Un relevamiento impulsado por el Observatorio de Residuos Peligrosos de las universidades de Buenos Aires (UBA) y de Rosario (UNR) apenas una pequeña fracción de las casi 20 millones de toneladas de residuos industriales generadas recibe tratamiento adecuado. Conretamente, solo el 5,57% de los residuos fue gestionado correctamente, lo que equivale a 1,08 millones de toneladas tratadas por año.
Aunque existen más de 252.000 empresas generadoras de residuos, solo unas 31.500 contratan servicios de tratamiento: el 12,48 por ciento. Esto pone de relieve la necesidad de fortalecer los mecanismos de control, avanzar en la reglamentación de normas vigentes y generar políticas públicas basadas en evidencia que permitan revertir una tendencia que, año tras año, deja miles de toneladas de residuos peligrosos sin gestión adecuada.
El Observatorio se creó en mayo del 2021, por iniciativa conjunta de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y las cámaras empresarias Catries (de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales) y Caitpa (de Industrias de Tratamiento para la Protección Ambiental).
Apenas 6% de los residuos industriales
En la formación del Observatorio participaron tanto Matías De Bueno, hoy secretario de Ambiente de la UNR, como el director ejecutivo del Centro de Desarrollo Sustentable Geo de la UBA, Marcelo Corti, quien aportó su mirada estratégica y experiencia ambiental. El objetivo era tener a mano una herramienta que permitiera dimensionar, con datos concretos y rigor científico, una problemática hasta entonces invisibilizada. Para eso se diseñó una metodología propia que sistematiza información de manera periódica.

Para sus informes, el Observatorio realiza un relevamiento mensual a empresas tratadoras asociadas a las cámaras, que incluyen 47 plantas en todo el país. A través de encuestas anónimas, se recopilan datos sobre volúmenes de residuos tratados, características de los clientes y tendencias de generación.
Respaldo científico
Según De Bueno, el valor de estos datos radica en que provienen de organizaciones y universidades públicas, lo que les otorga respaldo científico y metodológico: “Están elaborados por equipos técnicos especializados y cuentan con la misma fuerza probatoria que la de peritos oficiales, según la Ley General del Ambiente. Se trata de información única en su tipo en el país».
La gran pregunta que plantea este panorama es dónde termina el 95% de residuos aproximados que no se tratan correctamente: “Está en los ríos, en el aire, en los terrenos, en las cavas y basurales. Lamentablemente, muchos residuos se desechan de forma inadecuada; son venenosos, contaminantes y afectan gravemente la salud, el ambiente, la flora, la fauna y a las personas. El problema es que estos costos ambientales no los paga quien debería, sino que los absorbe la sociedad en su conjunto”.
Se agrava en 2025
El último informe del Observatorio indica que la situación se agravó durante el 2025, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas. Durante el primer semestre se observó una caída abrupta en la tasa de tratamiento, que descendió a niveles cercanos al 6%, cuando en períodos anterior había sido del 8%. Este fenómeno se explica principalmente por la salida de empresas pequeñas del sistema: la cantidad de pymes contratantes cayó alrededor de un 30% en los primeros seis meses.
Corti consideró que, si bien cuando se inició el Observatorio la política pública de control y fiscalización era deficiente, cuando desaparecieron esas políticas por parte del Estado la situación empeoró notablemente: «La falta de agenda ambiental por parte del gobierno nacional deja expuesta la situación actual, que tiene repercusiones en la salud de la población y en otros indicadores socioeconómicos y ambientales. Por eso es fundamental, primero contar con información que permita tomar mejores decisiones y a partir de ahí implementar políticas públicas en los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal; conforme sus competencias y necesidades».