Brasil y Chile presentaron programas de captación para atraer a los investigadores argentinos que son expulsados a diario por el gobierno libertario de Javier Milei.
Centros como el Cenamad en Chile ofrecen a investigadores argentinos condiciones que empiezan en 4.000 dólares mensuales, con cobertura de congresos internacionales y publicaciones. Especialistas en ciencia de datos, inteligencia artificial, biotecnología, nanotecnología y tecnología satelital son los más buscados.
Brasil, con una inversión que llega supera el 1% de su PBI en ciencia y tecnología, es otro de los países que ya apunta a captar a los investigadores e investigadoras que desprecia la Argentina de Javier Milei.
Es que el sistema científico y tecnológico argentino atraviesa su peor crisis desde el retorno de la democracia. En dos años de gobierno de Javier Milei se destruyeron 5.701 puestos de trabajo en el sector, lo que equivale a una pérdida de 7,5 científicos por día desde que asumió el nuevo gobierno, según datos del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti).
Argentina pierde una generación de científicos y científicas
Los salarios del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), la columna vertebral del sistema científico del país, acumulan una caída del 39,9% desde noviembre de 2023. El gasto público total en ciencia cayó 30% desde que asumió Milei, y el de investigación, 83%.
“Estamos perdiendo toda una generación de jóvenes científicos”, resume en diálogo con BioBioChile el doctor en bioquímica e investigador Jorge Geffner, quien trabaja en inmunología y en el desarrollo de terapias antitumorales.
Ana Vivinetto, doctora en neurociencias y especialista en lesiones de médula espinal egresada de la Universidad Nacional de Córdoba, planeaba volver a armar su laboratorio en Argentina tras un posdoctorado en Estados Unidos.
La falta de presupuesto y oportunidades anuló esa opción. Hoy integra el Centro de Biología Integrativa de la Universidad Mayor en Santiago, con un subsidio de 30.000 dólares anuales más apoyo para la mudanza.
Argentina, entre el oscurantismo libertario y la ideología austríaca de la ciencia privada
El marco ideológico que genera este desmantelamiento, explica a este medio el investigador y exministro de Ciencia y Tecnología Daniel Filmus, es una mezcla explosiva de tres elementos. Primero, la escuela económica austríaca que pregona el presidente Javier Milei, que sostiene que la ciencia debe ser financiada por el mercado o por la filantropía, y que la intervención estatal la distorsiona.
Segundo, un neoliberalismo radicalizado basado en un modelo económico primarizado y de especulación financiera que no necesita ciencia ni agregado de valor. Y tercero, un componente que Filmus califica como propio del caso argentino: “Una alianza con un sector oscurantista que niega la ciencia. Entonces tenés la peor combinación posible”.
“Si continúan con esta política el deterioro se va a profundizar. No digo que los cambios no puedan ser reversibles con un gobierno de naturaleza distinta, pero nos va a costar mucho revertir el deterioro”, asegura Geffner.
Con científicos que manejan Uber para sobrevivir, laboratorios que se vacían, suscripciones a revistas científicas que se caen y una generación entera que emigra o abandona la ciencia, Argentina desmantela el ecosistema que le llevó más de cuatro décadas construir.

Salarios de pobreza y derrumbe del financiamiento
Según el último informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI) a enero de este año, los salarios de los investigadores y becarios del Conicet perdieron el 39,9% de su poder adquisitivo desde que asumió el nuevo gobierno. Para volver al nivel salarial de cuando asumió Milei, necesitan un aumento nominal del 66,4%.
La función Ciencia y Técnica proyecta para el Presupuesto 2026 un recorte del 50,8% real respecto de 2023, y representará apenas el 0,14% del PBI, un mínimo histórico absoluto en la serie que arranca en 1972, por debajo incluso de los pisos alcanzados en la crisis económica del 2001, que resultó en cacerolazos por todo el país y la sucesión de cinco presidentes en una semana, y durante la última dictadura militar.
La ley de financiamiento del sistema científico vigente, suspendida por el gobierno, preveía que en 2026 la inversión llegara al 0,52% del PBI. La realidad es apenas un cuarto de eso.
Según la hoja de ruta del gobierno libertario, el Conicet perderá un 18,2% real adicional en 2026, acumulando una caída del 42,2% en tres años. La Conae —el organismo espacial argentino, que participó de la misión Artemis de la NASA con el satélite Atenea— sufrirá una reducción del 53,7% este año, acumulando un desplome del 60,6% en tres años. El ex Ministerio de Ciencia y Tecnología, degradado a subsecretaría, perdió el 83,9% de su partida vigente respecto de 2023.