Mientras el presidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), Daniel Salamone, recorría Mendoza y celebraba la investigación científica en las universidades privadas, seis institutos pertenecientes al organismo y a la Universidad Nacional de Córdoba quedaron en total parálisis por un corte accidental de luz.
Sin embargo, lo emblemático es que fueron los científicos, con dinero de subsidios que estaba destinado a compra de reactivos, y los propios institutos los acudieron al rescate de sus propias muestras biológicas y expermientos genéticos que por el corte, estaban en riesgo de perderse y de perder años de investigación, porque requieren de energía constante. Así, destinaron más de seis millones de pesos de sus fondos para investigar con el fin de resolver una situación que desde la administración nacional del organismo nunca resolvieron.
El hecho se dio en el Edificio de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas de la UNC-CONICET en Córdoba que estuvo sin luz durante un mes a principios de 2026 debido a un corte accidental por obras, afectando investigaciones sobre árboles nativos y cianobacterias. A esto se suma el desfinanciamiento generalizado que pone en riesgo de corte servicios básicos en institutos.
Un mes sin luz y con una conducción en el CONICET con pocas luces
Los laboratorios estuvieron más de un mes sin suministro eléctrico debido a un corte accidental de un cable de media tensión provocado por obras de construcción de un futuro estacionamiento en la Facultad de Ciencias Exactas.

El hecho impactó directamente en la actividad de cuatro institutos de CONICET y dos propios de la universidad, donde se desarrollan proyectos en biología vegetal, química, tecnología de alimentos y ecología, entre otros. Muchos equipos requieren condiciones de energía constantes, como congeladores a menos 80 grados que almacenan muestras críticas para experimentos genéticos y de conservación de biodiversidad.
Mantener el CONICET del bolsillo de los científicos, un síntoma de la era Milei
El secretario general de ATE CONICET Córdoba, Santiago Benítez, explicó en los micrófonos de la 88.9 que para mantener los equipos activos se recurrió a generadores con un costo de aproximadamente 200 mil pesos por día, cubiertos parcialmente por los institutos y, en algunos casos, por investigadores particulares.
Es decir que los científicos del organismo y los institutos cubrieron los más de seis millones de pesos de sostener activos a los institutos, mientras desde la dirección del organismo ni siquiera se comunicaron.
El corte no solo afectó las investigaciones sino también el trabajo cotidiano en laboratorios e invernaderos, interrumpiendo experimentos y retrasando proyectos que podrían tener impacto en la conservación de alimentos y ecosistemas.

Era Milei: un CONICET sin infraestructura y bancado por los científicos
ATE y ADIUC realizaron una protesta y reunión con la decana de la Facultad, Magalí Carro Pérez, para exigir una solución definitiva. Aunque la luz ya fue restablecida, aún se trata de un periodo de prueba, ya que la reparación completa del cableado es actualmente inviable.
Benítez señaló que la situación evidencia la fragilidad del mantenimiento de las instalaciones y la importancia de proteger el trabajo científico que depende de equipamiento especializado, fondos públicos y años de dedicación de los investigadores.
Esta situación refleja cómo problemas de infraestructura pueden tener consecuencias directas sobre la ciencia y la investigación aplicada, afectando no solo a los laboratorios sino también al desarrollo de proyectos con impacto social y ambiental.