Una herramienta creada por investigadores del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE-CONICET) apunta a brindar información clave para el diseño de ciudades más frescas, especialmente en regiones de clima árido como Mendoza. FORMA3T calcula de manera rápida y accesible la temperatura del aire, lo que permite evaluar cómo distintas decisiones urbanísticas influyen en el confort térmico de los barrios.
“El nombre FORMA3T surge porque analizamos la forma urbana, su geometría, y la plataforma devuelve tres valores de temperatura: máxima, mínima y promedio”, explicó Belén Sosa, investigadora del CONICET en el INAHE y una de las responsables del proyecto, en diálogo con Sitio Andino.
Cómo funciona FORMA3T y qué variables analiza
La plataforma se apoya en un conjunto de simulaciones urbanas realizadas con el software especializado ENVI-met, que fueron ajustadas con mediciones reales de campo. A partir de ese trabajo, el equipo generó más de 500 escenarios diferentes, que luego se sintetizaron en modelos matemáticos capaces de predecir temperaturas urbanas con pocos datos de entrada.
Según explicaron desde el CONICET, el sistema de cálculo es instantáneo y permite comparar alternativas de diseño, lo que lo convierte en un instrumento central tanto para nuevos proyectos urbanos como para evaluar zonas ya construidas.
“La idea fue sintetizar años de trabajo en una plataforma sencilla, que no requiera comprar software ni tener conocimientos técnicos avanzados”, señaló Sosa.
En ese sentido, FORMA3T está pensada para un público amplio. “Puede ser útil tanto para estudiantes de arquitectura, como para desarrolladores inmobiliarios, profesionales independientes, académicos y gobiernos locales”, destacó la también docente de grado y posgrado en la Universidad de Congreso.
Funcionamiento
La herramienta funciona de manera completamente online y no requiere descargas. “El usuario ingresa a la plataforma, carga datos simples como el ancho de calle o la distribución de lotes, y el modelo estadístico devuelve las temperaturas estimadas del barrio”, explicó Érica Correa, investigadora del CONICET en el INAHE y co-responsable del desarrollo.
Uno de los aportes centrales de FORMA3T es que permite repensar el diseño urbano desde una mirada climática. La plataforma posibilita evaluar el impacto de modificar el arbolado público, cambiar la orientación de las calles o ajustar su ancho, y observar cómo esas decisiones influyen directamente en la temperatura del aire.
En el caso de Mendoza, los resultados confirman la importancia de preservar la arboleda urbana, una de las marcas de identidad de la provincia. “No podemos olvidarnos del arbolado de alineación. Mantener una implantación homogénea es clave para sostener la bóveda verde que caracteriza a la provincia y que muchas veces se pierde”, advirtió Sosa.
Otra variable determinante es el ancho de las calles. Según los estudios realizados, las calles más angostas, de 16 o 20 metros, favorecen el sombreado y reducen la temperatura del aire, mientras que las más anchas, de 30 metros, tienden a sobrecalentarse debido a la mayor exposición solar y a la superficie de pavimento (esta opción resulta más provechosa en ciudades frías, por ejemplo).
Ciudades más frescas
La orientación de la trama urbana también juega un rol clave. “En verano, la fachada oeste absorbe calor durante todo el día y, además, recibe sol directo por la tarde. Orientaciones levemente rotadas pueden ayudar a que los espacios exteriores se mantengan más frescos”, explicó la investigadora.
Desde el punto de vista técnico, los modelos desarrollados tienen una precisión superior al 85%, y en el caso de la temperatura mínima, superan el 90%. Este dato resulta especialmente relevante para analizar el efecto de la isla de calor urbana, un fenómeno que impacta directamente en la calidad de vida.
“Las temperaturas mínimas son clave, porque las noches calientes han aumentado y eso obliga al uso de aire acondicionado, que a su vez recalienta el entorno”, indicó Sosa. Reducir ese círculo vicioso es uno de los objetivos centrales del proyecto, ya que permitiría disminuir el consumo energético destinado a refrigeración.
El equipo detrás de FORMA3T
FORMA3T fue desarrollada por Belén Sosa y Érica Correa, junto a Darío Jaime y Stella Maris Donato, personal de apoyo del CONICET en el INAHE. El proyecto contó con el acompañamiento de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza y con financiamiento del Fondo Verde y de líneas propias del CONICET.
Actualmente, la plataforma está enfocada en barrios de baja densidad, con viviendas de uno o dos niveles, que representan gran parte del tejido urbano mendocino. Sin embargo, el equipo ya proyecta una segunda etapa que permita ampliar el análisis a zonas de media y alta densidad, incorporando edificios de hasta seis niveles.
“Arrancamos por la baja densidad porque es la más representativa de Mendoza, pero la idea es escalar la herramienta y llegar a las otras densidades”, concluyó Sosa.