Periferia

28 de Mayo de 2019

Fertilizantes: los suelos pampeanos perdieron hasta 40% de nutrientes según INTA

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria detectó caídas de hasta un 40% en la calidad de los suelos para la siembra. Recomiendan rotación de cultivos y reducir la aplicación de fertilizantes por la creciente acidificación.

Los suelos pampeanos entraron en un proceso de creciente pérdida de la materia orgánica, crucial para la fertilidad y la posibilidad de variar cultivos.  

Los analistas esperan que entre los próximos cuatro y dieciseis años empezará a haber escasez de nutrientes como magnesio y potasio llegando a niveles “de alerta”. 

Según informó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria en zonas de La Pampa existe “una disminución de nutrientes básicos y creciente acidificación, en suelos de la zona núcleo”.  

El reporte corresponde al “mapa de necesidades nutricionales de los suelos pampeanos” elaborado por los especialistas e investigadores de INTA Balcarce.  

Impacto para la Biodiversidad 

La calidad del suelo es lo que habilita la posibilidad de multiplicar la biodiversidad potencial y el desarrollo de prácticas agrícolas sostenibles.  

El trabajo del INTA es clave, en este sentido, puesto que sus institutos de investigación ofrecen informes con análisis de suelo que permitan hacer un diagnóstico actualizado de su estado nutricional y establecer estrategias de manejo que favorezcan la conservación de los nutrientes. 

Con ese objetivo los especialistas del INTA Balcarce Buenos Aires elaboraron un mapa de la región Pampeana en el que analizan la evolución de los niveles de materia orgánica (MO), fósforo extractable (P-Bray), pH, bases intercambiables (calcio, magnesio, potasio) y micronutrientes en los últimos siete años. 

Mapa de los suelos pampeanos 

En cuanto a materia orgánica, el relevamiento indicó que se mantuvo en el mismo nivel en el norte pampeano, lo que sugiere que se llegó a un nuevo punto de equilibrio entre la entrada y salida de carbono de los suelos.  

Los niveles actuales en toda la región pampeana muestran valores entre un 30 y 40 % menores respecto a los suelos “en condición prístina”, condición que genera problemas físicos (estabilidad estructural y mayor riesgo de erosión) y menor disponibilidad de nutrientes, particularmente de nitrógeno y azufre. 

En tanto, los niveles actuales de P-Bray son menores a 15 mg kg-1 (0-20 cm de profundidad) en una vasta superficie de la región pampeana, y en los últimos siete años, este problema se agravó. Esto indica que nos niveles actuales de reposición de fósforo (vía aplicación de fertilizantes) están por debajo de la extracción en productos agrícolas (granos, carne, leche, etc.). 

Respecto del pH, el especialista dijo que “hubo un cambio negativo, que se refleja en la disminución de los valores de pH del suelo, sobre todo al norte y este de la región Pampeana, donde se registran preocupantes niveles de pH”.  

Mayor acidificación de los suelos  

“En casos graves de acidificación, aun no alcanzados en la región, en los suelos con pH por debajo de cinco comienza a liberarse aluminio y esto resulta tóxico para las plantas y, a su vez, genera más acidez”, explican en el portal INTA informa. 

“La acidez provoca consecuencias sobre diferentes procesos biológicos y químicos que ocurren en el suelo. En problemas graves de acidez, se recomienda la aplicación de calcita (carbonato de calcio) o dolomita (carbonato de calcio y magnesio)”, sugirió Sainz Rozas. 

Rotación de cultivos y menos fertilizantes 

De acuerdo con los técnicos, la clave para contrarrestar el impacto negativo y contribuir a la salud de los suelos está en mejorar el balance de carbono: aumentar la frecuencia de cultivos de cobertura, promover la rotación de cultivos y, además, aplicar un plan de fertilización ajustado a las necesidades nutricionales del lote.  

Los especialistas estimaron que este manejo racional de aplicaciones podría incrementar hasta en un 40 % los rindes de trigo y maíz. 

“En síntesis, la situación es que hemos sacado plata de la caja de ahorro y no la hemos repuesto”, advirtió Sainz Rozas, para referirse a la brecha que existe entre los nutrientes requeridos por la producción agropecuaria y los efectivamente repuestos. 

Un análisis sobre tierra fértil 

El estudio, que cubrió los suelos agrícolas de Buenos Aires, Santa Fe, este de La Pampa, centro y sur de Córdoba y oeste de Entre Ríos, recibió financiamiento de empresas del sector para la toma de muestras en más de 570 puntos de la región, en el marco de un convenio entre el INTA y la asociación civil Fertilizar.  

El procesamiento de la información y el análisis de resultados fueron llevados a cabo por especialistas del instituto en Balcarce. 

A excepción del nitrógeno, la mayoría de los nutrientes se restituye a través de la aplicación de fertilizantes o de abonos orgánicos, explica el portal INTA informa. 

Cerca de la escasez 

En magnesio, se espera una situación de escasez entre los próximos cinco y ocho años, mientras que los niveles de potasio llegarían a marcas de alerta entre los próximos cuatro y 16 años. Por ende, en algunas zonas estos nutrientes deberán ser incluidos en los análisis de rutina para evaluar su necesidad de aplicación. 

Para obtener estos datos, el estudio pone en relación la tasa de caída de los nutrientes registrada entre 2011 y 2018 y la disponibilidad actual de nutrientes en el suelo. La división entre ambas proporciones permite estimar cuánto tiempo demandaría alcanzar esos umbrales. 

Otro de los parámetros analizados fue la disponibilidad de micronutrientes que, si bien son requeridos en bajas cantidades por las plantas, su carencia interfiere y dificulta el ciclo normal de crecimiento. Se clasifican en dos grandes grupos¬: los catiónicos, integrado por cobre, zinc, manganeso y hierro, y los aniónicos, como cloro y boro. 

El estudio confirma las observaciones detectadas en relevamientos anteriores y demuestra que el micronutriente más problemático es el zinc. “Ya hay un gran porcentaje de los suelos, más del 50 % del área estudiada, que presenta niveles bajos de zinc, menores a una parte por millón”, alertó Sainz Rozas. 

De acuerdo con el especialista, este micronutriente forma parte de muchas enzimas de las plantas y participa en diversos procesos metabólicos, por ejemplo, en la síntesis de proteínas y hormonas. “La aplicación de zinc emerge como una nueva necesidad; de hecho, en algunas zonas de Córdoba, es casi una práctica habitual aplicar un fertilizante fosfatado, cuya formulación contenga zinc”, especificó. 
 

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