La Universidad Estatal de Campinas y Samsung, el centro Viva Bem desarrollará algoritmos y tecnologías de inteligencia artificial integradas en estos dispositivos para detectar señales de la enfermedad de Parkinson y otras afecciones incluso antes de la aparición de los síntomas
Los relojes y anillos inteligentes suelen considerarse simplemente accesorios para contar pasos, calorías o monitorear el sueño. Sin embargo, en el centro Viva Bem: inteligencia artificial para la salud y el bienestar estos dispositivos son vistos como piezas clave para el avance de la medicina preventiva. El nuevo Centro de Investigación Aplicada (CPA), fruto de una alianza entre la FAPESP, la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) y Samsung, utilizará inteligencia artificial para convertir estos dispositivos en herramientas de diagnóstico precoz. El objetivo es detectar alteraciones biológicas sutiles y anticipar la identificación de enfermedades graves, como el Parkinson y los trastornos cardíacos, mucho antes de que aparezcan los síntomas.
“Queremos que, mediante estos dispositivos vestibles, cada vez más populares y accesibles, podamos detectar señales invisibles de enfermedades mucho antes de que los síntomas sean clínicamente evidentes”, afirmó Anderson Rocha, profesor del Instituto de Computación de la Unicamp y coordinador de Viva Bem, durante la ceremonia oficial de lanzamiento del centro, realizada el 3 de julio.
Brasil y los anillos inteligentes
Actualmente, los smartwatches y los anillos inteligentes incorporan diversos sensores capaces de medir, entre otros parámetros, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la temperatura corporal, la conductividad eléctrica de la piel, la composición corporal —incluido el nivel de hidratación— y los movimientos.
La propuesta de los investigadores de Viva Bem es desarrollar, en los próximos años, algoritmos y tecnologías de inteligencia artificial capaces de procesar simultáneamente toda esta información. Al combinar estos datos, será posible extraer e identificar patrones sutiles que servirán como indicadores objetivos para el monitoreo de diversas condiciones de salud.
“Ya constatamos, a través de un proyecto desarrollado anteriormente, que la ansiedad y el estrés, por ejemplo, provocan cambios en la conductividad eléctrica de la piel que pueden ser detectados por un reloj inteligente”, señaló Rocha.
En el caso de la enfermedad de Parkinson, las tecnologías de inteligencia artificial podrán analizar temblores, alteraciones en la forma de caminar (patrón de la marcha) y cambios en el sueño para identificar indicios de la enfermedad años antes del diagnóstico clínico tradicional. En el ámbito de la salud cardiovascular, la tecnología podrá funcionar como un electrocardiograma continuo, identificando arritmias, patrones anómalos de presión arterial y riesgos de infarto o accidente cerebrovascular (ACV) a partir de la variabilidad de la frecuencia cardíaca.
Además, los trastornos del sueño detectados por inteligencia artificial en los smartwatches podrán actuar como predictores de enfermedades neurodegenerativas. En las personas mayores, esta tecnología también podrá identificar con meses de anticipación el deterioro de la fuerza y de la capacidad para moverse de manera independiente, permitiendo implementar intervenciones preventivas para reducir el riesgo de caídas, ejemplificó Rocha.