La expansión de los vehículos eléctricos en Argentina podría dar un paso importante si prospera un proyecto de ley presentado en el Congreso Nacional que obliga a las estaciones de servicio de todo el país a incorporar cargadores rápidos para este tipo de unidades.
La iniciativa, impulsada por un grupo de diputados nacionales del PRO, propone transformar progresivamente la red de expendio de combustibles en una infraestructura clave para el desarrollo de la electromovilidad. Para ello establece obligaciones concretas para las estaciones de servicio, plazos de adecuación y nuevas reglas para la comercialización de energía destinada a la carga de vehículos eléctricos.
El proyecto lleva las firmas de los legisladores Cristian Ritondo, María Florencia De Sensi, Javier Sánchez Wrba, Martín Ardohain, Antonela Giampieri, Alejandro Finocchiaro, Fernando De Andreis y Emmanuel Bianchetti.
Qué estaciones deberán instalar cargadores eléctricos
La propuesta fija un esquema escalonado según el volumen de ventas de cada estación de servicio. Por un lado, aquellas que despachen más de 500 metros cúbicos mensuales de combustibles líquidos o GNC deberán instalar, en un plazo máximo de 18 meses desde la eventual promulgación de la ley, al menos un cargador rápido en corriente continua con una potencia mínima de 50 kW.
En tanto, las estaciones que superen los 1.500 metros cúbicos mensuales de despacho estarán obligadas a contar con dos puntos de carga rápida de al menos 150 kW cada uno.
La iniciativa no diferencia entre estaciones tradicionales y aquellas dedicadas principalmente al expendio de GNC, por lo que las exigencias alcanzarían a todo el sector.
Un nuevo negocio para las estaciones de servicio
Uno de los aspectos más novedosos del proyecto es que define al servicio de carga de vehículos eléctricos como una actividad independiente de la distribución eléctrica tradicional.
Esto permitiría que los operadores privados comercialicen energía para la recarga de vehículos sin necesidad de obtener concesiones especiales del sistema eléctrico, habilitando distintos modelos de negocio.
Entre las modalidades previstas aparecen:
Cobro por kilovatio hora consumido.
Tarifas según el tiempo de conexión.
Cobro por sesión de carga.
Sistemas de suscripción o abonos mensuales.
La propuesta apunta a generar un mercado más flexible y atractivo para incentivar inversiones en infraestructura de carga.