Periferia

11 de Septiembre de 2026

Científicos del Conicet prueban una innovadora estrategia para combatir al mosquito que transmite el dengue

Especialistas argentinos evaluaron en laboratorio una molécula experimental para generar anticuerpos y acotar la propagación de enfermedades como Zika, chikungunya y fiebre amarilla.

En un estudio publicado por la revista Vaccine, especialistas argentinos evaluaron en laboratorio una molécula experimental para generar anticuerpos y acotar la propagación de enfermedades como Zika, chikungunya y fiebre amarilla. Qué señalan los autores sobre el posible desarrollo de una vacuna.

Un hallazgo de científicos del CONICET puso el foco en una estrategia experimental para reducir la supervivencia del mosquito Aedes aegypti y, con eso, limitar la transmisión de dengue, Zika, chikungunya y fiebre amarilla.

Un avance contra el dengue desde el CONICET

La investigación fue desarrollada por equipos del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIBIO, CONICET-UNSAM), la Escuela de Bio y Nanotecnologías de la Universidad Nacional de San Martín y otras instituciones. La propuesta se aparta de las estrategias que buscan neutralizar directamente a los virus y se concentra en el insecto que los transporta entre personas.

Según explicó Gabriel Briones, investigador del CONICET en el IIBIO y en la Escuela de Bio y Nanotecnologías, la idea es que el hospedador produzca anticuerpos contra proteínas clave para la fisiología del mosquito. “Se trata todavía de una prueba de concepto y no de una vacuna disponible para su aplicación”, señaló el científico al presentar el alcance del trabajo.

Una infografía del Conicet detalla la estrategia de inmunizar huéspedes con antígenos de peritrofina para alterar el intestino del mosquito Aedes aegypti y reducir su supervivencia.

Antigeno recombinante

El equipo diseñó un antígeno recombinante llamado PT-3, construido con regiones seleccionadas de tres proteínas vinculadas con la matriz peritrófica del intestino de Aedes aegypti. Esa estructura aparece después de la ingesta de sangre y participa en funciones ligadas a la digestión y a la protección del epitelio intestinal.

Mara Roset, también investigadora del CONICET, explicó que esa matriz cumple un papel central en la homeostasis intestinal del mosquito. Sobre esa base, los investigadores buscaron que los anticuerpos generados por el hospedador reconocieran esos blancos una vez ingeridos por el insecto.

Para avanzar con la prueba, los investigadores inmunizaron bovinos con PT-3 y luego obtuvieron suero de esos animales. Después utilizaron un sistema de alimentación artificial para que los mosquitos se alimentaran con sangre suplementada con ese material. Como comparación, emplearon suero extraído de los mismos bovinos antes de la inmunización.

El estudio

Briones aclaró que los mosquitos no fueron colocados directamente sobre los animales, sino que se alimentaron a través de una membrana. El resultado fue que las hembras que ingirieron sangre con anticuerpos contra PT-3 tuvieron una reducción significativa de la supervivencia frente a los grupos de control.

La mortalidad apareció sobre todo en los primeros tres días posteriores a la alimentación, un período que coincide con una intensa actividad digestiva en el intestino del mosquito, según indicó Idalia Pérez Leyva, primera autora del estudio e integrante del IIBIO y de la Escuela de Bio y Nanotecnologías.

El avance se conoce después de una temporada en la que las enfermedades transmitidas por mosquitos siguieron bajo vigilancia en Argentina, aunque con comportamientos distintos. De acuerdo con una nota previa de Infobae basada en el Boletín Epidemiológico Nacional, la chikungunya fue el principal brote de arbovirosis de la temporada 2025-2026, con 3.730 casos confirmados o probables sobre 13.308 sospechosos.

Nuevo enfoque

Laura Basile, investigadora del CONICET y primera autora del estudio, sostuvo que este enfoque podría aportar una herramienta complementaria frente a esas limitaciones. En paralelo, existen vacunas contra algunos de los virus transmitidos por el mosquito, como la fiebre amarilla y el dengue, mientras que en algunos países ya se autorizaron vacunas contra la chikungunya. Para Zika, en cambio, todavía no hay una vacuna aprobada.

Los investigadores señalaron que aún quedan varias etapas antes de considerar cualquier aplicación en salud pública. Entre los próximos objetivos figura optimizar los antígenos para inducir anticuerpos que reconozcan con mayor eficacia las proteínas intestinales del mosquito en su conformación natural.

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