La Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) recibió la autorización definitiva de la Secretaría de Educación para funcionar como institución universitaria privada en el marco del régimen establecido por la Ley de Educación Superior. El reconocimiento marca un salto cualitativo para esa casa de estudios creada en 2013 por el Sindicato de Trabajadores de Edificios de Renta y Horizontal (Suterh) y cogestionada por más de 100 organizaciones sindicales.
La rectora de la UMET, Gimena Vitali, remarcó que el reconocimiento definitivo implica que “tenés autonomía plena para el funcionamiento de la universidad y te proyecta para los próximos 20 años”. “Te permite pensar ese proyecto educativo de otra manera, porque cuando tenés la habilitación provisoria no podés cambiar, digamos, la idea o la lógica de tu proyecto educativo, pero cuando tenés la autorización definitiva, sí”, agregó.
La UMET ofrece en la actualidad 14 carreras de grado. Vitali señaló que hay “carreras enteramente a distancia”, algunas de ellas con “mucha repercusión en el interior”.
La rectora de la UMET resaltó otro hecho significativo: por primera vez la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) -el organismo que realizó el dictamen en el que se fundamentó el reconocimiento– alude a “una universidad de gestión social”. “El decreto también lo dice”, celebró Vitali y precisó que se trata “de una figura intermedia entre una universidad privada y una universidad pública”.
“Nosotros no recibimos fondos estatales, pero el 90% de nuestros estudiantes están becados gracias al aporte de estas 100 organizaciones sindicales que becan a los estudiantes, a sus afiliados, a sus afiliadas y a los familiares también de sus trabajadores. Así podemos lograr esta institución, que es un círculo virtuoso de oportunidades y de equiparación de oportunidades”, completó la rectora.