Pese a la brutal represión que se extendió por horas y que dejó instalada una nube de gases lacrimógenos en la zona, y a la tormenta que cruzó la tarde, la Quinta Marcha Federal Universitaria dejó plantada una bandera que se demostró legítima y convocante, “por la educación, la soberanía y la democracia”.
“El incumplimiento sistemático del gobierno nacional de las leyes con las que no acuerda y de las medidas judiciales que lo obligan a efectivizarlas es la expresión de su voluntad de gobernar por decretos de necesidad y urgencia, reemplazando las funciones legislativas que son propias del congreso de la nación”, advirtió el documento firmado, de manera unificada, por el Consejo Interuniversitario Argentino (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA), y las principales federaciones gremiales: las dos Conaduh, Ctera,la Unión de Docentes Argentinos (UDA), Fedun, Fagdut, Fatun.
“Convergemos con el gran reclamo ciudadano que ha adquirido un carácter de urgencia: la derogación del DNU 70/23 que anula leyes emanadas del Congreso de la Nación y declara otras que no han sido sometidas al necesario debate parlamentario”, siguió el texto que leyeron en el escenario frente al Congreso.
Para ese entonces la sesión ya se había caído por falta de quórum (ver páginas 4 y 5). Y más temprano el gobierno había jugado otra carta en su escalada de provocaciones: el anuncio, vía Boletín Oficial, de la obligación de presentar “planes de trabajo 2027″ en un plazo de quince días ante la SIGEN, un nuevo capítulo en su argumento de “auditoría” para el recorte.
Los reclamos
Esta quinta marcha federal trascendió la defensa de la educación pública y terminó funcionando como catalizadora de reclamos de múltiples sectores sociales afectados por las políticas de este gobierno: discapacidad, jubilados, endeudados, la defensa de la soberanía y de la ley de tierras.
En el escenario hubo espacio para dar voz a cada una de estas demandas, incluidos representantes del Centro de Excombatientes de las Islas Malvinas, el Cecim de La Plata, como una continuación de su planteo por la Ley de Tierras, rechazado en el primer capítulo de la actuación de la Corte.
Inéditamente, el acto tuvo que terminar antes de lo previsto, con los gases que comenzaron a volar como misiles y a afectar notoriamente hasta a quienes estaban sobre el escenario, rectores y representantes de la comunidad universitaria de todo el país. En ese momento la Plaza Congreso y los alrededores estaban repletos de manifestantes, con cuadras y cuadras cubiertas.
“Compañeros, vamos a terminar este acto con los gases, con esta represión, pero le decimos al Presidente que él va a terminar su mandato y se va a ir de la Casa Rosada, pero la universidad pública va a seguir existiendo, y nosotros vamos a dejar la vida para defender el derecho de cada quien para definir su futuro. Están en contra de la democracia, y nosotros somos la democracia, somos la universidad pública”, cerró el acto Joaquín Carvalho, de la FUA.