Desde el 5 de diciembre de 2025, Clara Chevalier es la secretaria general de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU) y sus primeros pasos en el cargo no fueron sencillos: estuvieron marcados por las críticas que le propinó al Gobierno ante un nuevo ajuste consagrado en el Presupuesto 2026.
En la ley de leyes, además de un fuerte recorte a la educación superior del 34% en relación a 2023, figura una eliminación al piso del 6 por ciento del PBI para educación. Para la dirigente sindical, bajo este panorama, las casas de estudio se juegan su existencia, ni más ni menos.
“El Gobierno nos está llevando a un límite”, expresó Chevalier, en una charla con Gestión Sindical. Además de tener un rol gremial, la gremialista es docente e investigadora en la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), ubicada en Florencio Varela, y cuenta con trayectoria académica en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
-¿Se podrán desarrollar las clases en estas condiciones?
-El Gobierno nos está llevando a un límite: al recorte en los salarios del 50% se suma un incumplimiento de la ley de financiamiento universitario que obliga al gobierno a llamar a paritarias y un presupuesto para las universidades que llega a un piso histórico. Todos los sectores de las universidades sabemos que el 2026 será crítico y que está en juego ni más ni menos que la existencia misma de las universidades públicas argentinas.
-¿Ven posible que haya una reacción de la sociedad como en 2024 ante la situación?
-Las universidades son espacios que nos transforman la vida, lo puedo decir en primera persona, lo puedo decir de mis estudiantes. Son espacios en los que nos encontramos personas de distintas clases sociales y de diferentes formas de pensar a construir conocimiento desde la discusión que se argumenta científicamente. Por todo eso las universidades son valoradas por nuestra sociedad. Por todo eso el gobierno las ataca. Pero más allá del ruido que hace el gobierno, las noticias falsas y contradictorias que hacen circular, esa valoración se mantiene y en muchas universidades la inscripción está creciendo. Aún en este contexto de crisis económica general y de ataque particular a la universidad pública.
-¿Los paros son una medida contundente para un Gobierno que ajusta de manera permanente? ¿Qué otras medidas se pueden implementar para visibilizar la situación?
-Los paros son una herramienta fundamental para la clase trabajadora. Nosotros sabemos que nunca hubiéramos conquistado la jornada de 8 horas que hoy el gobierno nos quiere sacar a través de la reforma laboral si no hubiera sido por la organización colectiva. Pero no solo paro hemos hecho: hemos construido una ley desde las calles y en el Congreso. Esa ley está vigente, fue respaldada pese al veto, confirmada por la justicia pese a la promulgación parcial, y el gobierno insiste en no cumplir la ley. Nuestra paciencia se agota cada vez que no llegamos a cubrir lo básico para subsistir.
-¿Hay sectores políticos preocupados por esta situación que salió de la agenda?
-Por supuesto, son muchos los sectores políticos que se convocan cuando se trata de la universidad pública. Diría que un núcleo duro libertario y sus seguidores más fieles son los únicos que se mantienen insensibles. Por eso la universidad es un tema que tiene su potencia para pelearle a este gobierno: es un punto de acuerdo entre sectores que en otros temas tienen desacuerdos.
-¿En tu caso particular como impacta en ajuste?
-Soy una docente de menos de 40 años que desde hace casi 15 años trabaja en la universidad pública, la mayoría de mi trabajo está en la Universidad Nacional Arturo Jauretche, una universidad con nombre e impronta propia ubicada en Florencio Varela. No hace tanto llegaba a fin de mes, pero este año terminó con mi familia endeudada. Y no estoy hablando de ninguna situación particular excepcional, es el caso de muchos compañeros y compañeras.
Entrevista en el medio Gestión Sindical.