Periferia

20 de Agosto de 2026

Alerta máxima en el sector nuclear por la parálisis de proyectos estratégicos de la CNEA

En Diputados, investigadores y trabajadores del organismo científico señalaron que el Gobierno avanza con el vaciamiento de capacidades técnicas. Los legisladores libertarios se fugaron de la sesión para no oir los reclamos.

Con la ausencia manifiesta de los legisladores oficialistas de La Libertad Avanza, investigadores, especialistas y técnicos del sector nuclear advirtieron ayer sobre la parálisis de proyectos como el reactor modular CAREM y el RA-10 que imposibilitan sostener programas de investigación.

A su vez denunciaron el desfinanciamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica encendieron alarmas sobre el futuro de una actividad que durante décadas ubicó a la Argentina entre los países con mayor desarrollo nuclear de América Latina.

Para analizar la situación, la Comisión de Economía que preside la diputada Julia Strada convocó este martes a una reunión bajo el título “Situación del sector nuclear: implicancias económicas”. Allí expusieron distintos especialistas y trabajadores del área. No hubo representantes del oficialismo.

Dominar la energía nuclear, y desperdiciarla

Ignacio Cortez, integrante del Grupo Física Estadística e Interdisciplinaria de la CNEA y delegado de ATE, sostuvo que “Argentina es un país que domina la energía nuclear y la estamos perdiendo”. También afirmó que “están desmantelando el plan nuclear argentino” y destacó las ventajas de esta fuente, a la que definió como “una de las más baratas” y “amigable con la naturaleza”.

El especialista remarcó que la generación nucleoeléctrica “es un negoción”, pero advirtió que, si sigue este rumbo, “dejará de ser una opción conveniente para ser imprescindible para el desarrollo”. Además, señaló que el país “invirtió 76 años en su dominio” y que pertenece al “selecto 3% de los países del mundo con rectores de inversión propios”. En ese marco, denunció que esa inversión “está siendo destruida” y que le están quitando al pueblo argentino el dominio de la energía nuclear.

“La actual gestión está destruyendo las capacidades que ya tenemos y corremos el riesgo de regalar tremendo negocio. Es nuestra soberanía energética la que está en riesgo”, sostuvo.

Rodolfo Kempf, uno de los especialistas que reclamó contra el vaciamiento de la CNEA.

Incumplimiento de pactos internacionales en la CNEA

Después fue el turno de Rodolfo Kempf, físico e investigador de la CNEA, quien afirmó que el país viene incumpliendo una de las tareas pactadas internacionalmente: la extensión de vida de la central nuclear Atucha I. En ese punto responsabilizó al asesor presidencial Demian Reidel, a quien vinculó con casos de corrupción y definió como “el caballo de Troya de la destrucción del plan nuclear de la Argentina”.

Kempf alertó que Atucha I podría quedar fuera de servicio y dejar de aportar alrededor del 8% de la matriz energética. También advirtió que el retraso en ese proceso “no es solamente un hecho de corruptela”, sino que puede llevar a que la central pase de generar electricidad desde 1974 a convertirse en un residuo radioactivo y entrar en etapa de desmantelamiento. Según dijo, ese costo ronda los 2.000 millones de dólares.

En otro tramo de su exposición, denunció que “nos están llenando el área nuclear de rosqueros, de casta barata” y apuntó contra el vaciamiento del proyecto CAREM. También cuestionó que el Gobierno haya “regalado IMPSA por 25 millones de dólares” y pidió a la comisión que frene la destrucción de un área que consideró emblemática.

Fuga de profesionales y técnicos altamente capacitados

La ingeniera nuclear Julieta Romero participó por zoom desde Francia, país al que emigró en su momento. Dijo sentirse orgullosa por haber estudiado en el Instituto Balseiro, haber trabajado en la Argentina y representarla hoy en un organismo internacional.

Romero advirtió sobre el impacto de la fuga de profesionales. “Cuando una persona con años de formación se va porque en la Argentina no le alcanza ya para ayudar a su familia, o porque las oportunidades no son económicamente viables, se corta algo más que una línea de un presupuesto: se corta una cadena de valor”, expresó. Y agregó que cuando se pierde esa experiencia, “es como un bosque incendiado: van a pasar años hasta verlo reverdecer”.

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