Periferia

17 de Julio de 2026

La OPS incluyó a la vacuna anticovid argentina ARVAC para usarse estrategias sanitarias de Latinoamérica

El organismo internacional aprobó la inclusión en su fondo rotatorio del inmunizante desarrollado entre la UNSAM, el CONICET y el Laboratorio Cassará y será usado en campañas sanitarias regionales.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) aprobó ahora la inclusión de la vacuna COVID de Cassará en su Fondo Rotatorio, permitiendo a los países de América Latina y el Caribe acceder por primera vez a una vacuna producida íntegramente en la región, basada en tecnología proteica de última generación.

La decisión marca un punto de inflexión en la etapa pospandémica, al ofrecer a los sistemas de Salud una opción local con alta eficacia, bajo perfil de efectos adversos y ventajas logísticas inéditas frente a las vacunas de emergencia importadas.

Desde 2026, la OPS habilita la adquisición de la vacuna ARVAC, desarrollada por Cassará en Argentina, como parte de su estrategia para reducir la dependencia de insumos médicos críticos provenientes de fuera del continente. Según el listado oficial de precios, la vacuna figura con la oferta más competitiva, tanto en presentaciones monodosis como multidosis, consolidándose como alternativa local para los programas nacionales de inmunización.

ARVAC se suma al fondo rotarorio de la OPS

ARVAC, desarrollada en Argentina, se suma así al Fondo Rotatorio de la OPS con tecnología proteica innovadora y bajo perfil de efectos adversos
La vacuna ARVAC representa una de las primeras adaptaciones proteicas a las variantes circulantes actuales de COVID. Sus ensayos clínicos, publicados en revistas como Nature Communications y Vaccine, muestran una respuesta inmunológica robusta, en particular en adultos mayores y personas con factores de riesgo como afecciones cardiológicas, respiratorias o diabetes.A diferencia de las vacunas de ARN, que provocan efectos adversos en más del 50% de los vacunados —dolor de cabeza, fatiga, dolores articulares y musculares, entre otros—, ARVAC destaca por su muy baja reactogenicidad.

El desarrollo de ARVAC no solo es innovador desde el punto de vista científico, sino también por su modelo de producción. Involucró la labor conjunta de más de 500 profesionales de 20 instituciones diferentes en Argentina, consolidando un paradigma de colaboración público-privada para la fabricación de biológicos de alta complejidad. Desde la perspectiva de la OPS, tal enfoque reduce de manera tangible la exposición a problemas de abastecimiento, fenómeno que quedó expuesto durante los momentos críticos de la pandemia.

Juliana Cassataro, investigadora de la UNSaM, junto a su equipo a cargo del proyecto de vacuna ArVac Cecilia Grierson.

Pero el giro más relevante que introduce la vacuna de Cassará radica en su diseño para los desafíos prácticos de la epidemiología regional. La ARVAC se presenta en forma líquida lista para usar y está disponible en versión monodosis, lo cual reduce los desperdicios hasta en 80% frente a las presentaciones multidosis habituales de las vacunas importadas.

Fortalecer la estrategia sanitaria regional

Además, a diferencia de las vacunas de ARN mensajero que requieren temperaturas de hasta -80 ℃ (-112 ℉), la vacuna de Cassará se conserva en heladeras convencionales, entre 2 ℃ y 8 ℃, manteniendo su vigencia durante 24 meses; un salto logístico sobre las 10 semanas de estabilidad que ofrecen las opciones de emergencia una vez descongeladas.

En cuanto al impacto en salud pública durante la pospandemia, autoridades y expertos subrayan que el contexto actual se caracteriza por una caída de la percepción de riesgo y una renuencia creciente de la población a las campañas de refuerzo. No obstante, el COVID sigue generando contagios y secuelas persistentes, como neblina mental y deterioro cognitivo, según subrayan fuentes del sector sanitario.

La decisión de la OPS se enmarca dentro de un plan más amplio de fortalecimiento biofarmacéutico y soberanía sanitaria en América. El director de la OPS, doctor Jarbas Barbosa, lo definió así en directrices recientes: “La producción regional de vacunas es un componente esencial de la seguridad sanitaria en las Américas. El fortalecimiento de las capacidades industriales locales representa un paso concreto para reducir la vulnerabilidad logística, mitigar la dependencia de proveedores externos y garantizar un acceso equitativo y oportuno a tecnologías de salud de alta calidad durante emergencias y programas regulares de inmunización”.

ARVAC, la vacuna anticovid público-privada argentina

La protección que ofrece ARVAC se basa en el uso de tecnología de antígeno recombinante con hidróxido de aluminio como adyuvante, un enfoque tradicional y seguro que replica el diseño de la vacuna contra la Hepatitis B desarrollada por el laboratorio Cassará hace tres décadas y utilizada desde entonces en recién nacidos.

Los ensayos clínicos realizados con la vacuna argentina contra la COVID-19 evidenciaron que ARVAC induce seroconversión —generación de anticuerpos específicos— en más del 90% de las personas inmunizadas. Entre los adultos mayores de 60 años, el 92% alcanzó niveles de anticuerpos neutralizantes asociados con un 90% de protección frente a la enfermedad sintomática, según información proporcionada por los investigadores.

ARVAC no posee el antígeno versión ancestral por lo cual no tiene el problema del imprinting inmunológico que las vacunas bivalentes de ARN poseen. Además,fue diseñada para que su principio activo pueda actualizarse en cuatro mesespara hacer frente a nuevas variantes del virus que escapen a la respuesta inmunológica de la población. Al ser producida en el país garantiza la respuesta más veloz frente a una nueva emergencia”, explicaron desde la UNSAM.

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