Periferia

26 de Mayo de 2026

Especialistas advierten sobre las consecuencias nutricionales ante la posible derogación de la Ley de Etiquetado Frontal

La posible derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, impulsada por el gobierno nacional, volvió a poner en debate la

La posible derogación de la Ley de Etiquetado Frontal, impulsada por el gobierno nacional, volvió a poner en debate la importancia de una normativa que busca garantizar información clara y accesible sobre los alimentos que consume la población.

La Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, aprobada en 2021, estableció la incorporación de sellos octogonales negros en envases de alimentos y bebidas para advertir sobre excesos de azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales, calorías y contenido de edulcorantes y cafeína. Desde su implementación, especialistas destacan que el sistema permite a los consumidores tomar decisiones más conscientes y promover hábitos alimentarios más saludables.

El etiquetado frontal tiene como objetivo garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada mediante el uso de instrumentos que brindan información nutricional simple y comprensible”, explicó Fernando Andrés Grimaldi, licenciado en Gestión de Agroalimentos de la Facultad de Agronomía de la UBA y especialista en Asuntos Regulatorios de Alimentos.

Los riesgos de la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal

Grimaldi trabaja actualmente en el análisis de fórmulas alimenticias y en la determinación de los sellos que deben llevar los productos según la normativa vigente. Según detalló, los octógonos funcionan como advertencias visibles sobre nutrientes críticos presentes en exceso y también buscan prevenir enfermedades crónicas no transmisibles vinculadas a la mala alimentación.

“El etiquetado frontal advierte sobre los excesos de nutrientes críticos en alimentos y bebidas y promueve la prevención de la malnutrición en la población”, sostuvo.

El especialista explicó que para determinar si un producto debe incorporar sellos se analiza, en primer lugar, si contiene agregados de azúcares, grasas, sodio, edulcorantes o cafeína. Luego, se evalúa si esos componentes superan los límites establecidos por la ley.

Más información para una mejor nutrición

Además, remarcó que la presencia o ausencia de sellos no implica automáticamente que un producto sea “bueno” o “malo”, ya que las necesidades nutricionales varían según cada persona y su estilo de vida. Sin embargo, destacó que la normativa permite contar con una herramienta rápida y clara para comparar productos y comprender mejor su composición.

Antes de la implementación de la ley, la información nutricional solo estaba disponible en tablas nutricionales ubicadas en la parte posterior de los envases, muchas veces difíciles de interpretar para gran parte de la población. Con el etiquetado frontal, la advertencia sobre excesos se volvió visible e inmediata.

En este contexto, distintos sectores vinculados a la salud, la nutrición y la educación alimentaria expresaron preocupación frente al proyecto del gobierno nacional para avanzar sobre la derogación de la norma. Consideran que eliminar los sellos implicaría un retroceso en materia de derechos de los consumidores y acceso a información esencial para la salud pública.

Especialistas coinciden en que el etiquetado frontal no prohíbe productos ni reemplaza la educación alimentaria, pero sí constituye una herramienta clave para transparentar la composición de los alimentos y fomentar elecciones de consumo más informadas.

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