La Red de Directores y Directoras de los Centros Científicos Tecnológicos (CCT) del CONICET en todo el país manifestaron “su más firme y categórico rechazo” a las recientes expresiones del Señor Presidente de la Nación, quien calificó públicamente de “terroristas” a estudiantes, docentes, periodistas e investigadores.
“Consideramos que este tipo de declaraciones no solo constituyen una agresión infundada y maliciosa, sino un ataque institucional de extrema gravedad al sistema científico, tecnológico y universitario argentino”, señalaron en un comunicado, mientras la comunidad científica aguarda conocer el posicionamiento del titular del organismo, Daniel Salamone.
Claro, es que el titular del máximo organismo de ciencia no emitió declaraciones luego que Milei tildara de “terroristas” a los científicos y científicas sobre los que él tiene representación. Es más, muchos en la comunidad científica ya se preguntan si el propio Salamone no coincidirá con el presidente, Javier Milei, teniendo en cuenta que guarda silencio al igual que lo hizo cuando el primer mandatario llamó “casta” y “canallas” a los mismos investigadores.
Milei llamó “terroristas” a investigadores
Tildar de “terroristas” a quienes integran las comunidades universitarias y científicas es un intento deliberado por deslegitimar los reclamos genuinos en defensa del presupuesto educativo, los salarios y la continuidad de la ciencia nacional, apuntaron en el comunicado. “Confundir la movilización pacífica, el debate académico y la demanda sectorial con el terrorismo busca criminalizar el derecho constitucional a la protesta y amedrentar a quienes ejercen el pensamiento crítico”, expusieron con indignación.
En el comunicado, señalaron que “la utilización liviana y temeraria de conceptos vinculados al terror y la subversión para estigmatizar a académicos, investigadores y estudiantes retrotrae a las horas más oscuras de nuestra historia nacional. Este tipo de retórica recuerda a los argumentos esgrimidos por las dictaduras cívico-militares para justificar la persecución, la censura, la intervención de las casas de altos estudios y la destrucción del aparato científico-tecnológico (como la tristemente célebre “Noche de los Bastones Largos”)”.

Apego a la verdad y responsabilidad discursiva
Los referentes del CONICET señalaron que “la investidura presidencial exige apego a la verdad, responsabilidad discursiva y respeto irrestricto por los opositores y disidentes. Las calumnias e injurias vertidas desde la máxima magistratura del Estado erosionan los pilares de la convivencia democrática, promueven un clima de violencia simbólica y física, y buscan instalar un acostumbramiento social a la vulneración de los derechos fundamentales”.
Nuestros estudiantes, docentes e investigadores dedican sus vidas al desarrollo del país, a la generación de conocimiento soberano, a la salud, a la producción y a la resolución de problemas concretos de la sociedad. Lejos de ser una amenaza, la universidad pública y el sistema de ciencia y técnica son los motores indispensables para el desarrollo inclusivo y federal de la Argentina.
Por todo lo expuesto, exigimos el cese inmediato de las descalificaciones y agravios presidenciales hacia los trabajadores de la ciencia y la educación, y llamamos al conjunto de la sociedad, a los poderes del Estado y a las instituciones democráticas a repudiar estas prácticas que atentan contra la paz social y el estado de derecho.
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