Periferia

5 de Marzo de 2021

La Universidad Nacional de La Plata va por su propia vacuna contra el coronavirus

La iniciativa, que se encuentra en etapa de ensayos preclínicos y se basa en el uso de proteínas virales, resulta del trabajo articulado de dos institutos del CONICET y la UNLP.

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) trabaja junto a un grupo de investigadores en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus basada en el empleo de proteínas virales para inducir la generación de anticuerpos, informó la casa de altos estudios. 

El proyecto, que se encuentra en una etapa de ensayos preclínicos, es dirigido por Guillermo Docena, del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatalógicos (IIFP); y Omar Azzaroni, del Instituto de Investigaciones Fisioquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA), e incluye a Sebastián Cavalitto, Javier Santos y Alejandro Aiello. 

La iniciativa fue presentada esta tarde al presidente de la UNLP, Fernando Tauber durante una reunión mantenida en la sede del rectorado de la casa de estudios, en La Plata. 

El trabajo mancomunado desde hace tres años entre los dos equipos de investigación del IIFP y el INIFTA permitió sentar las bases para el diseño y elaboración de una vacuna contra el COVID-19.  

Un trabajo de tres años reconvertido para la pandemia 

Docena explicó que la iniciativa “surgió de trabajos previos de colaboración entre el INIFTA y el IIFP desde el 2018, en los que se sumaron capacidades complementarias para el desarrollo y optimización de inmunoterapias para enfermedades inflamatorias y enfermedades infecciosas”. 

Para el caso del coronavirus, los institutos sumaron capacidades referidas al desarrollo y optimización de inmunoterapias para enfermedades inflamatorias e infecciosas; sistemas biológicos, patologías y métodos para evaluar la inmunidad generada por las vacunas; y sistemas basados en tecnología de nanopartículas.  

“En esas investigaciones, el grupo de Omar Azzaroni aportó un sistema basado en la tecnología de nanopartículas, mientras que nuestro grupo contribuyó con diferentes sistemas biológicos, patologías y métodos para evaluar la inmunidad generada por las vacunas”, explicó. 

Lo que el equipo busca es encapsular esas fracciones de la proteína en nanopartículas e inocularlas para generar los anticuerpos necesarios que permitan bloquear la entrada del virus, y provoquen la respuesta de memoria que garantice inmunidad protectora en el tiempo. “En principio, la idea es emplear este método para el desarrollo de una vacuna de tipo sistémica, que podría aplicarse por ejemplo de manera intramuscular como es el caso de las que se han obtenido para COVID-19, pero evaluamos también la posibilidad de hacerlo en una vacuna mucosal, es decir las que se aplican en mucosas ya sea de manera intranasal o vía oral”, comenta Docena. 

“En el caso particular de una vacuna para Covid-19 -añadió- se diseñó una estrategia vacunal basada en el empleo de nanopartículas con fracciones proteicas provenientes del SARS-CoV-2”. 

Docena detalló que “en un principio será empleado en una vacuna sistémica, pero también se está evaluando desarrollar vacunas mucosales”. 

Proteínas virales 

Las vacunas contra el Covid-19 conocidas hasta hoy se han diseñado en base a dos tipos de plataformas: las basadas en el empleo de proteínas (proteínas, fracciones de proteínas y virus completo muerto), y otras en el empleo de ácidos nucleicos (vectores virales, vacunas a ARN y vacunas a ADN) 

Como ejemplo citó a las vacunas de Sinopharm (virus muerto), Sinovac (proteínas virales), Moderna o Pfzier/BioNtech (ARN) y Sputnik V o AstraZeneca/Oxford (vectores virales). 

Precisó que en el proyecto que desarrolla la Universidad “seguiremos la estrategia basada en el empleo de proteínas virales, específicamente fracciones de la proteína S, encapsulas en nanopartículas”. 

“La proteína S se encuentra en la cubierta del virus y es la estructura que el virus emplea para poder invadir las células blanco (células del epitelio nasal y pulmonar principalmente). La proteína S se une al receptor de angiotensina 2 o ACE 2 e ingresa a la célula que le permitirá dividirse o multiplicarse para luego invadir otras células”, detalló Docena. 

Agregó que “actualmente estamos estudiando distintos protocolos de administración de la vacuna en ratones y, al mismo tiempo, se analizan las respuestas inmunes inducidas”. 

“Básicamente lo que buscamos, como en la totalidad de las vacunas para Covid-19, es inducir la generación de inmunidad protectora y de anticuerpos específicos de la proteína S para bloquear la entrada del SARS-CoV-2 a las células blanco del organismo”, precisó. 

El investigador recalcó que “también se busca la producción de linfocitos de memoria para la inmunidad protectora en el tiempo”. 

Esperar, para la próxima fase  

Los investigadores adelantaron que, una vez que se encuentren las condiciones experimentales para inducir la mejor respuesta inmune y logren caracterizar los anticuerpos, se avanzará en la fase de análisis de la eficacia de la vacuna en el modelo experimental. 

“De esta manera, administraremos la vacuna a los animales y luego los desafiaremos con el SARS-CoV-2 para evaluar el grado de protección conferido mediante la vacunación”, explicó Azzaroni. 

Además dijo que “esperamos poder concluir estas etapas durante el transcurso del 2021, para luego evaluar la posibilidad y condiciones de pasar a fases clínicas, es decir, al estudio en humanos”. 

En tanto, el titular de la UNLP, Fernando Tauber destacó que “contar ahora con un desarrollo propio de una vacuna en nuestros laboratorios nos llena de orgullo y ratifica nuestra política estratégica de consolidar un sistema científico universitario soberano, capaz de dar respuestas a las demandas más urgentes de los argentinos”. 

Cabe destacar que el proyecto platense cuenta con la colaboración de equipos científicos del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI, CONICET-UNLP), el Centro de Investigaciones Cardiovasculares ?Dr. Horacio Eugenio Cingolani? (CIC, CONICET-UNLP), y el Instituto de Química y Fisicoquímica (IQUIFIB, CONICET-UBA). 

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