Un equipo argentino e internacional logró medir con precisión el espesor del manto helado bajo la base Belgrano II, sobre la plataforma de hielo de Filchner, y las cifras resultaron bastante más elevadas de lo previsto. La campaña, coordinada por el Instituto Antártico Argentino (IAA) junto con socios europeos, ofrece por primera vez un mapa de alta resolución del hielo directamente bajo la instalación. El resultado reconfigura supuestos clave sobre la estabilidad regional y el intercambio de calor con el océano Weddell.
Cómo se obtuvo la medida exacta
Para alcanzar este nivel de detalle, los científicos combinaron radar de penetración de hielo (GPR), sismología de refracción, gravimetría portátil y altimetría satélite InSAR. Se desplegaron perfiles en abanico alrededor de la base, sumando más de 120 kilómetros de líneas y varios puntos de sondeo profundo.
“Por primera vez tenemos un espesor con un margen de error menor a 20 metros, donde antes había suposiciones de cientos”, dijo la glacióloga María C. Ledesma (IAA). “La señal radar reveló canales basales y una topografía sorprendentemente compleja bajo el casco de hielo”.
Según el equipo, la clave fue sincronizar la fase del radar con detonaciones sísmicas controladas, lo que permitió atar la profundidad del eco a una velocidad efectiva del hielo medida in situ. “Es una metodología robusta que podremos replicar cada dos años”, agregó Ledesma.
Las cifras que cambian el panorama
El espesor medio bajo la base resultó de 1.270 metros, con picos de hasta 1.540 metros sobre una depresión basal alineada al flujo del hielo. El mínimo local detectado fue de 980 metros, cerca de un canal tallado por aguas relativamente cálidas. La incertidumbre global del mapa se situó en ±18 metros, un salto respecto a estimaciones previas de ±100 metros.
“Esperábamos algo en el orden de 800 a 900 metros”, admitió el oceanógrafo polar Julián Heinemann. “Encontrar más de 1,2 kilómetros de hielo remueve piezas del rompecabezas sobre la dinámica en el Filchner”.
A esto se suma una tasa de fusión basal media estimada en 0,9 m/año, con sectores que alcanzan 1,4 m/año dentro del canal principal. El contraste sugiere un acoplamiento fino entre la circulación oceánica y la geometría del fondo.
Comparación con estimaciones y otras bases
Estación/Estimación Espesor promedio (m) Incertidumbre (m) Tasa de fusión basal (m/año)
Belgrano II (nuevo) 1.270 ±18 0,9
Belgrano II (anterior, modelos) 850–900 ±100 s/d
Halley VI (Brunt) 190–230 ±25 0,2–0,4
Neumayer III (Ekström) 200–300 ±30 0,3–0,5
La tabla muestra un contraste marcado: la plataforma de Filchner bajo Belgrano II es significativamente más gruesa que otras plataformas donde operan centros europeos. Esto explica por qué ciertos forzantes oceánicos tardan más en manifestarse en la superficie.
Implicaciones científicas y logísticas
Más espesor no implica automáticamente mayor seguridad. Un manto más alto puede almacenar tensiones y canalizar el flujo hacia zonas de debilidad, especialmente si el lecho inferior presenta valles. La presencia de un canal basal bien definido sugiere una ruta de agua relativamente templada que, de intensificarse, aceleraría el adelgazamiento en franjas localizadas.