Este sábado 15 de agosto asumió Adriana García como rectora de la Universidad Nacional de Cuyo tras una elección histórica que marcó la llegada de una fuerza peronista a otra de las grandes universidades del país, en años. Hasta hoy, en todas las casas de estudios superiores con perfil “academicista” gobernaba el radicalismo sin pausa.
Es que prácticamente todas las universidades del país, salvo el caso de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), están gestionadas por fuerzas alineadas con el reformismo universitario y en particular con la Unión Cívica Radical (UCR).
Así se replica los casos de la UBA, La Plata (UNLP), Rosario (UNR), Litoral (UNL) y Córdoba (UNC). En total son 70 las universidades públicas que integran el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), pero estas seis universidades “academicistas” son las que concentran el mayor volumen presupuestario.
La segunda universidad que más atrae el presupuesto, después de la UBA, es la UTN, que también está gestionada por un representante del peronismo. Ahora a este mapa se suma la UNCUYO, con la asunción de Adriana García.

El peronismo vuelve a la UNCUYO
Este sábado 15 de agosto, Adriana García asumió como rectora de la Universidad Nacional de Cuyo-UNCuyo- y ahora comenzará una nueva etapa política en la principal universidad de Mendoza.
Acompañada por Ana Sisti como vicerrectora – quien además será nombrada como secretaria académica-, la nueva conducción llegará al Rectorado después de imponerse en el balotaje del 23 de junio pasado con el 53,24% de los votos ponderados y con una promesa de cambio que ahora deberá traducirse en decisiones concretas.
La nueva gestión deberá administrar una universidad que enfrenta restricciones presupuestarias, salarios deteriorados y una creciente demanda de servicios por parte de estudiantes y trabajadores. A eso se suma la necesidad de construir gobernabilidad dentro de una institución donde las alianzas electorales reunieron a sectores con trayectorias políticas e ideológicas diferentes.
El desafío será especialmente complejo porque el problema no se reduce a conseguir más fondos. La nueva conducción deberá determinar cómo gestionar con recursos limitados, revisar el funcionamiento del organismo y encontrar un esquema que permita sostener las prestaciones sin trasladar toda la presión financiera a la Universidad.
El contexto de la llegada a la UNCUYO
García asume en un contexto nacional marcado por el reclamo de las universidades por financiamiento, salarios y recursos para ciencia y tecnología. Su primera reunión del Consejo Interuniversitario Nacional está prevista para el 3 de septiembre, en Bariloche, y estará atravesada por el debate sobre el financiamiento universitario y científico.
La pregunta para la nueva conducción será cómo sostener las funciones tradicionales de la Universidad —docencia, investigación y extensión— cuando los recursos son limitados y, al mismo tiempo, crecen las demandas vinculadas al bienestar estudiantil, la salud y las necesidades de las distintas unidades académicas.