La preocupación por el futuro de la Fábrica Argentina de Aviones (Fadea) ingresó en una nueva etapa. A los reclamos salariales, la caída de la actividad, la demora en la firma de contratos estratégicos y pedidos de investigación sobre la conducción se sumó en las últimas horas un dato que encendió las alarmas dentro de la empresa estatal: la salida de Guillermo Ballesteros, considerado por distintas fuentes internas como el principal interlocutor operativo que mantenía vínculo permanente con la planta.
El escenario derivó en un creciente temor entre trabajadores y representantes gremiales, que ya no hablan únicamente de una crisis de gestión o de financiamiento, sino de la posibilidad de que la fábrica se cierre.
Clima de incertidumbre en FAdeA
La tensión tuvo este viernes una nueva expresión pública. El Sindicato de Trabajadores Aeronáuticos (STA), el gremio con mayor representación en Fadea protestó frente a la planta ubicada en Córdoba capital (sobre Ruta 20), en medio de un clima de incertidumbre que atraviesa a toda la estructura de la compañía.
Desde el interior de la empresa describen una situación de virtual acefalía (afirman que el porteño Julio Manco, el presidente, lleva más de dos meses sin venir a Córdoba). Una alta fuente de Fadea sostuvo que Ballesteros comunicó el jueves su alejamiento luego de haber sido excluido de la asamblea general de la compañía por decisión del Ministerio de Defensa.
Según esa misma fuente, la salida del asesor dejó a la empresa sin la única presencia permanente vinculada al ministerio dentro de la fábrica. El diagnóstico interno es severo. “Estamos a la deriva, sin contratos, sin garantías de cobro de los sueldos y con una deuda con proveedores de 25 millones de dólares”, señaló.
El Ministerio de Defensa no atiende a FAdeA
La misma fuente sostuvo que existe una fuerte expectativa respecto de una intervención más activa del Gobierno nacional. “Esperamos que el Ministerio cumpla su palabra y que designe autoridades serias y firme contratos a la brevedad”, indicó.
También hay fuertes críticas a Emilio Magnaghi, el vicepresidente de Fadea, que dejó de tener contacto con la conducción y las personas a cargo del día a día.

Una empresa estatal “estratégica”, sin conducción
Las críticas también alcanzan a la conducción actual de la empresa. Desde distintos sectores internos cuestionan la ausencia física de las máximas autoridades y la falta de definiciones sobre el rumbo de la compañía.
La situación adquiere una dimensión especial porque Fadea arrastra desde hace años problemas estructurales vinculados a su dependencia de contratos estatales, particularmente con la Fuerza Aérea Argentina. Sin esos acuerdos, sostienen trabajadores y especialistas del sector, resulta prácticamente imposible garantizar niveles adecuados de actividad y generación de ingresos.
Durante los últimos meses, además, se acumularon versiones sobre posibles cambios en la conducción. En ese contexto, el nombre de Ballesteros (un excombatiente de la Guerra de Malvinas, con amplia experiencia en aviación comercial) llegó a mencionarse como eventual alternativa para encabezar la empresa, aunque esa posibilidad nunca fue formalizada.
Silencio desde el gobierno nacional
El malestar aumentó además luego de la reciente visita del ministro de Defensa, Carlos Presti, a Córdoba. El funcionario desarrolló actividades en la provincia esta semana, en ejercicios militares con Estados Unidos, pero no visitó Fadea ni emitió mensajes públicos referidos a la situación de la fábrica.
Silencio sobre Fadea que mantiene desde el comienzo de su gestión – en diciembre pasado- ante las varias consultas que este medio le realizó a través de sus responsables de prensa.
La combinación de factores genera un escenario complejo. La empresa enfrenta dificultades financieras, mantiene compromisos pendientes con proveedores, carece de contratos que aseguren carga de trabajo sostenida y atraviesa una crisis de conducción que, según coinciden distintas voces internas, no encuentra respuestas desde Buenos Aires.
La corrupción libertaria, también en el sector aeronáutico
La crisis de conducción y producción que atraviesa Fadea se produce en paralelo con una serie de denuncias que involucran a la gestión de Manco y que ya llegaron tanto a organismos de control como a la Justicia Federal de Córdoba.
Las presentaciones, adelantadas por medios especializados, apuntan a presuntas irregularidades en procesos licitatorios, posibles conflictos de interés en trabajos realizados sobre aeronaves privadas y la participación de personas ajenas a la estructura formal de compras de la empresa.
Entre los hechos señalados aparece la supuesta filtración de pliegos antes de su publicación oficial, una situación que podría haber otorgado ventajas a determinados proveedores en contrataciones vinculadas a servicios de funcionamiento cotidiano de la fábrica.
Otro de los focos de investigación está relacionado con trabajos efectuados sobre aeronaves privadas. Las denuncias sostienen que algunas operaciones se habrían realizado con valores inferiores a los costos calculados por las propias áreas técnicas de la empresa, generando cuestionamientos internos sobre posibles perjuicios económicos para la fábrica estatal.