Periferia

3 de Septiembre de 2026

Científicos revelan nuevos hallazgos sobre la depresión por consanguinidad

Un estudio liderado por investigsadores del CONICET y colaboradores franceses concluyó que la depresión por consanguinidad no se explica solo por factores genéticos, abriendo nuevas líneas de investigación.

Un reciente estudio realizado por el investigador del CONICET, Nicolás Bonel, en colaboración con el Centre d’Écologie Fonctionnelle et Évolutive (CEFE-CNRS, Francia), ha puesto en tela de juicio la explicación clásica de la depresión por consanguinidad. Este fenómeno, que se refiere a la disminución de la capacidad de supervivencia y reproducción en la descendencia de individuos emparentados, ha sido objeto de estudio durante más de un siglo.

Tradicionalmente, se ha sostenido que la consanguinidad aumenta la probabilidad de que los descendientes hereden mutaciones perjudiciales. Sin embargo, el nuevo trabajo, publicado en la revista Evolution Letters, aporta evidencia experimental que sugiere que este fenómeno no puede ser explicado únicamente por razones genéticas.

Los investigadores utilizaron el caracol Physa acuta como modelo, sometiéndolo a un proceso de autofecundación forzada durante 28 generaciones. Esto permitió reducir la variación genética a niveles casi nulos, creando líneas genéticamente uniformes. A partir de estas líneas, realizaron diferentes cruzamientos: autofecundación, fecundación entre hermanos y fecundación entre primos.

La filiación en la depresión por consanguinidad

Contrario a lo que se esperaba, los resultados mostraron que la descendencia autofecundada presentaba una menor supervivencia juvenil, menor tamaño corporal y menor éxito reproductivo en comparación con las descendencias de cruces entre hermanos y primos. Esto indica que la depresión por consanguinidad persiste incluso en ausencia de variación genética, lo que lleva a los investigadores a considerar la influencia de mecanismos epigenéticos.

Las epimutaciones, que son variantes heredables que pueden surgir y revertir con mayor frecuencia que las mutaciones genéticas, podrían estar jugando un papel fundamental en este fenómeno. Según Bonel, las marcas epigenéticas desfavorables podrían compartirse entre individuos emparentados, afectando el desarrollo y desempeño de la descendencia.

El estudio destaca la importancia de entender los mecanismos detrás de la consanguinidad, ya que esto tiene implicaciones significativas para la biología evolutiva y la conservación de especies amenazadas. Muchas poblaciones pequeñas y aisladas se reproducen entre individuos emparentados, lo que aumenta el riesgo de depresión por consanguinidad. Los nuevos hallazgos sugieren que la conservación debe considerar no solo la acumulación de mutaciones perjudiciales, sino también los efectos de la epigenética.

Finalmente, Bonel subrayó que este tipo de investigación requiere tiempo y esfuerzo sostenido, y que los resultados podrían ofrecer nuevas herramientas para programas de cría selectiva y mejoramiento genético.

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