El Gobierno formalizó la designación de Walter Agüero como director ejecutivo del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC), dependiente del área de Baravalle y volvió a generar revuelo por la formación de quienes designa.
Es que igual que su jefa, Agüero quedó en la mira por los datos que hacen a su formación: los datos públicos sobre su carrera dicen que cursó, entre 2018 y 2020, un “Ph[D] en Inteligencia Artificial” en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL), donde adeudaría la tesis.
Parece que cada nombramiento es más burdo y sin sentido que el anterior, con dudas sobre la idoneidad de las personas designadas y –una vez más- la sospecha de que al menos uno de esos nombramientos se apoya sobre un doctorado ‘trucho’.
Designan falsos doctores mientras echan científicos
Más en un contexto en que mientras designan falsos doctores echan y le niegan el ingreso a los organismos de ciencia a científicos y científicas con posdoctorados de categoría internacional.
El primer antecedente es la actual secretaria de Innovación, Ciencia y Tecnología, Adriana Baravalle, quien sigue en su cargo pese a los cuestionamientos sobre su currículum comprado en Hawaii.
El periodista especializado Maximiliano Firtman, sin embargo, reveló que “la Universidad Nacional de San Luis confirma que no existe ni existió ningún doctorado (PhD) en Inteligencia Artificial en su oferta académica hasta el día de hoy”.
Otro “doctor” en Inteligencia Artificial
Como dato extra, Firtman expuso que el flamante director del Centro Nacional de Ciberseguridad cursó como alumno en un taller de cuatro horas sobre seguridad en el desarrollo software hace tres años.
Esa persona está a cargo de desarrollar “políticas, programas y acciones para proteger el ciberespacio de interés nacional, las infraestructuras críticas de información, los activos digitales estratégicos del Estado y la tecnología empleada en la prestación de servicios públicos esenciales y actividades del sector público”, según la definición oficial del rol del CNC.
La doctora trucha, Baravalle
Cabe recordar que la designación de Baravalle al frente de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, en agosto, quedó envuelta en un escándalo porque fue presentada como “doctora” en el comunicado oficial, por un título emitido en una dudosa universidad virtual de Honolulu.
En el decreto de nombramiento figuraba como “magíster”. El Gobierno cambió varias veces su descripción en el organigrama oficial, donde hoy figura como “Mag. Adriana Baravalle”.