cantidad de despidos a 700, lo que, de todos modos, deja al organismo sin posibilidades de seguir operativo, porque ya tuvimos una pérdida del 30 por ciento del personal en lo que va del gobierno de Milei; éramos 3.100 trabajadores en todo el país, y hoy nos llegamos a los 2.300, y se siguen yendo compañeros y compañeras, incluso por renuncias, por el congelamiento salarial”.
Durante las últimas dos semanas, en todo el país, en las distintas sedes del INTI, sus trabajadores, con distintas medidas de fuerza, buscaron visibilizar la grave situación que atraviesa el instituto. “Creemos que de alguna manera se está generando ahí alguna complicación para llevar adelante los despidos en el marco de lo que es toda la situación general de del Gobierno, que atraviesa una crisis política bastante evidente, pero la amenaza está”, señaló Santana a LNM.
Las funciones que cumple el INTI son diversas, todas fundamentales a la hora de garantizar la calidad de lo que consumimos. Su cierre podría tener consecuencias, incluso, para la salud.
LNM: ¿La idea es que los servicios que brinda el INTI pasen a privados?
Hay una parte que te diría que sí, está la intención de privatizar servicios que hoy presta el INTI, entregarle negocios a laboratorios privados en áreas que son muy rentables, por ejemplo, el control y verificación de las naftas, todo lo que es el área de metrología legal, que, entre otras cosas, certificaba los surtidores, la calidad de las naftas, las balanzas de los puertos y de los aeropuertos, cinemómetros, alcoholímetros, los termómetros clínicos, en fin, una cantidad de instrumentos de medición que se certificaban desde el área de metrología legal, que por una resolución de diciembre pasado entregaron a laboratorios privados. Pero en otros casos ni siquiera ni siquiera tienen el proyecto de pasarlo a laboratorios privados, sino que queda totalmente liberado.
LNM: La desaparición del INTI implicará un vacío…
La inmensa mayoría de los servicios que se dieran de baja, que tenían que ver con certificaciones de calidad para cumplir con regulaciones, tanto nacionales como internacionales, hoy no hay para esas funciones una oferta tecnológica en el sector privado, y muchísimo menos en las provincias. Por ahí se puede encontrar acá en el AMBA algún laboratorio que lo realice, pero en la mayoría de las provincias esto no se consigue. Entonces, creo que va mucho más allá de una cuestión de privatización o de entregarle negocios a laboratorios amigos, sino que es parte de un proyecto económico directamente ‘industricida’, porque se deja a las Pymes sin la posibilidad de acceder a esa asistencia técnica, a esa transferencia tecnológica, pero además también va en el sentido de eliminar las regulaciones. Entonces, dejar desprotegida a toda la población y que no sepamos qué es lo que estamos consumiendo, que se ponga en riesgo la salud, la seguridad e incluso la vida de las personas… nosotros certificamos alimentos, los envases que contienen esos alimentos, certificamos los materiales para la construcción, los juegos en los parques de diversiones, los ascensores, las autopartes de seguridad… que nos garantiza a todos los consumidores que no nos vamos a ver afectados por el uso de estos productos.