IMPSA, la compañía argentina especializada en ingeniería y fabricación de grandes componentes industriales para sectores estratégicos argentinos que fue vendida por el presidente Javier Milei a la empresa estadounidense Arc Energy, ya avanzó en una “alianza” con la empresa estadounidense NANO Nuclear Energy para participar en el desarrollo industrial del KRONOS MMR, un microrreactor nuclear de nueva generación en Estados Unidos.
El acuerdo establece un marco de cooperación de tres años. Durante los primeros seis meses, especialistas argentinos de IMPSA realizarán una revisión independiente del diseño y evaluarán la factibilidad de fabricar distintos componentes del sistema, de acuerdo con los estándares de la Sección III del código ASME para calderas y recipientes a presión.
Estados Unidos ya se lleva el “know how” argentino en el sector nuclear
Este acuerdo pone en riesgo el conocimiento acumulado del país en energía nuclear, algo que desde la CNEA ya habían adelantado que podría suceder.
El peligro es que la empresa, ahora de propiedad estadounidense, utilizará “know how” de nuestro país acumulado cuando IMPSA fabricó el recipiente de presión del reactor CAREM-25. De hecho, es uno de los componentes en los que participará en el nuevo proyecto de Estados Unidos.
Es la advertencia que desde la CNEA hizo porque está en juego la confidencialidad tecnológica del proyecto argentino de reactor nuclear, en el que participó IMPSA en 2023.
La confidencialidad del proyecto CAREM, en juego
En marzo de este año, tras finalizar el Argentina Week, en Estados Unidos, Jorge Salcedo, el CEO de la empresa IMPSA (ex estatal y ahora perteneciente al grupo estadounidense ARC Energy) confirmó un acuerdo de palabra con el titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Martín Porro para culminar la vasija de presión del mencionado reactor CAREM 25 (un proyecto estratégico del país que es codiciado a nivel internacional) y exportar esta tecnología a desarrolladores de reactores modulares pequeños en Estados Unidos. Así lo confirmó Salcedo en una entrevista brindada a la revista Forbes.
La “asociación estratégica” se cerró durante la Argentina Week, en Nueva York, de la que también participó el gobernador mendocino, Alfredo Cornejo.
En ese momento, la Gerencia de Área Central Argentina de Elementos Modulares de la CNEA, a cargo de María Magdalena Villaverde, señaló que “se autoriza a IMPSA S.A. exclusivamente a llevar adelante gestiones preliminares de carácter exploratorio, destinadas a identificar, analizar y eventualmente recibir propuestas de financiamiento por parte de terceros del sector privado“.
En un documento difundido entre investigadores e integrantes del organismo científico dirigido a las autoridades del organismo científico se alertaba ya que “deberá tenerse en cuenta los límites establecidos en la Resolución N° 236 de fecha 29 de julio de 2009 (B.A.P. N° 45/09), la cual define como “CONFIDENCIAL” toda la información relacionada al diseño, la construcción, la operación, el mantenimiento, la puesta en marcha y en general de toda información relacionada al Proyecto CAREM25 que pueda ser considerada como desarrollo propio de la COMISIÓN NACIONAL DE ENERGÍA ATÓMICA (CNEA) y que pueda tener interés comercial, así como también de todas las normas, procedimientos y prácticas que de ella se deriven”.
Argentina pierde soberanía tecnológica
A meses de ello, se conoció esta iniciativa con la que buscan integrar el conocimiento práctico de fabricación desde las fases tempranas del diseño para identificar posibles limitaciones técnicas, optimizar la accesibilidad, mitigar riesgos en la cadena de suministro y planificar mejoras estructurales con antelación.
El recipiente de presión del reactor se posiciona como el componente central sometido a evaluación por parte de la firma sudamericana, aunque el alcance de la colaboración también contempla sistemas complementarios como la refrigeración de la cavidad del reactor, el almacenamiento de combustible gastado y diversas estructuras de transporte.
La iniciativa busca incorporar criterios industriales desde las primeras etapas del desarrollo, detectar posibles dificultades técnicas y anticipar ajustes antes de avanzar hacia una eventual fabricación.
La primera etapa durará seis meses y evaluará el diseño y la viabilidad de fabricar componentes críticos, entre ellos la vasija de presión del reactor.
De hecho, los directivos de NANO Nuclear resaltaron que la experiencia acumulada de IMPSA a lo largo de décadas en recipientes a presión nucleares permite dotar al proyecto de las capacidades técnicas necesarias en materia de ingeniería y ejecución.