Periferia

23 de Octubre de 2026

Un equipo del CONICET avanzan en el desarrollo de nuevas vacunas contra la gripe aviar

A partir de un convenio I+D entre el organismo, la UBA y la empresa biotecnológica Sinergium Biotech, el proyecto tiene por objetivo generar un producto que permita inmunizar rápidamente a las personas contra el virus.

Un equipo de científicos del CONICET en el Laboratorio de Inmunotecnología de Ácidos Nucleicos (LITAN) del Instituto de Investigaciones en Microbiología y Parasitología Médica (IMPaM, CONICET-UBA) avanza en el desarrollo de una vacuna de ARN mensajero (ARNm) contra la influenza H5N1, que será evaluada en ensayos preclínicos.

Los prometedores resultados preliminares de este proyecto, que se lleva adelante en el marco de un convenio I+D entre el CONICET, la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (FMED, UBA) y la empresa biotecnológica Sinergium Biotech, le valieron recibir el apoyo de la Coalition for Epidemic Preparedness Innovations (CEPI).

CEPI es una asociación innovadora entre organizaciones públicas, privadas, filantrópicas y civiles, cuya misión es acelerar el desarrollo de vacunas contra las amenazas epidémicas y pandémicas, de modo que puedan ser accesibles para todas las personas.

El virus de influenza H5N1 -también conocido como gripe aviar- ha experimentado en los últimos años una expansión sin precedentes en el mundo animal. A partir de 2021 comenzó a circular entre aves silvestres y de granja una variante particular de este patógeno conocida como clado 2.3.4.4b, que pronto empezó también a infectar a diversas especies de mamíferos, como focas, zorros, gatos, vacas lecheras y hasta cerdos. Esta situación resultó novedosa, dado que hasta hace poco tiempo el H5N1 era un problema que afectaba solamente a las aves.

En cuanto a infecciones en humanos, desde 1997 se reportaron cerca de 1.000 casos en 25 países. Lo que preocupa a los especialistas no es tanto la cantidad de casos —que sigue siendo baja— sino la letalidad: aproximadamente la mitad de las personas infectadas murieron, lo que implica una tasa de mortalidad altísima comparada con la gripe estacional.

Aunque la mayoría de los contagios en humanos ocurrieron por contacto directo con animales infectados, la preocupación es que cuantas más especies de mamíferos sean infectadas por el virus, más posibilidades hay de que mute y se adapte para transmitirse eficientemente de persona a persona. “De hecho, hay evidencia reciente que sugiere que la variante 2.3.4.4b ya tendría cierta capacidad de transmitirse entre mamíferos. Si el virus diera el salto a una transmisión eficiente entre seres humanos, estaríamos frente a la posibilidad de una nueva pandemia de influenza”, afirma Andrés Sánchez Alberti, investigador del CONICET en el IMPaM y líder del proyecto.

La información completa en: https://www.conicet.gov.ar/cientificos-del-conicet-avanzan-en-el-desarrollo-de-nuevas-vacunas-contra-la-gripe-aviar

La necesidad de obtener vacunas rápidamente

Frente al posible escenario de que el virus se vuelva un problema acuciante para la salud pública, con potencial pandémico, se hace necesario poder contar con vacunas seguras y eficientes que se puedan obtener de manera rápida. “Hoy no estamos preparados para eso. La última vez que tuvimos una pandemia de gripe (influenza H1N1), en 2009, las vacunas llegaron demasiado tarde para frenar las primeras olas de contagio”, advierte Sánchez Alberti.

La mayoría de las vacunas de influenza, incluidas casi todas las de ARNm que están en desarrollo hoy en el mundo, apuntan a un blanco clave: la hemaglutinina (HA), la proteína que el virus usa para entrar a las células. En este mismo sentido, el equipo del LITAN trabaja en la comparación de distintas formulaciones de ARNm que codifican para la HA del H5, de manera de entender cuál genera mejor respuesta inmune, con qué dosis, y con qué perfil de seguridad, antes de pasar hacia ensayos más avanzados.

En todos estos casos, el ARNm carga instrucciones para que las células del individuo vacunado fabriquen la proteína HA del H5N1 y, de esta manera, el sistema inmune la reconozca como extraña y genere anticuerpos contra ella. “No estamos inventando una química nueva, sino aplicando una plataforma ya validada a un blanco distinto: el H5N1”, señala Sánchez Alberti.

El equipo LITAN

Sin embargo, el equipo del LITAN también trabaja en nuevas alternativas . “Apostar todo a la HA tiene un techo. La HA es una proteína que muta con relativa frecuencia, así que un virus puede ‘escaparse’ de la inmunidad que genera la vacuna si esa proteína cambia lo suficiente. Ahí aparece la neuraminidasa (NA), la otra proteína grande de la superficie del virus, que hasta ahora quedó bastante relegada en el diseño de vacunas”, explica el científico.

La NA tiene una función distinta: ayuda al virus a liberarse de la célula infectada para poder seguir contagiando. Bloquear la NA no necesariamente evitaría la infección, pero reduciría la cantidad de virus liberada, lo que significaría menos síntomas y, sobre todo, menos transmisión hacia otras personas. Además, la NA muta más lento que la HA, y se sabe que sus cambios no van de la mano de los que ocurran en la HA. Es decir, si en el virus muta la HA, no implica que la NA cambie al mismo tiempo. “Entonces, una vacuna que apunte a las dos proteínas tiene una segunda línea de defensa que es más estable en el tiempo”, asegura el investigador.

Para ello, el equipo del LITAN se propone construir moléculas híbridas H5N1 que combinen partes de la HA y la NA. La idea es lograr una inmunidad más amplia y duradera, que no dependa de una sola proteína y que además proteja contra distintas variantes de H5N1 y virus relacionados, algo que las vacunas tradicionales centradas solo en HA no logran.

Hasta el momento, han avanzado en el diseño de más de una decena de antígenos candidatos contra distintos blancos de influenza, incluyendo las variantes convencionales de H5 y los diseños innovadores que combinan HA y NA. Además lograron producir y evaluar estas construcciones de ARNm encapsulado, tanto en ensayos in vitro como in vivo, que confirmaron que las células efectivamente producen la proteína esperada y que generan una respuesta inmune.

Sebastiían Trinitario trabaja en el laboratorio. Foto: Camila Alonso Suarez.

La potencia de la colaboración público-privada

El proyecto tiene la virtud de conectar un laboratorio que funciona en un instituto público, que depende del CONICET y la UBA, con una empresa biotecnológica argentina con años de experiencia en producción de vacunas contra la influenza estacional, como Sinergium Biotech. El convenio, firmado en 2025, fue gestionado a través de la Gerencia de Vinculación Tecnológica (GVT) del CONICET.

“La lógica de la asociación es bien clara: nosotros, desde el ámbito académico, aportamos el conocimiento profundo de la biología del virus, el diseño de los antígenos, el desarrollo de las secuencias de ARNm y los estudios de inmunogenicidad, es decir, comprobar si lo que diseñamos efectivamente genera una buena respuesta inmune”, afirma Natacha Cerny, investigadora del CONICET en el IMPaM.

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