Periferia

13 de Julio de 2026

La UBA desarrolló un vivero de plantas nativas para fortalecer la restauración ecológica

Con más de 70 especies autóctonas en producción, la Facultad de Agronomía (FAUBA) busca abastecer proyectos de restauración, ampliar el Biocorredor del predio y vincular la investigación científica con la comunidad.

Con el objetivo de dar respuesta a uno de los mayores cuellos de botella en la restauración ecológica, la falta de plantas autóctonas producidas localmente, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) lanzó FAUBA Nativa. Se trata de un vivero institucional impulsado a través de su Subsecretaría de Ambiente, que busca transformar el predio de la facultad y conectar la investigación científica con la comunidad.

La iniciativa se acopla a un trabajo sostenido en los últimos años: el desarrollo del Biocorredor de la FAUBA. “Este trabajo continúa fortaleciéndose mediante la incorporación de nuevos módulos de vegetación nativa y el reconocimiento al proyecto ‘Conozca a los visitantes florales de la FAUBA’, orientado a la investigación, divulgación y conservación de insectos polinizadores”, detalló la Lic. Micaela Olivan, subsecretaria de Ambiente de la institución.

Diversidad y articulación académica

Hoy en día, el vivero ya produce más de 70 especies nativas representativas de tres ecorregiones: Pampa, Espinal y Delta e Islas del Paraná. Lejos de ser un espacio meramente productivo, FAUBA Nativa se consolidó como un nodo que busca integrar la docencia, la investigación, la extensión universitaria y la gestión ambiental.

Un pilar fundamental del proyecto es la participación estudiantil, al involucrar a más de 40 estudiantes voluntarios y voluntarias de siete carreras. Ellos forman parte activa de las tareas diarias, que van desde la producción de nuevos ejemplares y el mantenimiento del Biocorredor, hasta la organización de jornadas de educación ambiental.

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“Las plantas nativas forman parte del patrimonio natural de cada región y cumplen funciones esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas. Constituyen un componente clave para la conservación y restauración del ambiente”, destacó Olivan. En este sentido, la funcionaria hizo especial hincapié en el rol que juegan estas especies dentro de los entornos urbanos al proveer alimento y refugio para aves e insectos polinizadores.

Entre la variedad que ya se produce en el predio se destaca el Tala (Celtis tala), un árbol emblemático del Espinal que funciona como hospedero de mariposas como la Zafiro del talar y la Ochenta chica. A este se suman la Malva rosa (Pavonia hastata), fuertemente asociada a las mariposas Ajedrezada y Dama manchada, y la Pasionaria o Mburucuyá (Passiflora caerulea), cuyas llamativas flores atraen a una gran biodiversidad de abejas, mariposas y escarabajos.

“Estas interacciones biológicas resultan esenciales para sostener cadenas alimentarias y favorecer la presencia de flora nativa en ambientes urbanos cada vez más fragmentados”, señaló Olivan.

Proyección comunitaria

La puesta en marcha del vivero permitirá expandir la red de canteros que integran el Biocorredor, facilitando el desplazamiento de la fauna urbana a través de los distintos sectores de Agronomía.

Con plantaciones recientes y jornadas abiertas que involucraron a docentes, estudiantes y vecinos, el proyecto apunta a seguir profundizando los lazos con las diferentes cátedras. La meta es clara: que la producción de FAUBA Nativa no solo abastezca el predio, sino que se convierta en un insumo clave para la investigación científica y la vinculación directa con el medio.

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