Periferia

3 de Octubre de 2026

Por su alineación “carnal” con Trump, el Gobierno canceló la central nuclear Atucha III

La cuarta central nuclear argentina iba a tener tecnología y mayoría de financiamiento chinos. En una reunión de directorio de Nucleoelétrica el proyecto se dio de baja oficialmente.

El acuerdo con China para avanzar en la construcción de la central Atucha 3 fue oficialmente cancelado por el gobierno y en la misma reunión de directorio se declaró al predio del reactor “de interés empresarial” y se autorizó a avanzar en el llamado a licitación para la construcción de un reactor, de capitales “100 % privados”, con el “otorgamiento de un derecho real de superficie sobre 12 hectáreas del predio reservado para Atucha III”.

Todo indica un destinatario prefijado: la empresa Meitner Energy, de capitales estadounidenses, presentada con bombos y platillos por el ministro Luis Caputo como ejemplo de inversión vía super Rigi.

Los especialistas coinciden en que hay varios obstáculos para la concreción real del pequeño reactor modular que anunciaron, pero el énfasis en aclarar que se otorga un “derecho real” sobre el predio apuntaría a garantizar que Atucha III, y sobre todo el contrato para construir la central con tecnología china, queden sepultados más allá de la actual gestión de gobierno.

Cancelación de Atucha III

Surge de las actas firmadas en la asamblea de accionistas del miércoles 23 de septiembre de Nucleoeléctrica Argentina S.A, a las que accedió el medio Página 12. (NA-SA), cuya composición accionaria depende en un 79% de la Secretaría de Energía, un 20% en manos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), más un 1% perteneciente a Energía Argentina S.A. (Enarsa).

Allí se remite a la asamblea de junio de 2021, que durante la gestión anterior había encomendado a NA-SA la construcción de las centrales “Proyecto Nacional Candu” y “Hualong”. El mega proyecto de la cuarta central nuclear argentina Atucha III iba a tener tecnología y financiamiento mayoritario chinos.

En la asamblea de Nucleoléctrica se firmó la decisión de “dejar sin efecto los proyectos Candu y Hualong”, y se expuso como fundamento de la cancelación: “Falta de asignación de recursos económicos e imposibilidad material de cumplimiento (en el marco del estado de emergencia pública de la Ley N° 27.742)”.

Argentina y China acordaron la construcción de Atucha III pero el gobierno de Milei lo canceló.

Cierre de Atucha III y privatización por la alineación con Trump

En la misma reunión se votó a favor de una declaración de “Interés Empresarial” y se autorizó al directorio a aprobar pliegos y llamar a licitación pública. Se indica una “inversión estimada de USD 1.203.000.000 (100% capital privado, sin fondos ni avales públicos)”, cifra que coincide con la anunciada por Meitner para su proyecto del pequeño reactor modular ACR-300.

Se aclara que “requiere el otorgamiento de un derecho real de superficie sobre 12 hectáreas del predio reservado para Atucha III”. Se “plantea la posibilidad de que NA-SA asuma la operación y mantenimiento de la planta”.

Lo firmado viene a ratificar lo que en los hechos ha mostrado como política el gobierno actual, tras una ola de despidos en la CNEA y la paralización de obras clave.

El vocero presidencial, Adrián Ravier, había respondido antes a la prensa que Meitner se instalaría en el predio destinado a Atucha, sin reparar en los obstáculos legales y administrativos para la entrega, sin más, del predio asignado a otro destino. A nivel geopolítico, le pone el moño a la adhesión irrestricta a Estados Unidos en un área clave en su competencia con China.

Despidos en la CNEA y parálisis del proyecto CAREM-25

El presidente de NA-SA es Juan Martín Campos, ex presidente de Dioxitek, que en febrero reemplazó al eyectado Damián Reidel tras el escándalo de los gastos millonarios en consumos de lujo en las tarjetas de crédito corporativas, y las denuncias por presuntos sobreprecios y direccionamiento de licitaciones en Nucleoeléctrica.

El vicepresidente, Martín Porro, titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica, es cuestionado por paralizar poyectos como el reactor Carem, por el tendal de despidos de personal especializado que aplicó, y por nombrar, a su vez, funcionarios sin trayectoria alguna en el área. Entre los directores titulares está Diego Chaher, a cargo de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, que entre otras cosas busca la privatización parcial de la misma NA-SA.

De lo firmado en la reunión de accionistas surge la modificación del destino del predio: de albergar una central nuclear a un pequeño reactor. También la necesidad de plantear una licitación que por sus características tendría un único oferente. Más allá de que el anuncio de Meitner se logre completar, el “otorgamiento de derecho real” al licitatario implica, justamente, la adquisición de derechos ante la primera intevención en el terreno.

Naufraga (como era sabido) el mega Plan Nacional Nuclear de Milei

El anunciado reactor ACR300 tiene varios obstáculos por saltear, entre ellos su alto costo total. Meitner Energy fue creada en 2024 junto al anuncio del Plan Reidel y en sus oficinas de Buenos Aires y Bariloche trabajan varios ex CNEA y juniors formados en el Balseiro. El 60% pertenece al magnate estadounidense de origen iraní Hamid Ansari; el otro 40% es de Black River Technology, una firma estadounidense controlada por la estatal Invap, con sede en Río Negro, que aporta el desarrollo tecnológico del reactor.

De concretarse, entonces, el diseño sería local, pero el control de las decisiones estratégicas se concentraría en Estados Unidos. La foto del CEO local de Meitner, Teófilo Lacroze, exejecutivo de Shell, con el ministro Caputo, fue difundida hace unos meses como un ejemplo de atracción de inversiones por Super Rigi.

“Si esto se firmó, es una pésima noticia para el sector nuclear, y para el país. Terminan de matar Atucha 3 y en el mismo acto entregan el predio, es el combo del final”, remarca Federico Basualdo, exsubsecretario de Energía Eléctrica y figura central en la discusión del área durante la gestión anterior de gobierno.

“Argentina tiene una enorme posibilidad de expansión nuclear, y el acuerdo que renegoció Nucleoeléctrica Argentina durante el gobierno anterior generaba condiciones no solo para expandir la potencia nuclear instalada, sino un horizonte de expansión para el complejo científico tecnológico argentino, con un contrato comercial ya firmado con China y un acuerdo financiero que iba a permitir solventar esta expansión”, repasa.

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