El titular de la cartera de Ciencia, Tecnología e Innovación explicó que la realidad con la que se encontró al llegar al ministerio es de una gravedad superior a la imaginada por el nivel de deudas contraída con diversos proveedores. Argentina deberá pagar a todos ellos para poder seguir manteniendo de pie al instituto.
En ese contexto, el titular de la cartera científica explicó que “desde adentro, tenemos un panorama aún más complejo porque nos dejaron una serie de deudas que hay que entender. Por ejemplo en la biblioteca electrónica, fundamental para la actividad científica de todo el país, con una deuda de 10 millones de dólares que hay que pagar en marzo”.
“Pero eso no es todo, también nos encontramos con deuda a proveedores, que no se terminaban de pagar y que necesitan que se cumplimenten los pagos para que puedan continuar. Argentina no pagaba la parte que le correspondía a proyectos internacionales aprobados. Todo esto constituye una deuda muy grande y es similar a lo que ocurre con otras secretarías estatales”, agregó
En ese marco, señaló que “todos los sectores del Estado están en emergencia en cuanto a distintos tipos de problemas, a medida que uno se va involucrando más en los detalles. En el punto de vista global, nosotros sabíamos la herencia que nos dejaban. Los salarios de los investigadores más bajo de la región, la falta de becas y subsidios en los cuales los investigadores tenían que salir a buscar financiamiento”.
Por otro lado, el Ministro lamentó la percepción que existe para con el sector. “Lo que yo encuentro es un escenario muy triste. A la comunidad internacional hay que explicarle por qué el país no cumplió con esos compromisos. El problema más significativo es la percepción de los jóvenes que de alguna manera no tienen la perspectivas de hacer ciencia en este país”, se quejó.