El rector de la Universidad de San Martín (UNSAM), Carlos Greco, contó cómo enfrentan el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario de parte del gobierno nacional y explicó que el foco está puesto en valorar el rol de la investigación en la casa de estudios y cómo el conocimiento agrega valor a los recursos naturales.
Carlos Greco es contador público egresado de la UBA y, desde noviembre de 2017, se desempeña como rector de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), hace exactamente nueve años. Su última reelección contempla un mandato entre 2026 y 2030.
En diálogo con el medio “El Auditor.info“, Greco analizó la urgencia de actualizar el presupuesto universitario y puso el foco en el rol dinamizador de los investigadores.
Dos leyes incumplidas que golpean a las universidades
El rector comenzó apuntando contra el incumplimiento de la Ley de Financiamiento de Ciencia aprobada por el Congreso en 2021: “La ley preveía fondos crecientes hasta llegar al 1% del PBI en 2031. Hoy estamos en torno al 0,14% y debería ser de al menos el 0,50%. Lo único que el Gobierno ejecuta como política científica son los salarios de los investigadores de planta, que no puede dejar de pagar. Pero el acceso a nuevos cargos de carrera está muy restringido”.

Sobre la ley de Financiamiento Universitario, el ex presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) señaló que “fuimos a la Justicia por dos vías: una medida cautelar que cubre salarios y becas por su carácter alimentario, y un amparo que plantea la inconstitucionalidad del decreto que suspendió la ley, donde entran los otros tres puntos, incluida ciencia y técnica. La cautelar quedó firme, incluso en la Corte, y el plazo para que el Gobierno demuestre su cumplimiento venció hace poco. Hubo una actualización parcial de salarios del 21%, pero queda pendiente otro 35%. El amparo todavía no se resolvió“.
Greco señaló que esos fondos son “vitales” para la formación y la investigación. “Tenemos 60 carreras de grado y 90 de posgrado, entre ellas 21 doctorados, donde profesores investigadores y becarios doctorales generan conocimiento. Todas nuestras disciplinas terminan en doctorado, así que sostener la investigación es imprescindible” y remarcó que hoy el sostenimiento de la casa de estudios superiores es “con recursos propiosconvenios, regalías, prestación de servicios y aranceles de posgrado. Ese dinero debería ir a desarrollo, equipamiento e infraestructura, pero lo destinamos a cubrir los subsidios que los investigadores dejaron de recibir. Sin ellos no tienen con qué trabajar. Necesitan reactivos para los trabajos experimentales, insumos para el trabajo de campo y fondos para publicar y traducir. Es una solución de emergencia que se agota, porque sostener la investigación requiere inversión. Hay que regenerar todo el circuito de subsidios, toda la rueda”.
El apoyo de la sociedad a las universidades
Por su parte el rector señaló que “un estudiante de doctorado tiene que dedicarse de forma exclusiva a su investigación durante cuatro o cinco años. Después puede insertarse en el mundo científico y en el aplicado. Mientras tanto hay que financiarlo, porque no puede sostenerse de otra manera. Hoy ese circuito está quebrado y hay que poder regenerarlo”.
Por último, Greco apuntó que “cuando la universidad salió a la calle, la sociedad respondió con un apoyo que nos sorprendió y que fue más allá de profesores, estudiantes y personal administrativo”. “Para mí no es solo apoyo vocacional, sino el reclamo por un derecho. La sociedad argentina entiende que la educación es un derecho y una responsabilidad del Estado. En el caso de la educación superior, además, se reconoce como un bien público preferente: genera beneficios individuales y también sociales”.