La empresa Fate, de capitales nacionales y dedicada a fabricar neumáticos, está asociada al apellido Madanes. El primer Madanes que pisó suelo argentino, fue Leiser Madanes en 1912, un joven judío de nacionalidad polaca. Emprendedor y con un pequeño capital, inició un negocio de venta de telas engomadas importadas. Ese producto textil, tenía múltiples usos en esos años iniciales del siglo XX.
Años después, en 1940, sus dos hijos varones mayores, Adolfo y Manuel, contador el primero e ingeniero el segundo, resolvieron abrir otro negocio familiar: la Fabrica Argentina de Telas Engomadas, Fate. En la práctica, era una sustitución de importaciones, pero también el nacimiento de una manera muy especial de concebir y conducir una empresa industrial.
Ayudados por las restricciones de la Segunda Guerra Mundial, la escasez de neumáticos y cubiertas invitaba a infinitos parches para los rodados del escaso parque automotor argentino.
Innovación en telas engomadas
Entonces, las telas engomadas de Fate también derivaron en muy solicitados parches, pero que iba a anidar la gran idea de ambos hermanos: fabricar los neumáticos en el país. Es este desafío el que lleva a los Madanes a implementar una estrategia que será un sello empresario de allí en adelante: asociarse con el conocimiento, para dominar completamente un negocio.
En esos primeros años, la medida tomada fue sencilla y quizás sin mucho brillo. Pero en perspectiva, fue vital de ahí en adelante. Los Madanes se asociaron con el ingeniero Emilio Horn, quien ciertamente tenía dominio tecnológico en los procesos químicos y físicos que implicaba hacer telas engomadas.
Cuando en 1945, se lanza la producción de neumáticos, Fate competía por una porción menor del pequeño mercado argentino contra las poderosas Firestone y Goodyear norteamericanas.

Contrato de transferencia tecnológica
Cuando la empresa ya había sorteado las difíciles etapas iniciales, se decide competir ya no por precio, sino con calidad. Fate se lanza en 1956 con otra medida audaz en el sentido de realizar sociedades con el conocimiento. Visto la imposibilidad que las competidoras locales deslizaran la mínima información técnica que ayudara a mejorar las cubiertas Fate, los Madanes se asocian a la gran rival de Firestone y Goodyear en EEUU: la General Tire. Firman un contrato de transferencia de tecnología, que se paga con una cuota parte de cada cubierta vendida. Ese aprendizaje empresario en relación al acceso al conocimiento tecnológico, ya había madurado.
En los años del peronismo, Adolfo y Manuel Madanes se vinculan con una creciente organización que logra representar a los empresarios nacionales: la Confederación General Empresaria, la CGE conducida por José Ver Gelbard. Líder muy cercano a Perón. Para ese entonces, el más entusiastas de los hermanos en esa relación, era Adolfo Madanes. En ese contexto de relaciones, es cuando Fate necesitado de dólares para su operación, recurre a Gelbard para que gestione alguna excepcionalidad a las restricciones que imponía el gobierno que regulaba la escasez de ese billete. El favor se cumplió y Fate tuvo sus dólares. Los hermanos, le debían un gran favor a Gelbard.
Con la caída de Perón, Gelbard y la CGE cayeron en desgracia. El dirigente empresario, con sus bienes y tenencias incautadas por el gobierno militar, y la CGE prohibida en su funcionamiento, recibió la devolución del favor hecho a los Madanes. Fue contratado o, mejor dicho, cobijado dentro de la firma para que siguiera organizando a los empresarios nacionales, pero fundamentalmente, operando para el regreso del peronismo al gobierno.
Desarrollismo
La llegada del desarrollismo al gobierno en 1958 le abre a Fate una ventaja formidable: la radicación de empresas extranjeras para la fabricación nacional de autos. El crecimiento fue imparable. Se radican en San Fernando en 1962, en un extenso predio y una moderna planta industrial.
A pesar de las buenas noticias, una creciente puja entre ambos hermanos se hace difícil de sostener. Son varias las causas. Hubo un rumor que circulaba en la empresa: Manuel no le perdonaba a su hermano Adolfo, haberse casado con una chica católica: Dolores Quintanilla.
Otro factor, que es sostenido por el actual presidente de Fate, Javier Madanes Quintanilla es que su papá Adolfo no aprobaba tanta cercanía que había ido cultivando Manuel con Gelbard, y por ende con el peronismo. Lo cierto es que Gelbard, negociando con el gobierno militar del general Lanusse, a cambio de un supuesto apoyo de Perón a ese militar para presentarse a elecciones en un hipotético Gran Acuerdo Nacional de unidad, gestiona para Fate la adjudicación del negocio del aluminio argentino. Un mineral estratégico para aquel entonces.

La creación de Aluar y una nueva alianza tecnológica
Fate crea la empresa Aluar, y gana un concurso, lleno de complicaciones y acusaciones cruzadas que perduraron largo tiempo en la política argentina. Para ese entonces, en un movimiento accionario, Manuel Madanes compra a sus hermanos menores sus acciones de Fate, provocando el alejamiento de Adolfo y el ascenso definitivo de Gelbard, quien termina siendo titular del 19% del grupo empresario que comanda Fate y Aluar.
Entre 1968 y 1969 se inicia un proceso de diversificación. Fate es propietaria de Aluar y de la represa hidroeléctrica Futaleufú que le provee la alta demanda de electricidad a la producción del aluminio. Para dominar el proceso tecnológico de la fabricación del aluminio, se había verificado que no existían argentinos con experiencia sólida en este rubro, se opta nuevamente por una alianza estratégica para acceder al conocimiento. La solución fue contratar como proveedores a la italiana Montecassini Edison para la compra de las cubas electrolíticas, cubas con cierto retraso tecnológico y alto impacto ambiental, para que junto a los mismos proveedores se realizara la actualización tecnológica y ambiental de esos equipos y, sobre todo, la capacitación del personal argentina de Aluar con el proceso productivo en funcionamiento.
A medianos de 1969, Manuel Madanes toma una decisión, que vista en retrospectiva histórica, es fundante de un modo de innovación en tecnologías de frontera para una gran empresa nacional en un país de la periferia.
Sadosky, un actor clave para la soberanía tecnológica
Hay que retrotraerse a dos momentos ocurridos en años previos. El primero tiene el carácter de la importancia de las relaciones personales, de amistad y confianza, que muchas veces suelen conducir hechos relevantes. Manuel Madanes era amigo, ex compañero de universidad de Manuel Sadosky, el matemático pionero de la computación argentina.
El segundo momento es cuando Sadosky, director del Instituto de Cálculo y vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, junto a otros grandes protagonistas de la llamada Década de Oro de la universidad argentina, habían formado decenas de científicos con marcado sentido de lo nacional, cultivando ideas y proyectos de independencia tecnológica.
Ocurrida la intervención de la dictadura de Onganía en 1966 a las universidades nacionales, coronada con la triste Noche de los Bastones Largos, cientos de docentes y científicos renunciaron.
Sadosky acude a su amigo empresario y le pide que de lugar a grupos científicos y tecnólogos de distintas especialidades para seguir trabajando en el país. Fate incorpora gradualmente a químicos y mecánicos en la fábrica de neumáticos; Aluar incorpora metalúrgicos y físicos; etc.

Varsavsky, otra incorporación clave para FATE
También incorpora al brillante físico y astrónomo Carlos Varsavsky. Lo designa como Gerente de Investigación y Desarrollo del grupo. Que aquí en adelante se da uno de los períodos más luminosos de la ciencia, tecnología e innovación de toda la historia argentina.
Madanes le pide a Varsavsky que le proponga una nueva unidad de negocios que se encuentre en la frontera tecnológica mundial, que no le importa “hundirse” económicamente, sino que lo que se debe lograr es que “aquí podemos hacerlo”.
Varsavsky le propone dedicarse a la electrónica. Había nacido la División Electrónica de Fate. Por su parte, Varsavsky incorpora al ingeniero Roberto Zubieta quién con 34 años era el hombre que más sabía de electrónica avanzada en el país, en especial sobre la física del sólido con todo lo que había desarrollado con cristales de silicio en los laboratorios de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Será Zubieta quien enfoca inicialmente el proyecto de electrónica de Fate hacia las calculadoras de escritorio.
Zubieta suma a otros tantos ingenieros e informáticos, colegas suyos en la UBA. A medianos de la década del ’70, la División tiene 900 trabajadores, de los cuales 80 se dedicaban a I+D.
La invención de la calculadora, un desarrollo surgido del conocimiento acumulado en FATE
En 1971 son presentadas varias unidades de las primeras calculadoras de escritorio diseñadas y fabricadas en Argentina con un alto nivel de integración. Son las míticas Cifra 311. El proyecto crece de modo imparable, las series de calculadoras se suceden una tras otras con notables adelantos. La marca Cifra copó el mercado nacional desplazando a la italiana Olivetti, y también se exportaba a Latinoamérica y Europa. Madanes tuvo la satisfacción de no solo lograr un hito tecnológico notable como había pedido, sino que también ganaba mucho dinero.
La División Electrónica, además de contar con los mejores ingenieros electrónicos del país, seguía interactuando con organismos de CyT: la CNEA, CITEFA, el INTI, etc. Sus tecnólogos viajaban al exterior y recorrían empresas proveedoras y competidoras en franca actitud de practicar ingeniería inversa. Ante las dificultades tecnológicas del mercado proveedor local, desarrolló sus propios componentes y tuvo avances en desarrollar máquinas y equipos para la industria electrónica, avizorando en ello un posible nicho de diversificación a mediano plazo.
En toda su trayectoria, compró una sola patente para un proceso de soldadura. El resto, fueron diseños y desarrollos propios. Otra de las concesiones del gobierno para Fate que logró Gelbard, fue el Decreto 4384/71 que le otorgaba a la firma una reducción de aranceles para la importación de insumos para las calculadoras, a cambio de metas de producción e integración de partes y componentes. Ambos objetivos se lograron con creces. Las calculadoras llegaron en 1975 a integrar el 51% de los componentes de las calculadoras. Hasta 1975, en 1976 cambian drásticamente el estado de las cosas, se había vendido más de 70 mil calculadoras. Casi u$s 100 millones de ventas.
De la calculadora a las computadoras
En 1973, la División Electrónica inicia el proyecto más ambicioso de su existencia: la computadora Cifra 1000. Ésta estaba pensada para competir con la poderosa IBM 370. La estrategia era audaz, un desarrollo de una computadora costumizada a los requerimientos del país y de sus clientes, esto era evitar lanzar al mercado una computadora con prestaciones universales que encarecía y complica el producto.
Con la muerte de Perón en 1974, empieza a observarse serias complicaciones para el país y para Fate también. Gelbard pierde vertiginosamente poder, y pretende irse del país y llevarse con él su parte del negocio. Está en peligro de muerte en manos de la temible organización de ultraderecha, la Triple A. Cae el gobierno de la viuda de Perón, por un golpe militar en marzo de 1976. En 1975 ya se había devaluado la moneda argentina, y con el plan de Martínez de Hoz y Videla, se abre la importación. Madanes cambia la cúpula directiva del grupo, atrayendo gerentes del establishment y con ello intentar distanciarse de la CGE. Igualmente, lo peor estaba por venir. En 1977 es secuestrada la esposa de Manual Madanes, Matilde Matrajt. Los militares creen que Gelbard invirtió el dinero del secuestro del empresario Born en Fate.

Madanes entrega al gobierno el 19% de las acciones de Gelbard, quien no había podido llevárselas a su exilio, a cambio de su esposa con vida. Zubieta, amenazado de muerte, emigra y se instala en Brasil y trabaja en el complejo electrónico de Manaos. Varsavsky también se exilia. Habían secuestrado y desaparecido a su sobrino. Hay ingenieros y obreros de Fate y también de la División Electrónica que son secuestrados y desaparecidos. Gelbard muere en el exilio en 1977.
Hasta 1980 siguen saliendo modelos de las calculadoras Cifra, pero son poco competitivas en precio frente a las importadas de Japón. La División Electrónica de Fate cierra definitivamente en 1982. La marca es comprada por una empresa mexicana.
El prototipo de la computadora Cifra 1000, estaba muy avanzado en su software, no tan así su hardware. Su fecha de lanzamiento era en 1978. Se había abortado su desarrollo en diciembre de 1975 cuando renunció Zubieta. El prototipo, sin embargo, es llevado a Puerto Madryn y fue usado durante varios años como equipo controlador de la operación de las cubas electrolíticas en la Planta de Aluar.
En este resumido relato quedan a la vista grandes enseñanzas de cuales son los claro oscuros del desarrollo soberano de tecnología nacional. En aquellos años de vigencia de la audacia de la División Electrónica de Fate y todos sus notables protagonistas, quedaron señalados los caminos de la Autonomía Tecnológica.
(*) Director de la Especialización en Vinculación y Gestión Tecnológica de la Universidad Nacional Guillermo Brown. Autor de “Autonomía Tecnológica. La audacia de la División Electrónica de Fate.” Ediciones CICCUS; y de “La derrota del submarino”. Co edición CICCUS – UNaB. (2025)