Periferia

19 de Septiembre de 2026

Expertos destrozaron a Ramos Nápoli tras el papelón que hizo ante la comunidad global del sector nuclear

Tras el encuentro en Suiza del OIEA, donde el troll libertario que maneja la Secretaría de Asuntos Nucleares defendió el plan de privatización de proyectos estratégicos expertos apuntaron: "Piensa que el sector nuclear es como vender caramelos".

Luego del papelón internacional del Secretario de Asuntos Nucleares de Javier Milei, Federico Ramos Nápoli, que viajó a Suiza a defender el proyecto de privatización de proyectos estratégicos del sector nuclear, amparado en el excel de ganancias o pérdidas (como si fuera una empresa), expertos del país destrozaron al funcionario y troll libertario de Karina Milei.

Sin antecedentes técnicos ni trayectoria en el área, Federico Ramos Napoli —exredactor de discursos de Karina Milei catapultado a la conducción del área atómica—, confirmó el giro privatizador del Gobierno sobre el desarrollo nuclear argentino.

Ramos Nápoli no leyó ni a Sabato

En un discurso que desató una ola de indignación inmediata en la comunidad científica y en las redes, el funcionario libertario atacó el histórico modelo estatal que convirtió al país en una potencia global y planteó una lógica puramente mercantilista: “El modelo nuclear argentino colapsó el triángulo en un solo punto: el Estado ocupando el rol de regulador, desarrollador, fabricante, comprador y operador. La disciplina comercial se reemplazó por la invocación de la soberanía; un proyecto técnicamente factible que no encuentra cliente no es un éxito incompleto, es un costo”.

Leyendo mal a Jorge Sabato, y su triángulo de relaciones propuesto en los años 60 entre el sector científico-tecnológico, el sector productivo y el Gobierno, el troll libertario con cero experincia en el sector nuclear dijo que todo se cargó sobre el Estado, desconociendo que todo el sector nuclear se creó en Argentina sobre la base de ese modelo.

Bajo esa justificación de ajuste y negocio, Ramos Napoli blanqueó la apertura total al capital privado en áreas estratégicas —desde la minería de uranio hasta la construcción de reactores— e impulsó la privatización de facto de los frutos del desarrollo público: confirmó que el Estado creará una empresa de capitales mixtos para entregarle a privados la operación comercial del nuevo reactor RA-10 de la CNEA, una joya tecnológica próxima a inaugurarse que proveerá el 20% del mercado mundial de molibdeno-99.

La respuesta del sector científico y tecnológico no tardó en estallar, calificando su planteo como una burrada histórica: le recordaron que el exitoso Triángulo de Sábato (CNEA, Instituto Balseiro, INVAP y asociadas) fue precisamente el que le permitió a la Argentina exportar tecnología de punta y ganarle licitaciones internacionales a potencias como Estados Unidos, Francia o Rusia, y destrozaron al funcionario con dureza: “Se piensa que el sector nuclear es como vender caramelos. Si fuera por su lógica, hoy la Argentina no tendría industria atómica”.

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