Periferia

23 de Febrero de 2026

Investigadores argentinos buscan fortalecer la presencia científica del país en la Antártida

Científicos del CONICET realizan estudios sobre medición de luz para mejorar la calidad de vida de quienes habitan territorios polares en medio de los cuestionamientos por el desmanejo libertario del Programa Antártico.

Un equipo de investigadores del CONICET comenzó a realizar trabajos sobre medición de la luz en la Antártida de cara a fortalecer la labor científica en el continente blanco y mejorar la calidad de vida de quienes habitan territorios polares, en medio del cuestionamiento contra la administración de Javier Milei, por el traspaso al área de defensa de la gestión del Programa Antártico Argentino.

Juan Manuel Monteoliva, Roberto Germán Rodríguez y Emanuel Ricardo Schumacher, integrantes del grupo de Iluminación Natural Sustentable del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE, CONICET), llevan adelante en la Antártida un estudio que busca ampliar el conocimiento integral de la luz natural en latitudes australes, aprovechando las condiciones únicas de radiación solar en el continente blanco.

Las variaciones que presenta esta región en la disponibilidad de luz solar, con períodos prolongados de claridad o de oscuridad y cambios que se producen tanto a lo largo del año como dentro de un mismo día, generan un entorno climático único para ser estudiado que no puede reproducirse en ninguna región continental.

La propuesta del proyecto fue presentada por la investigadora del CONICET Andrea Pattini, coordinadora de la línea de Iluminación Natural Sustentable del INAHE, ante la Dirección Nacional del Antártico (DNA) y el Instituto Antártico Argentino (IAA), con el objetivo de participar en el Programa Antártico Anual 2025-2026 y la iniciativa fue evaluada tanto desde el punto de vista científico como ambiental, de acuerdo con los lineamientos establecidos en el Protocolo de Madrid.

La investigación, clave para el hábitar en regiones polares

Las mediciones lumínicas abarcan las tres escalas que aborda la línea de Investigación en Iluminación Natural Sustentable: urbana, edilicia, y humana. En la primera de ellas se tomó el Fortín Sargento Cabral como un pequeño núcleo urbano, caracterizando su materialidad y volumetría en relación al relieve y a los diferentes tipos de cielo que se pudo caracterizar con nuestro instrumental científico.

En la escala Edilicia, se realizó un análisis fotométrico dinámico de espacios de aprendizaje en Base Esperanza, centrado en la disponibilidad de luz natural y su impacto en los ocupantes durante el periodo estival. Se tomaron como casos testigo: la Escuela Provincial N° 38 “Presidente Raúl Ricardo Alfonsín”, la primera en el mundo y la más austral del programa GLOBE (NASA), y el Laboratorio Antártico Multidisciplinario de Base Esperanza (LAMBE). A escala humana, se evaluaron hábitos de sueño en relación a la exposición prolongada de luz asociada al verano en regiones polares, tanto natural como artificial proveniente de espacios construidos y del uso de dispositivos con pantalla.

Científicos del CONICET lideran en la Antártida un estudio que busca ampliar el conocimiento integral de la luz natural en latitudes australes. Fotos: gentileza investigadores.

Las condiciones extremas, aún en el verano han sido un desafío, tanto para la operación de los equipos de medición, como su traslado, manipulación y cuidado. Asimismo, para la salud y seguridad nuestra como operadores. Se han realizado mediciones en exteriores con vientos de más de 40 km/h y con -19º C de sensación térmica, en horarios no habituales dado que en esta época del año, si bien se pone el sol, no se alcanza la oscuridad absoluta. De acuerdo con los investigadores, esto aportó desafíos y nuevos desarrollos metodológicos específicos durante la campaña de verano.

¿Qué aporte concreto hacen estos resultados al conocimiento científico actual?

El aporte del trabajo es clave en cuanto a recursos naturales aplicados al desarrollo de hábitats sustentables en un territorio estratégico, como es la Antártida Argentina. Además, genera bases de datos empíricas y publicaciones que posicionan al país, a nuestro instituto, y al grupo de trabajo en redes de colaboración y financiamiento nacional e internacional.

“En cuestiones más aplicables, buscamos aportar a mejorar la calidad de vida en territorios polares, formar recursos humanos y fortalecer la presencia científica en el Atlántico Sur”, explicaron los investigadores en el sitio oficial del CONICET.

Las conclusiones obtenidas pueden ser insumos para desarrollos de diseño y arquitectónicos en climas similares en el continente, o en actividades específicas como alpinismo, refugios, entre otros.

A mediano plazo, se prevé generar una base de datos detallada sobre las condiciones de luz natural en la Antártida, integrando ciencia, arquitectura sustentable y bienestar humano. A largo plazo, aportar lineamientos específicos para estrategias de diseño de iluminación sustentable que optimicen este recurso, favorezcan la adaptación a condiciones extremas y promuevan la salud de los ocupantes. Se busca consolidar al grupo como referente en la temática. Finalmente, se planea ampliar la investigación a partir de nuevas campañas.

El gobierno nacional avanza con el pase del Programa Antártico Argentino de Cancillería a Defensa.

Críticas al desmanejo libertario del Programa Antártico

El gobierno de Javier Milei inició el traslado de las bases científicas que operan en la Antártida de la órbita de Cancillería a la de Defensa, y levantó críticas desde el sector científico, desde el militar y del diplomático.

Los cuestionamientos no tienen que ver exactamente con la disputa entre libertarios y adversarios políticos, sino con cuestionamientos que salen desde el propio gobierno nacional, por el proceder caótico y sin un rumbo claro de la decisión que pone en riesgo la presencia argentina en la Antártida.

El Programa Antártico Argentino es clave para ejecutar la política antártica nacional, coordinando investigación científica (cambio climático, océanos, biología), gestión ambiental, apoyo logístico a bases y refugios, y defensa de los intereses soberanos argentinos en la Antártida, todo bajo el marco del Tratado Antártico, asegurando la paz y el uso científico del continente.

Cabe mencionar, que el sostenimiento de la labor científica en el continente blanco y la no militarización es la condición que le permite a la Argentina justificar su presencia en la Antártida, algo que está en peligro si se continúa con el desfinanciamiento del programa antártico argentino.

¡Sumate a la Comunidad de Periferia!

Periferia Ciencia se sostiene fundamentalmente gracias a una comunidad de lectores que todos los meses, de acuerdo a sus posibilidades, hacen su aporte. ¿Querés que exista un medio como Periferia?