Un año y medio de la tragedia sanitaria que ocasionó más de un centenar de muertes por fentanilo adulterado, la Justicia Federal considera que aún no está definida la cifra final de víctimas fatales.
A su vez, la Justicia sostiene que al menos 3 pacientes del Sanatorio Diagnóstico y Tratamiento y 5 del Hospital Cullen, sufrieron secuelas de distintos grados por haber recibido fentanilo contaminado.
Los números de muertes relacionadas con el fentanilo y las identificaciones de los fallecidos, surgen de los mismos expedientes judiciales.
En el momento de procesar a Ariel García Furfaro -dueño de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo-, la Justicia le atribuyó posibles responsabilidades sobre estos fallecimientos ocurridos en Santa Fe y el resto de las más de 90 muertes en otros puntos de la Argentina.
Lo mismo sucedió en el pedido de detención y declaración indagatoria de Gabriela Mantecón Fumadó -ex directora de Instituto Nacional de Medicamentos (Iname) y Nélida Agustina Bisio -extitular de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat).
Los pacientes ya atravesaban afecciones de distintos grados. Sin embargo, para la Justicia federal el fentanilo contaminado elaborado en esos laboratorios “constituyó un factor agravante significativo de la condición clínica del paciente… que contribuyó al desenlace fatal”.
Los investigadores advierten que todos los números son provisorios
Hospitales, sanatorios y centros de salud que suministraron ampollas de fentanilo contaminado a sus pacientes, no fueron responsables de los fallecimientos, ya que compraron de buena fe la droga contaminada que produjeron los laboratorios HLB Pharma y Ramallo.
De todos modos, así como hubo sanatorios y hospitales que rápidamente pusieron a disposición de la sociedad y de los investigadores toda la información disponible; otros demoraron sus respuestas e, incluso, algunos intentaron que la situación de los pacientes fallecidos no se hiciera pública.