El anuncio de reducción de más de 900 servicios técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el plan de despidos del gobierno de Javier Milei ya afecta áreas sensibles como alimentos, materiales y control industrial, puesto que esas funciones son garantía para empresas locales e importadores internacionales para adquirir los productos argentinos.
Es decir que, el sello del organismo científico y tecnológico, que el gobierno libertario quiere desmantelar para que esas funciones sean absorbidas por el sector privado (que no tiene la capacidad técnica ni operativa para hacerlo), son claves para la industria y para las exportaciones del país.

Las empresas integradas en el Organismo Argentino de Acreditación (OAA) varias cercanas al ministro de Economía Luis Caputo, son las que, desde la asunción de Milei, presionan para que el INTI deje de brindar los servicios. Ahora lo consiguieron a pesar que no tienen la capacidad técnica ni operativa para reemplazar en todo el país los servicios que brindaba el organismo científico.
La miel, caso testigo
Es lo que sucede con la industria de la miel que aparece como un caso testigo de la importancia del INTI en la estructura productiva. Hasta 2018, el sector enfrentaba rechazos recurrentes en aduana por problemas de contaminación de los tambores utilizados para exportación y por la falta de una normativa clara que garantizara estándares sanitarios.
La situación se estabilizó recién con el trabajo conjunto del INTI y el SENASA, que fijaron un sistema de certificación para los envases que permitió ordenar la trazabilidad y reducir los rechazos en mercados exigentes como la Unión Europea.
En ese esquema, el INTI auditaba los procesos, realizaba ensayos físicos y químicos y certificaba que los tambores donde se embazaba de hasta 340 kilos donde se embazaba la miel cumplieran con los estándares internacionales. Era un control clave para evitar contaminación por residuos o metales pesados, uno de los principales motivos de rechazo en destino.

Desguace del INTI para favorecer empresarios amigos
Ahora ese sistema quedó en el aire. Según fuentes del sector que hablaron con el medio LPO, el Gobierno dio de baja esos servicios dentro del INTI y trasladó las certificaciones al Organismo Argentino de Acreditación (OAA), una entidad privada. En las empresas advierten que el cambio implica mayores costos a la industria y genera incertidumbre sobre la capacidad técnica. Las empresas integradas en el OAA, varias cercanas al ministro de Economía, Luis Caputo, son las que vienen haciendo lobby con el gobierno libertario para que el INTI deje de brindar los servicios (entre ellas Lenor, Bureau Veritas, Hidrocer, Qualicontrol). Ahora lo consiguieron a pesar que no tienen la capacidad técnica ni operativa para reemplazar en todo el país los servicios que brindaba el organismo científico.
Argentina es el cuarto exportador mundial de miel y concentra casi el 90% de sus ventas en tres mercados: Estados Unidos, Alemania y España. En especial Alemania, uno de los principales destinos que aplica controles extremadamente rigurosos sobre calidad y residuos.
Por eso, en la industria temen que el desarme del sistema que funcionaba desde 2018 reabra un nuevo frente de conflicto para los mercados internacionales: “Se había logrado un estándar que nos permitió competir. Volver atrás en eso es jugar con fuego“, sostuvo para LPO un especialista en producción de miel de Santa Fe.
Milei ya pone en riesgo las exportaciones del país con el ajuste a la ciencia
Argentina es uno de los principales jugadores del mercado global de miel: en 2024 exportó más de 78 mil toneladas y se consolidó como el cuarto proveedor mundial, detrás de China, India y Ucrania aunque en el sector sospechan que Ucrania es una plaza que triangula con China.
En la industria temen que el desarme del sistema que funcionaba desde 2018 reabra un nuevo frente de conflicto para los mercados internacionales: “Se había logrado un estándar que nos permitió competir. Volver atrás en eso es jugar con fuego
Los combustibles otro caso testigo
La actividad involucra a unos 22 mil apicultores en todo el país y tiene fuerte presencia en provincias como Entre Ríos y Santa Fe, donde la cadena productiva genera empleo y divisas en economías regionales que dependen casi exclusivamente de la exportación.
El negocio, además, está altamente concentrado en mercados externos exigentes: Estados Unidos absorbe cerca del 70% de los envíos, mientras que Alemania y España completan el grueso de las ventas.
Esa dependencia vuelve al sector particularmente sensible a cualquier falla en estándares sanitarios o de calidad. En ese contexto, la pérdida de controles técnicos como los que garantizaba el INTI no solo genera ruido en la industria, sino que pone en juego una de las economías regionales que sostiene volumen exportador de manera constante, o sea, en términos de la escuela austríaca, es muy competitiva.

La repercusión en la seguridad de lo que consumimos
Julieta Caló, referente del INTI Bariloche, dialogó con Radio Seis sobre la difícil situación que atraviesa el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, a nivel nacional.
“Desde 2024 estamos sosteniedno la sede en Bariloche con amenazas de cierre permanente”. “Hay calibraciones y ensayos fundamentales para la industria, por ejemplo de la alimentación, sobre materiales que hacen que la vida cotidiana sea segura”.
Explicó que en enero se dejaron de hacer las calibraciones en balanzas y surtidores, entre otros instrumentos de la vida cotidiana, “que es lo que hace que un kilo sea un kilo real y sea un litro de nafta lo que te cargan, es lo que brinda el Inti para que el consumo sea seguro y de calidad”.
“Hace dos semanas se dieron de baja más de mil servicios a la industria que tienen que ver con la calidad de los materiales, que aseguran que no haya por ejemplo sustancias tóxicas en envases de alimentos”, afirmó y comentó que hay muchos ensayos donde no hay otros oferentes que reemplacen al Inti, por lo que pasan a mano de laboratorios privados o las proipias empresas “por lo que deja de entrar la mirada imparcial, habrá menos controles o controles más caros”.
Indicó que de este modo “la comunidad queda cada vez más sujeta a decisiones del mercado, qué materias primas se usan, si son seguras o cumplen con estándares de seguridad”.
“Muchas veces no sabemos que hay tras de una botella de plástico, el inti tiene un montón de funciones, que por ahí la sociedad no lo sabe y eso es lo que más nos preocupa. Acá lo preocupante, en este contexto de industricidio, es qué pasa con esta desregularización y la pata técnica del INTI”.