Casi 5,8 millones de trabajadores de los principales aglomerados urbanos de la Argentina no cuentan con protección laboral, según un informe del Centro de Innovación de las y los Trabajadores (CITRA), dependiente del CONICET y la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).
El relevamiento, elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, indica que el 45,6% de las 12,8 millones de personas relevadas trabaja sin acceso a derechos y beneficios de la seguridad social.
La situación también se refleja en los ingresos: las diferencias entre trabajadores protegidos y desprotegidos llegan hasta el 61%, incluso en actividades donde las jornadas laborales presentan diferencias relativamente acotadas.
Trabajo informal en Argentina: quiénes tienen menos protección
La falta de protección laboral afecta de manera desigual a los distintos sectores ocupacionales. De acuerdo con el informe, la mayor incidencia se registra entre los trabajadores por cuenta propia, seguidos por los asalariados privados.
Los porcentajes de trabajadores sin protección son los siguientes:
Trabajadores por cuenta propia: 66,6%.
Asalariados del sector privado: 46,2%.
Empleados públicos: 11,1%.
En términos absolutos, el sector privado concentra más de 3,4 millones de asalariados sin protección laboral. Entre los cuentapropistas, aproximadamente dos de cada tres no realizan aportes a la seguridad social.
En contraste, el 88,9% de los empleados públicos relevados cuenta con protección.
La falta de cobertura puede implicar la ausencia de aportes jubilatorios y aguinaldo, además de otras garantías asociadas a una relación laboral formal.
Cuánto ganan los trabajadores protegidos y los que no tienen cobertura
Las diferencias salariales constituyen uno de los principales resultados del relevamiento. En los tres segmentos analizados, los trabajadores sin protección perciben ingresos considerablemente inferiores a los de quienes cuentan con cobertura.
Según los valores promedio mensuales informados por el estudio:

La mayor diferencia se registra entre los trabajadores por cuenta propia. En ese grupo, quienes no cuentan con protección perciben, en promedio, menos de la mitad de los ingresos de quienes realizan aportes.
Entre los asalariados privados, la brecha llega al 48,7%, mientras que en el empleo público alcanza el 50,7%.
Los resultados muestran que la desprotección laboral está asociada con una marcada desigualdad de ingresos, aunque las diferencias en la cantidad de horas trabajadas no siempre son equivalentes.
Más horas de trabajo, pero ingresos más bajos
El estudio también comparó las jornadas laborales de quienes cuentan con protección y de quienes no la tienen.
En el sector privado, los asalariados protegidos trabajan un promedio de 42,5 horas semanales, frente a las 39,3 horas de los desprotegidos. Entre los cuentapropistas, las jornadas son de 44,6 y 42,9 horas, respectivamente.
En el empleo público, la diferencia es más amplia: los trabajadores protegidos registran 37,8 horas semanales, mientras que quienes no tienen cobertura trabajan 29,1 horas en promedio.
Para analizar mejor las desigualdades, el informe también compara los ingresos por hora trabajada.

La diferencia por hora alcanza el 46,6% entre cuentapropistas, el 47,2% en el sector público y el 31,1% en el privado.
Según la investigación, las diferencias también aparecen al analizar las medianas de ingresos, lo que indica que no se explican únicamente por casos con remuneraciones excepcionalmente altas o bajas.
Por qué la informalidad amplía la brecha de ingresos
Las investigadoras vinculan estas desigualdades con las condiciones en las que se desarrolla cada actividad laboral.
Entre los asalariados sin protección, la falta de regulación formal puede limitar el acceso a convenios colectivos, negociaciones sindicales y escalas salariales mínimas.
En el caso de los trabajadores independientes, la diversidad de actividades y la insuficiencia de los ingresos pueden dificultar el pago de aportes previsionales.
De esta manera, la falta de protección no solo afecta el acceso a derechos laborales, sino que también puede profundizar las diferencias de ingresos entre personas que realizan jornadas de trabajo similares.

Crece el pluriempleo: más personas necesitan tener dos trabajos
La necesidad de complementar los ingresos también aparece en los datos sobre pluriempleo, es decir, las personas que tienen más de una ocupación.
Según un informe de la consultora C-P, el 11,5% de los ocupados tuvo más de un empleo durante 2025, el valor más alto de la serie histórica relevada. En 2017, el indicador era del 8,7%.
El relevamiento señala que esta modalidad tiene una presencia importante entre los sectores de menores ingresos, donde sumar otra actividad aparece como una alternativa para cubrir los gastos cotidianos.
Entre las personas con más de un empleo, el 63% son jefes de hogar y el 56% son mujeres. Además, el 64% trabaja en relación de dependencia, con una participación relevante del sector público.
La multiplicidad de ocupaciones también se traduce en jornadas más extensas. Mientras quienes tienen un solo empleo trabajan un promedio de 37,5 horas semanales, los pluriempleados alcanzan las 43 horas.
Dentro del denominado pluriempleo emergente, vinculado, entre otros factores, con la necesidad de sumar ingresos, el 56% trabaja más de 45 horas por semana y el 22% supera las 60 horas.
Un mercado laboral atravesado por la desigualdad
Los datos del CITRA muestran que la falta de protección laboral afecta a casi la mitad de los trabajadores relevados en los principales aglomerados urbanos del país. A su vez, las diferencias salariales reflejan que la informalidad y la ausencia de cobertura están asociadas con menores ingresos.
En paralelo, el crecimiento del pluriempleo evidencia que una parte de los ocupados recurre a más de una actividad para complementar sus recursos, incluso a costa de extender sus jornadas laborales.
La combinación de informalidad, menores ingresos y múltiples ocupaciones expone uno de los principales desafíos del mercado laboral argentino: generar empleo que no solo permita trabajar, sino que también garantice ingresos suficientes y acceso a derechos laborales y previsionales.