Periferia

24 de Junio de 2026

Científicos de la UBA identificaron un componente de la cúrcuma que puede ser clave para mejorar la memoria

Un equipo de investigadores desarrolló una estrategia con nanotecnología para optimizar la absorción de curcumina. Los primeros resultados en laboratorio abren nuevas posibilidades para abordar enfermedades neurodegenerativas

Un grupo de científicos de la Universidad de Buenos Aires (UBA) está desarrollando una innovadora estrategia basada en nanotecnología para mejorar la absorción de curcumina, el principio activo de la cúrcuma.

Los primeros resultados en laboratorio muestran mejoras en procesos de memoria y abren nuevas perspectivas para el abordaje de trastornos como el Alzheimer.

Cómo la nanotecnología transforma el efecto de la curcumina en el cerebro

Se trata de una tecnología basada en nanopartículas para encapsular la curcumina, con el objetivo de mejorar su absorción y su llegada al cerebro.

Este enfoque busca superar el obstáculo que representa la barrera hematoencefálica, una estructura que protege al sistema nervioso central al impedir el paso de sustancias potencialmente dañinas presentes en la sangre, pero que también dificulta que algunos medicamentos ejerzan su acción en el tejido cerebral.

Estudio de la UBA

El equipo fue dirigido por Diego Chiappetta, del Laboratorio de Nanomedicinas del Instituto de Tecnología Farmacéutica y Biofarmacia, y Mariano Boccia, profesor e investigador del Laboratorio de Neurofarmacología de los Procesos de Memoria de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA.

Este avance permitió potenciar la fijación de los recuerdos en modelos de laboratorio, lo que podría sentar las bases para futuras terapias frente a enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

El uso de nanotransportadores, desarrollados en el Laboratorio de Nanomedicinas de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, permitió sortear este obstáculo y dirigir la curcumina de manera eficiente hacia el tejido cerebral.

Se trata de transportadores microscópicos, de menos de 200 nanómetros. Como referencia, son tan pequeñas que entran varios dentro de un glóbulo rojo (que tiene entre 7500 y 8000 nanómetros).

Curcumina en nanoescala

Los expertos destacaron que a esa escala cambian las propiedades físicas y químicas, lo que hace que el cuerpo las procese de manera diferente: “En el caso de la curcumina, la nanopartícula cumple dos funciones clave: la protege de la degradación en el sistema digestivo y modifica su comportamiento farmacocinético, es decir, cómo viaja y se distribuye en el cuerpo”.

Sobre la barrera hematoencefálica, hallaron que la nanocurcumina administrada por vía periférica (sin inyección directa en el cerebro) logró producir efectos sobre la memoria. “Esto sugiere que el sistema nano logra sortear ese obstáculo, aunque todavía estamos trabajando en entender exactamente el mecanismo por el cual ocurre”, comentaron los científicos.

Prueba en animales

Las pruebas realizadas en ratones demostraron que la curcumina encapsulada permitió a los animales recordar mejor la información aprendida y reforzar recuerdos ya almacenados. Este avance sugiere un posible beneficio para la memoria, aunque los científicos de la UBA remarcan que estos ensayos forman parte de la investigación básica y todavía no existen medicamentos disponibles para personas.

Aunque los suplementos de cúrcuma pueden contener dosis más concentradas, los especialistas señalan que la evidencia clínica aún es insuficiente para recomendar su uso regular en la prevención o el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

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