En medio del ajuste más brutal de la historia sobre el sistema de ciencia y tecnología argentino, el Secretario de Ciencia de Javier Milei, Darío Genua, celebró el derrumbe generalizado de los programas de investigación en el país, la parálisis de proyectos estratégicos como el reactor modular CAREM-25, el reactor RA-10, el Centro Argentino de Protonterapia, el satélite SAOCOM, el satélite SABIA-Mar, el satélite ARSAT SG1, el derrumbe de los contratos con INVAP, la caída salarial de los investigadores en el orden del 40%, los despidos en el INTA y en el INTI, el desmantelamiento y el remate de tierras de ambos organismos para favorecer los negocios inmobiliarios de empresarios amigos de Milei y de Luis Caputo, la caída de más del 50% del presupuesto para la ciencia, del derrumbe de la inversión pública de más del 45% a las universidades, el incumplimiento de la ley de financiamiento de ciencia y de la ley de financiamiento universitaria.
Todo eso fue lo que pasó en dos años de la gestión de Javier Milei en los que los funcionarios del área de ciencia y tecnología acumulan más hechos de corrupción (como en el caso de Nucleoeléctrica y de los créditos vip del Banco Nación) que logros de gestión. Todo eso fue lo que celebró Genua en un encuentro en recibió al vicepresidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Neil Herrington, junto a referentes de empresas de tecnología, biotecnología, farmacéutica e investigación clínica.
Una gestión calamitosa festejada por Genua como “transformación estructural”
Allí, Genua, que encabeza el área que llevó la inversión estatal en ciencia del 0,40% al 0,17% en dos años, dijo que bajo la gestión de Javier Milei “se inició un proceso de transformación estructural, con foco en la estabilización macroeconómica, la apertura y la integración plena al mundo. Dejando atrás un modelo cerrado e imprevisible para consolidar un entorno donde la inversión privada y la competencia vuelven a ser los motores del crecimiento”.
Sin ponerse colorado, señaló: “Estamos impulsando una agenda de cooperación en la que el Estado actúe, no como un obstáculo, sino como un facilitador que genere condiciones para la innovación productiva y el desarrollo tecnológico”.
Avisenle a Genua que los científicos que elogia se están yendo del país
Genua agregó: “Argentina cuenta actualmente con talento altamente calificado y potencial de escala internacional en sectores estratégicos como agroindustria, energía y minería, salud y economía del conocimiento. Por ello, buscamos seguir profundizando la cooperación con Estados Unidos, a quien consideramos un aliado central, para ampliar las oportunidades de inversión y desarrollo conjunto”.
Claro, no reparó en que ese talento está abandonando los organismos e institutos de investigación por las condiciones salariales y la caída de los programas de investigación, al punto que muchos manejan UBER para sobrevivir.

Genua dijo que lanzará dos satélites cuya construcción está paralizada
Más tarde, en un encuentro de Argentina Digital Summit, el funcionario libertario justificó la parálisis del programa satelital al plantear que “hoy no hay una ley que permita la privatización de Arsat. Si sale se podrá hacer y si no seguiremos trabajando como hasta ahora”.
Genua mintió al asegurar que el lanzamiento del satélite SG1 de Arsat “está previsto para 2028 en la que se hizo una renegociación con los proveedores internacionales y se aplicaron algunas mejoras tecnológicas sobre el plan inicial; actualmente se encuentra en fabricación”.
También indicó que el próximo año se prevé la puesta en órbita de Sabia-Mar, el satélite de aplicaciones basadas en la información ambiental del mar, algo difícil de creer si se tiene en cuenta que el programa satelital está completamente paralizado.
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