Periferia

16 de Septiembre de 2026

En medio del ajuste libertario, Argentina presentó su Plan Nuclear en la OIEA

El Secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, llevó la estrategia libertaria de privatización de activos estratégicos a Viena. El CAREM y el RA10, paralizados en la era Milei.

El gobierno de Javier Milei llevó su plan para privatizar los activos estratégicos del sector nuclear, a Viena, durante el encuentro del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA)

La nueva estrategia libertaria para posicionar al sector nuclear argentino en los mercados internacionales contempla la privatización de activos estratégicos como los tractores modulares CAREM 25 y RA-10.

El país cuenta con centrales en operación, capacidad para diseñar y construir reactores de investigación, producción de combustibles y radioisótopos y una empresa como INVAP que ya exportó tecnología nuclear de alta complejidad.

La construcción de reactores nucleares

Sin embargo, a contramano de la receta que dan los países que se desarrollaron con ciencia y tecnología, esos recursos corren peligro porque el gobierno decidió iniciar un plan de despidos y de retiros voluntarios para deshacerse de 3/4 partes de los científicos, investigadores, especialistas, ingenieros y técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

Pero, además, ajustó el presupuesto del organismo científico en un 40%, según el último informe del Grupo EPC-CIICTI.

“El desafío ahora es transformar ese capital tecnológico en contratos, inversiones y divisas”, dicen en el gobierno nacional tras presentar el plan ante el OIEA.

El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, encabezó la delegación argentina ante la 70ª Conferencia General del Organismo Internacional de Energía Atómica —OIEA— y presentó los principales lineamientos de una estrategia destinada a ampliar la presencia argentina en los mercados internacionales de tecnología, bienes y servicios nucleares.

Ramos Napoli enumeró entre los activos nacionales la operación de centrales nucleares, el diseño y construcción de reactores de investigación, la fabricación de combustible nuclear, la producción de radioisótopos y la formación de recursos humanos especializados. La política anunciada busca incorporar capital privado en aquellas actividades que puedan desarrollarse comercialmente, mientras el Estado conservará las funciones vinculadas con política nuclear, regulación, seguridad y salvaguardias.

Los nuevos Lineamientos de Política Nuclear presentados este año establecieron cuatro objetivos: exportaciones de alto valor agregado, seguridad energética, preservación y desarrollo de capacidades tecnológicas nacionales y liderazgo regional con posicionamiento geopolítico.

RA-10: una oportunidad de alcance global
Uno de los proyectos que puede convertirse en la vidriera de esa nueva etapa es el Reactor Argentino Multipropósito RA-10, construido en el Centro Atómico Ezeiza.

El Gobierno confirmó a comienzos de septiembre que comenzará su proceso de puesta en marcha antes de finalizar 2026 y que debería completarse durante los primeros meses de 2027.

La obra alcanzó un nivel de montaje informado del 96% y actualmente participan alrededor de 530 trabajadores en el proyecto.

Pero el RA-10 no producirá electricidad.

Es un reactor de investigación de 30 MW térmicos destinado fundamentalmente a producir radioisótopos, realizar ensayos científicos, irradiar materiales y brindar distintos servicios tecnológicos.

El CAREM y la carrera mundial por los pequeños reactores
Otro activo potencial es el CAREM, el pequeño reactor modular desarrollado en Argentina.

La CNEA lo presenta como un prototipo diseñado íntegramente en el país, basado en sistemas de seguridad pasiva y arquitectura modular integrada, pensado como base para futuros desarrollos comerciales.

El interés internacional por los denominados SMR —Small Modular Reactors— creció considerablemente durante los últimos años. Su menor tamaño podría permitir inversiones iniciales inferiores a las de las centrales nucleares convencionales y facilitar su utilización en redes eléctricas pequeñas, industrias intensivas en energía o regiones aisladas.

Para Argentina, el CAREM representa potencialmente una oportunidad enorme.

Pero también muestra uno de los problemas recurrentes de la política tecnológica nacional: los tiempos.

Desarrollar una tecnología avanzada no garantiza automáticamente llegar primero al mercado.

Estados Unidos, China, Rusia, Canadá, Corea y varios países europeos trabajan aceleradamente en sus propios proyectos SMR.

Por lo pronto cuesta creer que el CAREM y el RA10 paralizados por Milei, sean vidriera sin inversión real en estos proyectos de parte del Estado.

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