Periferia

25 de Marzo de 2019

Alertan por riesgos sobre la calidad del agua en América Latina

Investigadores de veinte países americanos elaboraron un informe publicado por la Red Interamericana de Academias de Ciencias (IANAS) y la UNESCO. La importancia de los recursos hídricos para el desarrollo sostenible de los países de América latina.

Con la perspectiva puesta en la importancia de volver sostenibles los recursos hídricos como fuente del desarrollo la Red IANAS publicó un informe sobre los riesgos y oportunidades existentes para la calidad de las aguas en el continente americano.

Un equipo de 148 investigadores elaboraron el análisis centrándose en la situación existente en unos veinte países, desde Argentina hasta Canadá, con el objetivo de identificar problemas específicos de la calidad del agua y aportar soluciones para su mejor gestión.

El informe, patrocinado por la UNESCO y la Academia Interamericana de Ciencias, consiguió identificar fuentes “puntuales” como “no puntuales” que son importantes causantes de contaminación en todo el continente.

Fuentes puntuales y no puntuales de contaminación

Entre las fuentes puntuales se encuentran las que, por no tener un tratamiento adecuado de los residuos ocasionan “eutrofización” (como es el caso de fábricas y vertederos municipales); por su parte las no puntuales son aquellas como la escorrentía de la agricultura, que aparecen como las fuentes de entrada de fósforo y químicos en los principales cuerpos de agua, principalmente proveniente del cambio en los usos de la tierra en la agricultura. 

Pero además encontraron focos inminentes en contaminantes orgánicos persistentes, en herbicidas e insecticidas y en el aumento del uso incontrolado de fertilizantes tanto para las aguas superficiales como subterráneas. 

Es que “los cambios en el uso de la tierra que promovieron la deforestación para la expansión de la producción agrícola y ganadera también crearon una sedimentación generalizada en las aguas superficiales: lagos, embalses, ríos y lagunas costeras”, especifica el informe.

Esto último es claro para los países y regiones cuya economía está fuertemente determinada por la actividad agraria intensiva.

Todos estos procesos afectaron al agua para consumo humano y condujeron a una “reducción de la calidad de los ecosistemas que sustentan los recursos hídricos y mantienen su calidad”, concluye el informe.

Biodiversidad del Amazonas en riesgo

Los especialistas identificaron que, además de los riesgos para el consumo cotidiano de la población, la calidad del agua amenaza la biodiversidad y los ecosistemas naturales, como en el  caso de la cuenca amazónica.

En este caso entre las fuentes causantes de la contaminación aparecen la minería, la actividad humana de las zonas urbanas del Amazonas y el cambio climático. 

Cosméticos y nanomateriales

Otro de los ejes que el estudio identificó como peligroso, en este caso para la salud de los habitantes son los riesgos emergentes para la calidad del agua provenientes de contaminantes presentes en aguas superficiales y subterráneas. 

Se trata de efectos que se originan a partir de medicamentos, cosméticos, antibióticos, hormonas y nanomateriales que impactan de lleno en la biodiversidad y en la salud de los habitantes del continente.

Minería

El documento, tiutaldo “Calidad del Agua: riesgos y oportunidades” además puntualizó sobre algunos métodos de extracción minera industrial iniciados en las últimas décadas.

Se trata de la extracción de arenas bituminosas y la fracturación, que estarían provocando nuevos riesgos para los recursos hídricos que podrían tener consecuencias para la calidad del agua.

Sequías y cambio climático

El cambio climático mundial aparece también dentro de los factores que actualmente impactan en la calidad del agua del continente, ocasionando “períodos de sequía con consecuencias para la biota acuática y los suministros públicos de agua”. 

La cantidad insuficiente de agua en algunas áreas ha llevado al uso de la misma fuente de agua tanto para la extracción de agua para consumo humano y riego, como para la eliminación de residuos, como sucede en Canadá.

Por otra parte, las inundaciones “provocan grandes cantidades de sedimentación y los fenómenos extremos como los huracanes tienden a destruir los sistemas hidrológicos debido a la deforestación masiva en las cuencas fluviales y lacustres” señala el informe.

Gestión política para revertir riesgos

“Ningún país de América tiene un éxito total en la gestión de la calidad del agua”, aclara el informe. 

Por ello, concluye que “sólo hay dos maneras de reducir el volumen de contaminantes: reducir el flujo de entrada, o reciclar y reutilizar los materiales que se descargan en el medio ambiente”. 

“El reciclaje se practica en un grado u otro en todo el hemisferio, pero es necesario aumentar la magnitud de los programas de reciclaje?. Del mismo modo, es importante señalar que los sumideros de residuos (agua, aire y tierra) están interconectados ?de modo que una reducción de la calidad en un sumidero implica un aumento en la calidad de los demás”. 

Investigación y generación de datos

El estudio declara la necesidad de promover la generación de espacios de investigación para la generación de datos sobre la situación particular de cada país. 

“Ningún programa de gestión de la contaminación puede llevarse a cabo con éxito si no se dispone de información sobre el estado y la calidad del medio acuático. Se necesita un mínimo de datos sobre los flujos y la calidad del agua”, asegura el informe.

El requerimiento choca contra la dura realidad presupuestaria que viven los organismos e institutos de investigación en los países del continente latinoamericano, con ajustes y recortes que limitan la posibilidad de hacer ciencia sobre esta área. 

Pero, además, la inercia propia de la investigación en estos países tiene otro problema: en general las agendas científicas están condicionadas por problemáticas de los países desarrollados que dejan más expuestos estos problemas al desamparo y la orfandad.

Elaboración de políticas y gobernanza 

Por último, el informe concluye en la necesidad que los programas de gestión contra la contaminación tengan declaraciones explícitas de “objetivos de política y de las políticas y normas para alcanzar dichos objetivos”. 

Ello implica “controles gubernamentales directos, un sistema más indirecto basado en incentivos o alguna mezcla de ambos”. 

Las políticas integrales de control de la contaminación normalmente tienen componentes que cubren Educación; incentivos basados en el precio, como permisos de contaminación comercializables; un sistema de estándares; y 4) una jerarquía de mecanismos de implementación.

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