Luis Inacio Lula Da Silva iniciará su cuarto mandato como presidente de Brasil con una agenda fuertemente marcada por la inversión estatal en ciencia y tecnología, un modelo que se consolida y que logra vencer al oscurantismo bolsonarista-libertario que buscaba negar la importancia de las universidades y los organismos de ciencia, tal como sucede hoy en la Argentina de Milei.
Con un resutado de 51% frente al 48% de Flavio Bolsonaro, Lula iniciará su cuarto mandato con eje en una agenda que viene siendo vertebral en sus gestiones: la ciencia y la tecnología.
La ciencia, en eje para Brasil
Es que Luiz Inácio Lula da Silva propone para el nuevo Gobierno dar continuidad a buena parte de las políticas que han marcado su actual mandato, desde Bolsa Família y Pé-de-Meia hasta el fortalecimiento del Sistema Único de Salud.
A esa agenda suma planes para impulsar la industria, el empleo, la infraestructura y la transición energética, la investigación, las universidades, la ciencia y la tecnología, con una mayor coordinación del Gobierno federal en áreas como seguridad y cuidados. Su lema es Más Estado para sostener las políticas sociales y más inversión pública para reducir las desigualdades.
El programa de Lula coloca a la soberanía, la democracia, la participación social y la reducción de las desigualdades entre sus principios centrales. La propuesta parte de la continuidad de políticas desarrolladas durante su actual mandato. Para promover la participación de la sociedad civil, propone consejos públicos, conferencias nacionales y presupuestos participativos. Pone al centro la lucha contra la desigualdad social, racial y de género.
Rol estatal
Propone un modelo centrado en la inteligencia, la cooperación institucional, la asfixia financiera del crimen organizado y la garantía de derechos, alejándose del enfoque puramente punitivo o de flexibilización del acceso a las armas. Para lograrlo, propone crear un Sistema Único de Seguridad Pública (SUSP), coordinando las acciones policiales e inteligencia a nivel nacional.
También plantea destinar 10.000 millones del Fondo Nacional de Inversión en Infraestructura Social para financiar equipamiento, tecnología e infraestructura policial en Estados y municipios. Contempla el uso de cámaras en los uniformes policiales bajo estándares nacionales unificados.
Plantea continuar una estrategia de neoindustrialización, con políticas públicas destinadas a aumentar la capacidad productiva brasileña, impulsar la innovación y ampliar la inversión en infraestructura y tecnología. Propone financiar el desarrollo mediante la progresividad tributaria; gravando a los superricos, las cuentas y empresas en el extranjero (offshores), etcétera. También promete mantener el marco fiscal (arcabouço fiscal) para controlar el gasto público sin sacrificar la inversión social.

Salud, ciencia y universidades
También plantea fortalecer la producción nacional de medicamentos, vacunas, equipos e insumos mediante el Complejo Económico e Industrial de la Salud, con el objetivo de reducir la dependencia de proveedores externos. La salud indígena se mantiene como una política específica, con atención diferenciada y participación de los pueblos originarios.
Apuesta por ampliar las universidades y los Institutos Federales y fortalecer las políticas destinadas a reducir el abandono escolar. Entre los instrumentos centrales se encuentra Pé-de-Meia, un programa federal que ofrece incentivos financieros a estudiantes de educación media para favorecer su permanencia.
También plantea ampliar la conectividad de las escuelas, fortalecer la educación técnica y científica, y establecer metas de alfabetización.
Energía y transición energética
La propuesta de Lula incorpora la transición hacia una economía de baja intensidad de carbono como uno de los ejes del proyecto nacional de desarrollo. El programa plantea combinar política ambiental, industrialización e innovación tecnológica.
Entre sus objetivos se encuentra mantener el combate a la deforestación y avanzar hacia la meta de deforestación cero en 2030, además de desarrollar nuevas cadenas productivas vinculadas a la economía verde.
Al mismo tiempo, el programa no plantea abandonar la explotación de recursos energéticos brasileños: contempla la soberanía energética y mineral, incluida la explotación del petróleo presal, del descubierto en la línea del ecuados, los minerales críticos y las tierras raras.
La política científica de Luiz Inácio Lula da Silva se define por el retorno a la inversión pública masiva, la defensa de la autonomía universitaria y el uso de la ciencia como un pilar estratégico de desarrollo económico y social.
Soberanía tecnológica en Brasil
Tras asumir su tercer mandato, su administración se enfocó en revertir los recortes de gobiernos anteriores, proyectando a la ciencia y la tecnología no solo como motores industriales, sino como herramientas clave para la soberanía nacional frente a potencias globales.
La administración defiende que los recursos destinados a investigación no son un gasto, sino un retorno directo para la población en salud, seguridad y empleo. El gobierno se ha planteado metas ambiciosas de financiamiento sectorial para fortalecer la infraestructura local.
Lula ha sostenido firmemente que, para competir con economías como Estados Unidos y China sin entrar en conflictos geopolíticos tradicionales, Brasil debe superarlos mediante la educación, el estudio y la innovación tecnológica.