Bioceres SA, la empresa biotecnológica rosarina que entró en default a mediados del año pasado con una deuda de 58 millones de dólares, solo tenía en sus cuentas bancarias $550 mil. El dato surge de la respuesta de los bancos al embargo que la Justicia de la capital federal le trabó a la empresa por el reclamo de un inversor por un pagaré bursátil impago de US$ 106.417.
El 5 de diciembre, la sociedad off shore Draco I Latam Spc Ltd presentó una demanda ejecutiva ante la Secretaría 58 del Juzgado Comercial 29 de la ciudad de Buenos Aires para solicitar el cobro del pagaré, y el magistrado trabó el 19 de diciembre un embargo sobre saldos de las cuentas bancarias de Bioceres SA en los bancos Santander, BBVA, Mariva y Supervielle.
La novedad es que el juzgado recibió esta semana la respuesta de los bancos. El Supervielle y Mariva contestaron al juez que no había saldo, mientras que el Santander le retuvo 812 pesos y 34 dólares y el BBVA le retuvo 498.040 pesos.
El Santander, por su parte, tiene, según la central de deudores del Banco Central, un crédito por $ 7.151 millones en categoría 3, que es “con problemas”. Al BBVA le debe, en tanto, $15 millones.
Quiebra de Bioceres
Los socios de Bioceres SA definieron este 20 de enero pedir su propia quiebra, en un proceso en el cual el Grupo Bioceres decidió el año pasado desprenderse de Bioceres SA, que era la firma insignia, concentrando allí los pasivos del grupo y sin negocios y activos para hacer frente a los compromisos
La decisión fue en un intento –por ahora fallido– de evitar que su empresa principal (Bioceres Crop) y su principal negocio fabril (Rizobacter) queden alcanzados por los problemas financieros del holding. Es más, la cotización de la acción de Bioceres en el Nasdaq cayó tanto (vale casi 50 centavos de dólar), que está a punto de perder su lugar en Wall Street y salir del circuito.
El enjuague accionario es muy cuestionado por inversores que compraron en Bolsa pagarés de Bioceres SA porque era parte del grupo y ahora se encuentran con que presuntamente fue vaciada de activos y negocios.
Bioceres: de una apuesta local a la vidriera global
Bioceres nació en 2001, cuando 23 productores agropecuarios, entre ellos Gustavo Grobocopatel y Víctor Trucco, decidieron apostar a la biotecnología local ante la percepción de que los desarrollos internacionales dejarían de llegar al país. Con aportes iniciales modestos, el grupo sentó las bases de una empresa enfocada exclusivamente en investigación y desarrollo.
El proyecto fue creciendo al calor del boom agrícola de los años siguientes y se estructuró alrededor de un ecosistema que combinó empresas operativas, como lo fue la compra de Rizobacter, con plataformas científicas, entre ellas Indear, el Instituto de Agrobiotecnología de Rosario. En 2011, Federico Trucco, hijo de uno de los fundadores, asumió el control ejecutivo del grupo y se convirtió en su principal cara visible.
Bajo su liderazgo, Bioceres colocó en el centro de su estrategia al gen HB4, una tecnología transgénica desarrollada junto a la científica Raquel Chan (Conicet–UNL), que otorga tolerancia a la sequía en cultivos como trigo y soja. Ese desarrollo se transformó en el principal activo del grupo y en la base de su proyección internacional.