Periferia

28 de Junio de 2026

Científicos del CONICET mostraron la eficacia de un test digital en un ensayo clínico

El dispositivo permite detectar la enfermedad renal crónica (ERC). Los resultados mostraron múltiples ventajas frente al método de diagnóstico convencional

El dispositivo permite detectar la enfermedad renal crónica (ERC). Los resultados mostraron múltiples ventajas frente al método de diagnóstico convencional en materia de tiempo, costos y calidad de vida.

El dispositivo de diagnóstico digital para la hepatitis E desarrollado por un equipo de investigación del CONICET y dado a conocer en marzo pasado cuenta con un antecedente que, siendo ya muy prometedor desde el comienzo, es ahora un logro con un potencial todavía mayor.

Se trata de la misma tecnología pero, en este caso, aplicada a la enfermedad renal crónica (ERC) –deterioro y pérdida progresiva de la función de los riñones causada principalmente por diabetes e hipertensión arterial–como una alternativa al método convencional de monitoreo en centros de salud: un procedimiento realizado mediante un equipo costoso y de grandes dimensiones llamado analizador modular de laboratorio, que procesa muestras biológicas para verificar los valores de distintos indicadores.

Nuevo test

Así, por medio de un estudio comparativo llevado adelante en el Servicio de Nefrología del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) “General San Martín” de La Plata, quedó demostrado que el nuevo test, desarrollado por científicos del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA, CONICET-UNLP) y la empresa tecnológica Gisens Biotech, ofrece múltiples ventajas y abre las puertas para posicionar a la región a la vanguardia de los tratamientos para esta patología.

Con un aumento sostenido a nivel global y, peor aún, un subdiagnóstico que acompaña ese incremento, la ERC es una enfermedad irreversible que con frecuencia deriva en la necesidad de un trasplante renal, con una tasa alta de mortalidad para los pacientes y un gran padecimiento a lo largo de su vida.

Biosensor desarrollado en el CONICET

De acuerdo a la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS 2, realizada entre 2018 y 2019), casi 3.8 millones de adultos en la Argentina padece algún grado de ERC, y lo más alarmante: la enorme mayoría no lo sabe, ya que los síntomas aparecen recién en estadios avanzados. “Interesados en la investigación y el desarrollo de biosensores rápidos y portátiles, vimos en esta patología un importante problema de salud pública hacia el que podíamos orientar nuestro trabajo”, cuentan Esteban Piccinini y Omar Azzaroni, investigadores del CONICET en el INIFTA y responsables científicos del proyecto.

Fue en ese camino que, a medida que avanzaban en el desarrollo del dispositivo junto con la mencionada empresa, se contactaron con el hospital y comenzaron a delinear el estudio clínico que finalmente llevarían adelante con los casi 70 pacientes que se realizan diálisis en ese centro de salud.

La terapia de reemplazo de la función renal es de dos tipos: hemodiálisis, con un equipo que filtra la sangre durante algunas horas y a la que generalmente los pacientes se someten tres veces por semana; y diálisis peritoneal, mediante un catéter que introduce una solución en la cavidad abdominal y extrae los desechos hacia una bolsa externa que debe cambiarse varias veces al día.

A diferencia de la primera, que se realiza en un centro de salud, esta última puede llevarse adelante de manera ambulatoria. En ambos casos, pero con distinta frecuencia, las personas analizan sus niveles de urea, sodio y potasio para controlar su estado de salud general, un monitoreo que tiene lugar en hospitales y clínicas mediante un analizador de laboratorio.

Y es en este punto donde entra en escena el novedoso test digital que aportaría, de mínima, el beneficio de ser poco invasivo ya que utiliza sangre capilar –una gotita que puede tomarse de una punción en la yema de un dedo– en lugar de venosa, que requiere una extracción tradicional; portátil y de fácil uso, permitiendo la medición en pacientes que viven lejos de los centros urbanos; y de estar diseñado para que los pacientes se puedan autotestear en sus propias casas obteniendo resultados en apenas siete minutos.

Fuente: CONICET.

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