Periferia

29 de Junio de 2022

Neuquén quiere poner a la PIAP a producir hidrógeno y la CNEA podría avalarlo

El Jefe de Gabinete de la Provincia se reúne hoy con la presidenta de la CNEA, Adriana Serquis. El organismo nacional tiene como prioridad proveer a las centrales nucleares nacionales.

El Jefe de Gabinete neuquino, Sebastián González, se reunirá hoy miércoles con la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Adriana Serquis, en el marco de los avances para que la PIAP sea multipropósito.

La pretensión de la provincia es que la planta (la más grande a nivel mundial especializada en la producción de agua pesada) diversifique su producción hacia el hidrógeno verde.

La CNEA aclara

En un principio la presidenta de la CNEA aclaró, en diálogo con Periferia, que la prioridad del organismo (al cual pertenece la PIAP), es abastecer a las centrales nucleares de Atucha y Embalse.

Posteriormente acercaron posiciones con la provincia de Neuquén y madura la posibilidad de diversificar la producción sin afectar el rol central de la Planta Industrial de Agua Pesada.

De hecho, el funcionario y el gobernador Omar Gutiérrez explicaron que a la producción se agua pesada se le agregarán otras producciones, entre ellas el desarrollo de hidrógeno verde y azul.

“Hemos encontrado eco en las autoridades de la CNEA para ponernos a trabajar en la posibilidad de tener una planta industrial multipropósito que produzca agua pesada y que genere el desarrollo de hidrógeno verde y azul, además del desarrollo de fertilizantes”, indicó a la prensa el gobernador neuquino.

Para la CNEA, también se puede producir urea o hidrógeno en la PIAP

“Estamos muy esperanzados en poder sentarnos a dialogar”, dijo el mandatario y agregó que “nos han dicho que sería necesario que la provincia exima de sus impuestos provinciales a la producción de agua pesada y estamos de acuerdo”. No obstante, destacó que también es importante que haya “un precio diferencial y subsidiado del gas, para articular” el desarrollo, que también requiere de inversiones para adaptar la planta.

Ese desarrollo, explicó González, “implica instalaciones específicas que se tienen que sumar o reformar para que se puedan lograr los productos”. Del mismo modo, señaló: “Vamos a ir a buscar el financiamiento, el aporte tecnológico y financiero de los organismos que están preparados para ello, como algunos ministerios nacionales”.

El proyecto neuquino

La PIAP es propiedad de la CNEA y es operada por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI), una sociedad conformada entre la CNEA y la Provincia que tiene la mayoría accionaria. Fue construida en la década del 90, con una inversión cercana a los 1.000 millones de dólares, para producir 200 toneladas de agua pesada al año, lo cual la convirtió en una de las plantas más grandes del mundo.

Nació para producir ese insumo que se utiliza como amortiguador de radiaciones y refrigerador en las centrales nucleares y realizó ventas internacionales, pero dejó de producir en 2017 por la ausencia de demanda. No obstante, presenta una serie de ventajas tecnológicas que la convierten en una alternativa inmediata para pensar nuevas estrategias de agregado de valor industrial. Además, sus instalaciones y equipos se encuentran en un estado de conservación óptimo gracias a planes de mantenimiento.

Respecto de las posibilidades que se abrirían a partir de la conversión de la PIAP en un complejo industrial multipropósito, se destaca que posee una unidad de síntesis de amoníaco de 4.000 toneladas diarias, que puede utilizarse parcialmente para producir amoníaco destinado a la elaboración de fertilizantes u otros productos como el hidrógeno.

Las variedades de hidrógeno

En la PIAP se podría producir hidrógeno, verde o azul, según se trate de obtenerlo del agua del lago Arroyito o a partir del gas natural respectivamente, y amoníaco, también verde o azul por los mismos motivos.

Para obtener estos productos es necesario instalar una planta de reforming alimentada por gas natural. Si se tomara la decisión de producir hidrógeno por electrólisis del agua del lago Arroyito, este hidrógeno sería verde y consecuentemente podría alimentar el reactor de amoníaco para producir el amoníaco verde.

La inversión para convertir esta planta en productora de amoníaco y fertilizantes se estima en un 30 % menor que una planta de fertilizantes de escala internacional, y sus costos operativos serían un 20% más bajos.

Respecto de los fertilizantes, si se pretende una producción de 900.000 o 1.000.000 de toneladas anuales de urea, se afectará una capacidad de producción de amoníaco de 1.600 toneladas por día.

Diversificación y aprovechamiento local

La integración de los mencionados propósitos productivos trae aparejada una serie de beneficios por mejor aprovechamiento de ambas plantas, que redunda también en una reducción de los costos operativos, explicaron desde el gobierno provincial. Sin embargo, para alcanzarlos, se deberían operar las plantas en forma simultánea, dado que la parada en la producción de agua pesada invalida una parte importante de dichos beneficios.

En la integración de una planta de producción de hidrógeno, amoníaco, fertilizantes con la PIAP se logran ahorros muy importantes en la inversión, los que derivan en una menor componente de depreciación en los costos de inversión y en menores costos financieros. Además generará puestos de trabajo.

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