La Junta Interna de ATE en la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) advirtió que, tras la finalización del contrato de conservación el 31 de octubre, la planta permanece sin nuevo acuerdo firmado ni partidas para mantenimiento y salarios. Reclaman una definición de la CNEA y del gobierno provincial y cuestionan la falta de certezas sobre la continuidad laboral.
La PIAP, ubicada en Arroyito, Neuquén, se especializa en producir agua pesada de alta pureza. Es la planta más grande del mundo en su tipo, diseñada para abastecer el material refrigerante de neutrones que necesitan las centrales nucleares argentinas (Atucha I, II y Embalse) para funcionar con normalidad.
“La situación es que en octubre se terminó el contrato de conservación de la Piap con CNEA. El nuevo secrtario de asuntos nucleares, Ramos Nápoli, decidió no renovarlo“, le explicó a Periferia un trabajador de la empresa.
Es por eso que ENSI, la empresa que hace la conservación, no recibe los fondos de Comisión Nacional de Energía Atómica. “Así, el presidente de ENSI, Rubén Echeverry, plantea entregar la planta a CNEA por finalización de contrato, no sabiendo que va a pasar con los puestos de los que estamos en planta que somos de ENSI. Por eso, el miércoles en asamblea se decidió paro por tiempo indeterminado con un plan de lucha hasta tener una respuesta favorable sobre los puesto de trabajo y por un contrato de alistamiento y puesta en marcha”.
La Junta Interna de ATE en la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) difundió un comunicado en el que expone una situación de “incertidumbre” respecto del futuro operativo y laboral del complejo industrial ubicado en Arroyito, Neuquén.

Incertidumbre en la Planta de Agua Pesada
Según el documento, tras la finalización del contrato de conservación el 31 de octubre pasado, la planta quedó sin un nuevo acuerdo firmado, lo que implica —de acuerdo a lo señalado por el gremio— la ausencia de partidas presupuestarias tanto para tareas de conservación y mantenimiento como para el pago regular de salarios .
El comunicado indica que existen empresas internacionales interesadas en adquirir la producción de agua pesada y aportar capital para tareas de alistamiento y puesta a punto. Sin embargo, la Junta Interna sostiene que aún no se ha formalizado un contrato que garantice los fondos necesarios para sostener las instalaciones y el personal calificado que continúa desempeñándose en la planta .
ATE PIAP también cuestiona lo que define como trabas burocráticas que, a su entender, impiden avanzar en la reactivación productiva. En ese marco, menciona anuncios previos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de autoridades provinciales sobre una posible reactivación, aunque afirma que hasta el momento no se concretaron definiciones firmes y que los trabajadores vienen percibiendo sus salarios en cuotas y fuera de los plazos legales .
Paso de PIAP a la CNEA
En el texto se señala además que, en una reunión reciente con el presidente de la empresa Ruen Etcheverry, se les informó que se estaban iniciando los caminos legales para dejar las instalaciones de la PIAP en manos de la CNEA, sin precisiones sobre el futuro de los trabajadores que actualmente prestan servicios en el lugar .
Ante este escenario, la Junta Interna resolvió declarar un paro por tiempo indeterminado e iniciar un plan de lucha con el objetivo de obtener una definición concreta por parte de la CNEA y del gobierno provincial, que se traduzca en un contrato de alistamiento y producción que garantice la continuidad operativa de la planta y el resguardo de los puestos de trabajo .
La PIAP es considerada una de las instalaciones con mayor capacidad de producción de agua pesada a nivel mundial y su situación vuelve a poner en debate el estado de la industria nuclear argentina y el rol del Estado en la preservación de infraestructura estratégica.