Tras los despidos, el Gobierno anunció este lunes un plan para achicar la estructura de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) con un recorte de casi el 58 por ciento del organigrama que estaba vigente.
La medida se dio a conocer este lunes mediante un decreto en el Boletín Oficial firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis “Toto” Caputo, donde se lee que el objetivo es “reducir el sobredimensionamiento de su estructura funcional”.
El integrante del grupo de Física, Estadística e Interdisciplina, Ignacio Cortés, explicó a Página/12 que el ajuste pone en riesgo el dominio construido por el país de una tecnología estratégica que será cada vez más relevante hacia el futuro: la energía nuclear.
“Las autoridades dicen que con estas reestructuraciones y privatizaciones están favoreciendo el desarrollo de la energía atómica, pero en realidad es lo contrario. Las personas que trabajamos en la institución decimos que no, que esto es falso porque nos están quitando el dominio de estas tecnologías”, sostuvo.
Otro ajuste sobre la CNEA
Previo al nuevo recorte, la CNEA contaba con un total de 645 unidades organizativas que incluían dos autoridades políticas, once gerencias de área, 240 departamentos y 283 divisiones. Ahora, el máximo de unidades pasará a ser de 272, lo que implica un recorte cercano al 58 por ciento. El decreto indica un plazo máximo de 60 días para que las autoridades del organismo apliquen los cambios.
Con autoridades colocadas por el gobierno libertario, la comunicación gerencial hacia los trabajadores se volvió prácticamente nula. Kramm sostuvo que no tienen información detallada de la nueva estructura: “La publicaron sin más, sin decir nada, lo cual genera mucha inestabilidad, mucho miedo por perder nuestros trabajos y nuestros sueldos”. Además, señaló que el decreto tampoco menciona los planes para el proyecto CAREM.
El decreto establece un organigrama simplificado que reporta a la Presidencia y Vicepresidencia del organismo. Las gerencias de área pasarán de ser once a siete: Energía nuclear, Investigación y desarrollo de grandes proyectos, Aplicaciones nucleares a la salud, Producción de radioisótopos y aplicaciones de la radiación, Seguridad nuclear y ambiente, Articulación institucional, y Administración y gestión.
La nueva estructura para los niveles de menor jerarquía no debe exceder determinados topes máximos de trabajadores. En gerencias de segundo nivel operativo, máximo 32 (antes 45). En subgerencias de segundo nivel operativo máximo 48 (antes 49). En departamentos, máximo 168 (antes 240). En divisiones, máximo de siete (antes 283). Las reducciones son drásticas y los trabajadores denuncian el vaciamiento del organismo.

Proyectos estratégicos, en riesgo
Para Cortés es evidente que no hay un criterio técnico ni de supervivencia para que la institución se mantenga en funcionamiento, lo que indica que este decreto marca “un paso más en el desguace, la ruptura en pedazos y la venta de cada uno de esos pedazos de las áreas de la Comisión Nacional de Energía Atómica”.
El trabajador de la CNEA sostuvo que “bajo el anuncio de victorias de reducción de planta del Estado están rompiendo con los activos más valiosos de la Argentina. Es una nueva estructura pensada para romper, con personas que no están capacitadas para llevar adelante proyectos de desarrollo de la energía atómica, sino más bien lo contrario: están pensadas para vaciarla”.
Los trabajadores señalaron que el anuncio no menciona los planes para el proyecto CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), que es el primer reactor nuclear de potencia de baja construido íntegramente en Argentina por la CNEA. Hace meses, el mismo fue puesto en pausa por el Gobierno, pese a que a fines del 2024 contaba con un avance del 65 por ciento en la obra total, tras la inversión de 690 millones de dólares.
Frente a este panorama de profundo ajuste y desmantelamiento, este martes los gremios de la provincia de Bariloche se reunirán en las calles para exigir la reincorporación de los trabajadores de la CNEA, visibilizar la inestabilidad que atraviesa el sector y defender proyectos estratégicos como el reactor CAREM. Pese a las nevadas, a las 15.30 esperan tener una gran convocatoria frente a la Fundación Intecnus, con el acompañamiento del sindicato de trabajadores de la educación de Río Negro (UNTER).
Agilidad, el eufemismo para destruir la ciencia y despedir trabajadores
Según el Boletín Oficial de este lunes, era necesario iniciar un proceso para adecuar las competencias y agilizar la gestión de la Comisión. Por este motivo, derogaron la estructura anterior establecida en 2006 y 2023.
Tras la publicación del decreto, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger compartió en Twitter (X) un gráfico que muestra que en enero del año 2024 unas 7300 personas que trabajaban para el Estado perdieron sus empleos, y hacia junio de este año esa cifra superó las 71 mil. “Equilibrio fiscal innegociable. VLLC!”, festejó Sturzenegger.
Un país sin soberanía científica
Tras los despidos que se realizaron a principios de mes, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) expresó su preocupación por el sistema científico nacional y, en particular, por el desarrollo nuclear que “representa una política de Estado vinculada, directamente, con la soberanía científica, tecnológica y energética”. Desde el CIN recordaron que la CNEA y las universidades públicas tienen una relación histórica, ya que comparten espacios y miles de estudiantes realizan parte de sus formaciones allí.
Antes de esta reestructuración, la CNEA ya se encontraba paralizada casi por completo. Ahora, el futuro de la institución es cada vez más incierto y preocupa la falta de sus servicios vitales para la población. Los reactores nucleares con los que trabaja la CNEA tienen diversos usos: desde las quimioterapias, hasta el servicio de luz eléctrica, controles para la alimentación a nivel nacional, control de plagas y cuidado del ambiente, entre otras cosas que a este paso la Argentina dejará de tener.
Sin diálogo con los actores del sistema científico
Rodolfo Sánchez, investigador en el departamento de Materiales Magnéticos, determinó que El gobierno nacional y la administración de la CNEA “no recibe a los trabajadores ni dialoga con los sindicatos, dicen que sobra gente y ellos han nombrado casi una treintena de personajes sin calificación para tareas en el sector con el único “mérito” de ser cercanos al gobierno”
Para Sánchez, esta reestructuración no perjudica por sí misma la funcionalidad de la CNEA, que “ya está grave e intencionalmente afectada por el conjunto de acciones diarias por parte de la administración”, sino que se trata continuar con la expulsión del personal formado y altamente capacitado porque “la intención del gobierno de Milei es vaciar la CNEA en particular y todo el sistema científico tecnológico nacional”.