Periferia

1 de Abril de 2025

Eduardo Porto / Editor

¿El Gobierno busca modificar el Estatuto del CONICET para intervenirlo?

Es la estrategia que utilizó en el INTA, el otro de los grandes organismos científicos del país que Milei tiene en la mira para avanzar con su plan de desmantelamiento. Hermetismo cómplice de Daniel Salamone. ¿Pueden?

Luego de anunciar un mega decreto con el que pretende fusionar y eliminar organismos estatales, el gobierno de Javier Milei movió fichas sigilosamente, y mantuvo la expectativa de todo el sistema científico.

Los investigadores e investigadoras de los principales organismos de ciencia y tecnología, entre ellos del CONICET, están en vilo ante la posibilidad cierta de pérdida de puestos de trabajo, de cierre de programas de investigación y de agendas que deberían migrar a otros países si se concretan los planes de la gestión libertaria.

Es que los organismos científicos están en la mira de Milei desde antes de que gane la presidencia, a fines de 2023. La oposición al plan de desmantelamiento es grande pero el gobierno dio muestras de que planea avanzar con el achicamiento de varios organismos que considera “un gasto”.

El INTA, ¿una muestra de lo que viene?

Uno de ellos es el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), especializado en investigación para el agregado de valor a la actividad productiva del agro. La semana pasada, más precisamente el viernes último, el gobierno consiguió que la Mesa de Enlace ceda en su oposición a que se cree en el Consejo Directivo del organismo científico un cargo de intervención directa del gobierno nacional.

Así, el Consejo Directivo del organismo científico habilitó modificaciones sobre la estructura organizativa y permitió que el Ministerio de Economía nombre a un interventor, que es quien decidirá de manera autocrática sobre cuestiones referentes a presupuesto. Así, el gobierno de Javier Milei venció la última barrera que tenía para avanzar con su plan de 1500 despidos y desguace de áreas de investigación y extensión rural.

“La intervención del INTA por parte del Gobierno quedó completamente clara y efectivizada”, advirtió el delegado de ATE INTA, Sebastián Fajardo.

“Hay que decirlo con todas las letras. Definitivamente el Consejo Directivo, por nueve votos a uno, ha votado la intervención del INTA”, fue la lectura que hicieron de inmediato los sectores gremiales que desde hace meses se han declarado en estado de alerta y movilización, porque saben que el gobierno de Milei pretende despedir a unas 1.500 personas de ese organismo (que tiene actualmente poco más de 6.000), reducir sustancialmente las áreas dedicadas a la extensión rural y además poner a la venta miles de hectáreas de campos que son propiedad del organismo tecnológico.

¿Pueden modificar el estatuto del CONICET?

¿Qué pasará con el CONICET?

Pues bien, el paso dado sobre uno de los organismos con mayor anclaje territorial del país en ciencia y tecnología hace creer que es la estrategia que también busca implementar en otro de los máximos organismos científicos del país: el CONICET. En el CONICET, sin embargo, esa posibilidad es más incierta porque la modificación del estatuto del organismo depende de la aprobación por parte de las dos cámaras del Congreso, porque tiene fuerza de ley.

Si el INTA se especializa en el agro, el CONICET es la materia prima de la investigación científica argentina, algo que valoran a nivel internacional en los principales países del mundo, a pesar que para el presidente de la nación sus científicos y científicas son “canallas” y “casta que se esconden detrás del Estado”.

Pues bien, el decreto de fusión y eliminación de organismos tiene el límite que fijó la Ley Bases, y en julio de este año es el tope que existe para poder intervenir en los organismos.

Más allá del brutal ajuste a todo el sistema científico de parte de la gestión libertaria, que llega al 30% desde que asumió Javier Milei, el objetivo es achicar organismos que para el actual gobierno “son excesivos”.

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se reunió con el presidente del CONICET, Daniel Salamone, en febrero.

Hermetismo y reuniones a espaldas de la sociedad

Hacia el interior del CONICET, Daniel Salamone, el presidente del organismo mantiene el hermetismo, pero lo claro es que existe un plan que tiene en la mira darle una estocada a la ciencia argentina. El 5 de febrero eso quedó a la luz, cuando Salamone publicó una foto en redes sociales junto al ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, en un marco de tensión con la comunidad científica por el decreto de fusión de organismos estatales.

La otra reunión se dio, a escondidas, el 20 de febrero en Casa Rosada con el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos. Sin embargo, salió a la luz cuando un periodista lo detectó a Salamone en Casa Rosada ingresando a la reunión con Francos.

Allí, se hablaba de dos caminos posibles: la fusión del CONICET con el INTA, el INTI y la CONAE para crear un súper instituto (el INCyTDE) que ya nacía con un plan para desfinanciarlo de fondos públicos al 50%; o la modificación del Estatuto del CONICET para facilitar su intervención.

El tiempo siguió pasando y las definiciones desde el gobierno nacional no se dan, pero si consiguieron interponer su plan en el INTA, por lo que es esperable que intenten aplicar la misma estrategia en el CONICET.

Lo cierto es que el Secretario de Ciencia y Tecnología, Darío Genua, y el presidente del CONICET, Daniel Salamone, mantienen el hermetismo, mientras siguen con reuniones en Jefatura de Gabinete y en el ministerio de Desregulación del Estado, en el marco de una presión fiscal que parece ir en aumento puesto que Argentina sigue apostando a endeudarse con el exterior.

Jefatura de Gabinete busca tener mayor presencia en la toma de decisiones del máximo organismo científico pero para eso necesita modificar el estatuto, y lograr intervenir con decisiones directas, para concretar su plan de desmantelamiento de la ciencia argentina.

Ana Franchi, ex presidenta del CONICET.

Convertir la investigación en un hobby

Si se avanza con la modificación del estatuto se podría transformar radicalmente la estructura del CONICET, el principal organismo de investigación del país. Mientras Salamone y Genua no dan indicios, sigue en discusión si el plan es la fusión del instituto con entidades como el INTA o el INTI; la provincialización de varios de sus 330 institutos de investigación o, de manera crucial, la modificación del Estatuto que rige la carrera investigador/a del CONICET (CIC y CPA).

Este Estatuto, instaurado mediante un decreto ley en 1958 y reformado en 1996, se erige como la columna vertebral de la actividad científica en Argentina. El documento establece las pautas que deben cumplir quienes desean incorporarse a la carrera del CONICET, definiendo no solo los escalafones —que van desde el nivel de investigador asistente hasta el de investigador superior—, sino también la necesidad de una dedicación “full-time” indispensable para avanzar profesionalmente. Asimismo, este marco normativo regula aspectos fundamentales como salarios y beneficios sociales, asegurando condiciones laborales adecuadas para quienes se dedican a la investigación.

La ex presidenta del organismo, Ana Franchi, ha sido muy crítica ante estos planteamientos. En declaraciones recientes, Franchi advirtió que la intención de la administración de Javier Milei es transformar la investigación en Argentina en algo similar a “un hobby”. Según su visión, eliminar la exigencia de dedicación exclusiva permitiría que científicos se dediquen a la investigación de forma parcial, mientras mantienen otros empleos. “Entonces yo trabajo en determinada empresa, y un ratito me voy y hago la investigación. Eso permite bajar totalmente los salarios, porque es un complemento, pero la verdad es que así no se investiga. Pregunté a un investigador en los países centrales, así no se investiga”, sostuvo la ex titular del CONICET, resaltando que la dedicación exclusiva es esencial para producir investigaciones de calidad.

De concretarse estas modificaciones, el panorama científico podría experimentar cambios profundos. La eliminación del compromiso de tiempo completo no solo alteraría la carrera profesional de los investigadores, sino que también pondría en riesgo el nivel de calidad y continuidad de la producción científica en el país. Claro, que el nombramiento de un interventor le daría más poder al gobierno de Javier Milei. De cualquier forma la modificación del Estatuto del CONICET, a diferencia del INTA, requiere que lo validen las dos cámaras del Congreso, y ello entorpece los objetivos del gobierno nacional.

Con la posibilidad de fusionar el CONICET con otras instituciones y de descentralizar parte de sus competencias, el debate sobre el futuro de la investigación en Argentina se vuelve cada vez más intenso, enfrentando visiones que, según críticos como Franchi, podrían transformar un pilar fundamental del conocimiento en una actividad meramente complementaria.

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