Ante la falta de financiamiento de parte de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la empresa de alta tecnología de la provincia de Río Negro, INVAP, se retiró del proyecto LASIE (Laboratorio de Separación Isotópica por Láser) con el que desde 2015 avanzaba en el enriquecimiento de uranio.
La iniciativa era impulsada desde la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), con la finalidad de dominar el enriquecimiento de uranio mediante láser.
El proyecto se suspendió por falta de financiamiento de la CNEA bajo la administración de Javier Milei, implicando una pérdida de capacidad tecnológica en un nicho que es estratégico a nivel mundial y que le podría permitir a la Argentina exportar alta tecnología.
Un proyecto tecnológico que sería estratégico a nivel mundial, si no fuera por Milei
El proyecto LASIE (Laboratorio de Separación Isotópica por Láser) de INVAP es fundamental para Argentina porque busca dominar la tecnología de enriquecimiento de uranio por láser, un método más eficiente que la difusión gaseosa.
Esto permitiría al país alcanzar la autonomía en el ciclo de combustible nuclear, reducir la dependencia externa para nuestras centrales nucleares y consolidar al país como líder tecnológico en un nicho que es perseguido por un puñado de naciones.
Claro, todo eso sería un horizonte de posibilidades esperable si no fuera porque es Javier Milei quien conduce el país, y quien ordenó desmantelar proyectos, programas de investigación, deprimir el salario de los científicos y científicas y llevar adelante un ajuste al presupuesto de ciencia y tecnología que lo dejó en lo más bajo de los últimos 55 años.

El único enriquecido en la Argentina es Adorni
La parálisis del proyecto que le permitiría a la Argentina avanzar en áreas como medicina nuclear (tratamiento de tumores complejos), desarrollo satelital (irradiación de materiales espaciales), energía (producción de centrales atómicas para el país y para exportación, y defensa, entre otras áreas ahóra quedó sin articulación por la salida de INVAP del proyecto.
El ajuste de Javier Milei a la ciencia es el que, a través del ministro de Economía, Luis Caputo, y del abogado a cargo de la Secretaría de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Nápoli, generó la desarticulación del proyecto de enriquecimiento de uranio, LASIE, activo desde 2015.
La iniciativa, que se constituyó como política de Estado, no superó los años de Javier Milei, que llevó la inversión en ciencia y tecnología a su mínimo histórico. registrable.

Salud, defensa, minería, energía, las áreas de impacto del proyecto LASIE
El proyecto de enriquecimiento de uranio de Argentina, que era conducido por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, tenía como foco impactar principalmente en la soberanía energética, permitiendo abastecer a las centrales nucleares de Atucha I, II y Embalse con combustible nuclear propio.
De no ser por brutal ajuste libertario, esta tecnología posicionaría al país en el grupo selecto de naciones con capacidad nuclear autónoma, impulsando la producción de radioisótopos medicinales, el desarrollo del reactor CAREM 25 y la investigación avanzada en tecnologías láser y de litio.
Al enriquecer su propio uranio, Argentina reduciría la dependencia de proveedores extranjeros para el funcionamiento de sus centrales nucleares, las cuales consumen unas 210 toneladas anuales, garantizando el suministro eléctrico y el desarrollo de nuevas centrales. Ese era el objetivo del proyecto LASIE cuando nació.

Baterías de Litio y Salud
Además, se utiliza la técnica de difusión gaseosa y se investigan métodos más eficientes como el enriquecimiento por láser, lo que fortalece la capacidad científica local y la producción de insumos para la industria nuclear y la fabricación de baterías de ion-litio.
Por su parte también impacta en el sector de la salud y la medicina Nuclear ya que el uranio enriquecido permite producir radioisótopos necesarios para diagnósticos y tratamientos oncológicos en el país, consolidando el uso de tecnología nuclear con fines pacíficos.
A su vez la reactivación de la minería de uranio, esencial para alimentar el proceso de enriquecimiento, genera debates sobre el impacto ambiental en zonas como Chubut (ley 5001) y [Mendoza], donde existen restricciones para la minería a cielo abierto, planteando desafíos de sostenibilidad.
Al enriquecer uranio por debajo del 20%, Argentina se consolidaría dentro de las normas internacionales de no proliferación, posicionándose como un proveedor confiable y autónomo en la región.
El proceso de enriquecimiento, activo históricamente en Pilcaniyeu desde hace 40 años, ha permitido a Argentina ser uno de los pocos países capaces de cerrar el ciclo de combustible nuclear. Ahora, lo que se cerró es el proyecto, y como en tantos otros casos, Argentina retrocede tecnológicamente una vez más desde que asumió la gestión libertaria.