Un equipo de ingenieros de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) desarrolló un dispositivo de bajo costo para medir el tránsito en caminos rurales que son claves para la producción, el transporte y la conectividad de numerosas localidades y establecimientos productivos.
Ante la falta de información sobre estas redes, desde su extensión hasta la cantidad de vehículos que circulan diariamente, los especialistas diseñaron un dispositivo de bajo costo junto a la Provincia de Buenos Aires que permite medir el tránsito.
Los profesionales de la Dirección de Vialidad de la Provincia de Buenos Aires y de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata desarrollaron el dispositivo que permite medir el tránsito en caminos rurales. El ingeniero Bernardino Capra explicó en diálogo con “LU32” que el equipo utiliza sensores LIDAR, una tecnología capaz de detectar objetos en movimiento, medir su velocidad y contabilizar los vehículos que circulan por un determinado lugar.
Clasificar el tránsito
El dispositivo también permite clasificar los vehículos y conocer, por ejemplo, cuántos autos, camionetas o camiones transitan por un camino durante una determinada cantidad de tiempo. Para Capra, contar con esta información resulta clave para tomar decisiones sobre las obras y el mantenimiento que necesita cada camino, ya que no representa la misma exigencia una vía utilizada por 100 vehículos diarios que otra por la que circulan 100 vehículos pero la mitad son camiones.
El ingeniero señaló que actualmente existen grandes dificultades para conocer con precisión la extensión y las características de la red de caminos no pavimentados de Argentina. Se estima que podría alcanzar unos 500 mil kilómetros, aunque aclaró que se trata de una aproximación debido a la falta de relevamientos y nomenclaturas completas.
Primeras pruebas
Las primeras pruebas del dispositivo se realizaron en distintos caminos rurales de Saladillo, donde se registraron volúmenes de tránsito que, según explicó Capra, resultaron significativos. En algunos casos se midieron alrededor de 300 vehículos diarios, mientras que estudios realizados en otros sectores de la provincia de Buenos Aires llegaron a registrar hasta 500 vehículos por día.
Estos datos también permiten repensar el tratamiento que reciben los caminos rurales. Capra sostuvo que no alcanza solamente con realizar tareas de mantenimiento, sino que estas redes deben ser consideradas obras de ingeniería y gestionadas como activos, con información sobre su estado, alcantarillas, puentes, tránsito y necesidades de intervención.
En ese sentido, destacó que la caminería rural funciona como un verdadero motor del desarrollo, ya que conecta los lugares donde se producen bienes y servicios con los centros donde son demandados. Además de la actividad agroindustrial, estos caminos tienen incidencia en sectores como la minería, la forestación, la producción avícola y porcina y otros emprendimientos que necesitan contar con transitabilidad para funcionar.
El desarrollo de este dispositivo busca justamente aportar información para avanzar en esa planificación. Conocer cuánto y qué tipo de vehículos circulan por cada camino puede ayudar a determinar las obras necesarias, establecer prioridades y analizar incluso qué sectores podrían requerir soluciones de mayor envergadura. Para Capra, contar con datos permite dejar de mantener las redes “a ciegas” y comenzar a gestionarlas con criterios de ingeniería.