Periferia

30 de Noviembre de 2025

Qué es la “tensión superficial”, el efecto “imán” usado en el circo antivacunas del Congreso

Científicos explicaron el fenómeno de los objetos que se adhieren al cuerpo y refutaron que las vacunas contra el covid tengan "efectos magnéticos", como se presentó en el parlamento.

El jueves, en medio del show antivacunas organizado por la diputada nacional del PRO, Marilú Quiroz, en el Congreso se dio una situación insólita, cuando un hombre (al que presentaron como Ángel Cabral), comenzó a adherirse objetos al cuerpo para “ofrecer pruebas” de los supuestos efectos adversos de las vacunas contra el Coronavirus, durante la pandemia.

Desde el sector científico salieron a explicar que el fenómeno presentado como magnetismo responde a lo que se conoce como “tensión superficial”, un concepto físico relevante en medicina, especialmente en el estudio y comprensión de la fisiología respiratoria. El fenómeno se refiere a la capacidad de un líquido para resistir una fuerza externa, debido a la cohesión de sus moléculas.

Todo comenzó cuando en el encuentro, titulado “¿Qué tienen las vacunas?”, un hombre comenzó a adherirse objetos en el cuerpo. El evento antivacunas tenía el objetivo de sembrar sospechas sobre las vacunas anti-Covid con teorías conspirativas, y fue realizado gracias al aval libertario de Martín Menem y de los legisladores de La Libertad Avanza, aún cuando tuvo resistencia de todo el arco político opositor (incluso del PRO).

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En medio del circo “antivacunas”, la biotecnóloga tucumana Lorena Diblasi hizo subir a un jardinero sin remera al escenario del auditorio (fue presentado como Ángel Cabral, aunque en medio del catálogo de falsedades del evento, cabe dudar hasta de su nombre) para “demostrar” que la administración de dosis de la vacuna AstraZeneca le provocó “un efecto de magnetismo con objetos metálicos”.

En un giro inesperado de los acontecimientos, la especialista sorprendió a todos al deslizar distintos objetos metálicos sobre la superficie del torso de Ángel Cabral (así se presentó, al menos, aunque en el listado de falsedades presentado cabe dudar hasta de su nombre). Muchos se sorprendieron por lo sucedido, pero no se trata de nada nuevo. Ya se discutió en su momento la posibilidad de que las vacunas provoquen “imantación” en los seres humanos… y se refutó.

¿Por qué hay materiales que se adhieren al cuerpo?

Las vacunas contra el coronavirus no poseen metales magnéticos o bien una cantidad de material suficiente para hacer lo que pregonan los charlatanes. Sin embargo, es verdad que ciertos objetos -incluso lo que no están magnetizados- pueden quedar pegados a nuestro cuerpo.

Fabricio Ballarini, doctor en Ciencias Biológicas por la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, explicó en su cuenta oficial de Instagram por qué hay materiales que se adhieren a la zona del brazo donde se colocó la inyección. Esto se debe a lo que se conoce como “tensión superficial” y, además, por la fricción entre el elemento y el brazo.

Se llama tensión superficial a “la superficie del agua que se comporta como si estuviera cubierta por una membrana muy delgada”. La tensión superficial es como la piel del agua y es tan fuerte que puede sostener objetos como un clip o una aguja.

Los objetos -no solo los objetos imantados- pueden pegarse a nosotros porque existe una propiedad que se llama ‘tensión superficial’. El agua que hay entre los objetos y nuestro dedo genera una especie de ‘pegatina’”, señala Ballarini en el siguiente video de Instagram donde, además, muestra cómo se le pegan a la mano migas de pan y una cucharita de plástico.

Del mismo modo, la cadena inglesa BBC explicó que lo que hace que un imán (o una moneda) se peguen a la piel son los aceites de esta y la tensión superficial.

Es decir, esa “pegatina”, esa “piel del agua” es la que permite que ciertos materiales se queden adheridos a la zona del brazo donde se aplicó la inyección.

Como se dijo, las vacunas contra el nuevo coronavirus no poseen metales magnéticos o bien una cantidad de material suficiente para hacer lo que se indica en los videos. Así lo demuestra la composición de las vacunas de AstraZeneca, Sputnik V, Sinopharm y Pfizer -aunque esta última no está disponible en el país-, de las aprobadas en la Argentina, y de Moderna y Johnson & Johnson, aprobadas en otros países.

Las vacunas no tienen consecuencias adversas

En algunos casos sí tienen componentes como el hidróxido de aluminio en forma de gel -como en el caso de AstraZeneca-, pero esta sustancia se usa desde hace décadas en las vacunas y es completamente inocua, explicó Eloísa Arana, doctora en Bioquímica y Biología Molecular del Conicet.

“Esos adyuvantes [N. de la R.: sustancias que se añaden a una vacuna para potenciar o dirigir la respuesta inmunológica] contienen a esos metales en formas químicas completamente inocuas y en una cantidad insignificante comparado con lo que tiene el atún de lata, por ejemplo. Está completamente probado que no tiene ninguna consecuencia y se usan desde hace décadas en las vacunas que les damos a los bebés”, agregó la especialista.

En la misma línea, el físico Jordi Sort, quien lidera el Grupo de Materiales Inteligentes de Nanoingeniería, Nanomecánica y Nanomagnetismo de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), en España, aclaró a Newtral -un sitio de fact-checking español que forma parte de la red International Fact-Checking Network (IFCN), que, para crear el efecto que se observa en los videos, “se necesitaría un implante debajo de la piel con una cantidad suficiente de material ‘magnético’ para que atrajera un imán”. Y las vacunas no llevan tal implante.

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