Periferia

Bruno De Alto: “Tenemos que lograr que las empresas sigan produciendo sin contaminar”

El titular de Gestión Ambiental ACUMAR habló del trabajo que la Red de Adecuación Ambiental (RAAC) hace para reducir la contaminación industrial en la cuenca Matanza-Riachuelo.

Por Marcelo Rodríguez.

“Cuando un organismo de control toma como parámetro de éxito el número de sanciones que genera, no está brindando soluciones, porque lo que tenemos que lograr es que las empresas se adecúen a los estándares y sigan produciendo sin contaminar. No vamos a estar orgullosos de cuántas empresas multamos, sino de cuántas logramos que se adecúen y dejen de contaminar”. Esta es la idea con que desde la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) se resolvió crear el año pasado la Red de Adecuación Ambiental de la Cuenca Matanza Riachuelo (RAAC), según contó el director de Gestión Ambiental de ACUMAR, licenciado Bruno De Alto. 

“Es notable lo que aparece cuando los vinculadores tecnológicos de la RAAC inician sus visitas a las empresas”, contó el exdiputado nacional Alberto Briozzo, referente de la RAAC por la Universidad Nacional del Oeste (UNO) y docente, además, de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), cuya cátedra de Ciencia, Tecnología y Sociedad, a cargo de Stella Maris Muiños, organizó recientemente un encuentro virtual en el que él y De Alto expusieron los fundamentos y la metodología de trabajo de esta nueva herramienta de ACUMAR. 

La Red de Adecuación Ambiental del Matanza-Riachuelo 

La RAAC se encuentra activa desde finales de febrero de este año y la capacitación del equipo de vinculadores tecnológicos que visitan a las empresas para asesorarlas y ayudarlas en sus procesos de adecuación ambiental estuvo a cargo de la UNO y la Universidad Nacional Guillermo Brown (UNaB). 

La tarea que realizan es ardua y compleja, ya que los residuos de origen industrial son una de las principales fuentes de contaminación de la castigada cuenca Matanza-Riachuelo, además de la acumulación de basura y los residuos y desechos cloacales. 

Hay 1.400 establecimientos registrados como contaminantes. Al comenzar la actual gestión, contó De Alto, 805 industrias y comercios presentaban problemas en sus procesos de adecuación ambiental, lo que llevó a idear esta nueva modalidad de trabajo para que funcione en forma paralela con la tarea de fiscalización y control. 

Una dinámica problema-solución 

El objetivo es facilitarles la incorporación de tecnologías para el tratamiento de residuos y de sistemas de gestión bajo normativas ambientalmente sustentables. “En general, la empresa que tiene un problema ambiental tiene otros problemas ?explicó por su parte Briozzo?. Las empresas dinámicas, que exportan, es raro que tengan problemas ambientales”. 

Si bien ACUMAR mantiene su función de fiscalización y sanción, asignada por la Corte Suprema de la Nación, la creación de la RAAC implica una nueva modalidad de acercamiento: En este caso, “no vamos a ver a las empresas para sancionarlas, sino para que puedan armar un plan de adecuación y salir de la categoría de contaminantes”, sintetizó el coordinador de la Red. 

Para lograr una llegada desde lo territorial se buscó la colaboración de las cámaras empresarias tanto nacionales como provinciales y municipales (ADIMRA, APYME, ENAC). De allí salió la mayoría de quienes se formaron para integrar el equipo de vinculadores tecnológicos (en la actualidad, 23), en un curso que incluyó aspectos ambientales y aspectos de gestión empresarial. 

Como autoridad, ACUMAR les exige a las empresas infractoras que presenten un plan de adecuación; la RAAC, en tanto, se acerca a ellas ?en la medida en que éstas acepten su ayuda? para que el vinculador tecnológico los asesore y acompañe en el proceso que incluye, según explicó Briozzo, relevamiento, diagnóstico e implementación: ?Lo novedoso en este caso es que trabajamos con una dinámica problema-solución”. 

Una tarea gigantesca 

“Estamos trabajando con fondos de garantía para que los problemas financieros de la empresa no sean un obstáculo para la adecuación ambiental, porque no se trata de sumarle el problema ambiental a una empresa que tiene de por sí problemas financieros”, sostuvo el licenciado De Alto. Entre las herramientas financieras de que disponen actualmente las empresas de la cuenca para incorporar tecnología sustentable o innovar en sus métodos de gestión se encuentra el Programa de Apoyo a la Competitividad (PAC) del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, que otorga aportes no reembolsables de hasta un millón y medio de pesos y líneas de crédito de los bancos Credicoop, Bapro y BICE. 

El organismo público que hoy dirige Martín Sabbatella, creado en 2006 por decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, es una entidad que “produce conocimiento y a la vez necesita conocimiento”, según lo definió De Alto, por lo que es un interesante campo de interacción de saberes y de actividades profesionales.  

Por otra parte, para la formación de la RAAC se convocó a instituciones del sistema científico tecnológico nacional, como el CONICET y el Instituto nacional de Tecnología Industrial (INTI), así como también a entidades del sector empresarial tanto nacional como local. 

De ese riñón surgieron la mayoría de los vinculadores tecnológicos que se capacitaron durante meses en la UNO y la UNaB, y este es un factor crucial para establecer buenas relaciones con las pymes del territorio y lograr que estas acepten ser visitadas y alcancen una buena predisposición para el proceso de adecuación, y para que la relación se dé sobre la base de la confianza mutua. 

La cuenca Matanza Riachuelo abarca 14 municipios con un total de 6 millones de personas, lo que representa nada menos que al 15% de la población argentina. Además de la contaminación industrial, destacó De Alto, muchos de los graves problemas de salud y de calidad de vida que afectan a los vecinos de la cuenca se deben directamente a la situación de pobreza y de precariedad, que los lleva a estar en contacto permanente con residuos de todo tipo. “Es una tarea gigantesca la que debemos llevar adelante”, señaló.  

¡Sumate a la Comunidad de Periferia!

Periferia Ciencia se sostiene fundamentalmente gracias a una comunidad de lectores que todos los meses, de acuerdo a sus posibilidades, hacen su aporte. ¿Querés que exista un medio como Periferia?