Periferia

8 de Enero de 2026

Por el ajuste y la improvisación política libertaria está en riesgo la soberanía científica en la Antártida

Si bien la Cámara de Diputados pidió respuestas sobre la Campaña Antártica de Verano 2025/2026, que expone un colapso logístico y científico sin precedentes, no hay respuestas desde el Poder Ejecutivo.

Argentina podría perder su soberanía científica sobre la Antártida, uno de los ejes claves de la presencia del país en el continente austral, debido a las improvisaciones políticas de la actual gestión de Javier Milei al frente de la presidencia.

Las campañas científicas antárticas, como la actual Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025/2026 de Argentinason operaciones logísticas y científicas cruciales que implican el apoyo de las Fuerzas Armadas (ARA Almirante Irízar) para abastecer bases, desplegar personal y equipamiento, y llevar a cabo investigaciones sobre clima, geología y biología en el continente blanco, enfrentando condiciones extremas para mantener la presencia científica y soberanía, aunque en Argentina enfrentan desafíos por recortes presupuestarios que impactan la continuidad de proyectos. 

Sin embargo, por el desfinanciamiento ciego que implementa el gobierno nacional sobre el sistema científico y tecnológico lleva a que, por primera vez en más de 120 años, esté en riesgo la continuidad de la investigación argentina allí.

La Campaña Antártica de Verano (CAV) 2025/2026 deja a la luz la falta de interés en la producción científica y la ausencia de gestión política en una política que el país sostuvo de manera ininterrumpida durante más de 120 años.

Postergaciones constantes y avisos de último momento

Desde septiembre de 2025, las salidas hacia distintas bases antárticas comenzaron a sufrir postergaciones reiteradas. Lejos de responder a un esquema de planificación flexible —habitual en campañas polares—, las modificaciones se produjeron de manera desordenada, con avisos comunicados con menos de 24 horas de antelación.

Según reconstruyó el medio Realpolitik, en múltiples oportunidades personal científico debió trasladarse hasta Buenos Aires, asumir gastos de hospedaje y pasajes por su cuenta y reorganizar compromisos laborales y familiares, para luego ser informado de la suspensión de la salida pocas horas antes de concretarse.

Uno de los episodios más ilustrativos ocurrió cuando investigadores fueron citados a primera hora de la mañana en el aeropuerto militar de El Palomar para iniciar el traslado hacia el sur. Horas después, ya con el personal concentrado, se comunicó que la operación quedaba suspendida. La escena se repitió, con variaciones, en más de una ocasión.

Las explicaciones oficiales apuntaron al estado climático de las bases o a dificultades operativas, pero las fuentes consultadas señalan que el problema de fondo es logístico y presupuestario, vinculado a la falta de medios propios de traslado, al deterioro del material disponible y a una planificación fragmentada.

La logística rota: cuando mover una fecha desarma toda la campaña

A diferencia de otras actividades científicas, la investigación antártica se organiza bajo cronogramas extremadamente precisos. Cada salida implica la coordinación de vuelos, buques, ventanas climáticas y disponibilidad de bases, muchas veces compartidas con otras dotaciones o con medios que luego continúan hacia distintos destinos.

En ese contexto, una postergación no es un simple corrimiento de agenda. Cuando una fecha se modifica, el buque que debía encontrarse en determinada base ya partió hacia otro punto, el avión asignado queda afectado a otra misión o la pista no vuelve a estar disponible en semanas. La logística debe rearmarse desde cero.

Fuentes científicas involucradas en la campaña explican que, como consecuencia de este desorden, algunos grupos ya perdieron la mayor parte del tiempo de trabajo planificado en campo. En campañas diseñadas para 45 días efectivos de investigación, hay equipos que, de concretarse la salida, llegarían con apenas una fracción de ese tiempo disponible, sin posibilidad de compensarlo ni extender su estadía.

Frente a este escenario, varios grupos debieron evaluar seriamente la suspensión total de sus campañas, una decisión extrema que impacta no solo en los investigadores, sino también en compromisos asumidos con organismos internacionales y redes científicas extranjeras.

Una situación inédita en más de un siglo de presencia argentina

Consultadas sobre antecedentes similares, las fuentes son categóricas: hubo atrasos en otras campañas, pero nunca de esta magnitud ni con un nivel tan evidente de inoperancia logística. Lejos de corregirse, cada campaña parte de una situación peor que la anterior.

El deterioro no se limita al transporte sino también en la indumentaria para campañas antárticas que no se renueva desde 2018. Desde entonces, el personal científico reutiliza ropa en mal estado, calzado de talles incorrectos, camperas dañadas y equipamiento incompleto, una situación inadmisible en uno de los entornos más extremos del planeta.

El trasfondo político: vaciamiento de la DNA y traspasos en la penumbra

La crisis actual se inscribe en un proceso más amplio de desmantelamiento progresivo de la dirección nacional del Antártico. El intento de traspaso de la administración de las bases Carlini y Brown desde la DNA al Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), la falta de nombramiento formal de la directora nacional, la pérdida de patrimonio, la fragmentación del personal y, sobre todo, la decisión de no solicitar presupuesto propio para la gestión de las bases durante 2025, configuran un escenario explosivo.

Esta situación fue advertida incluso en el ámbito legislativo. En marzo de 2025 se presentaron en la Honorable Cámara de Diputados de la Nación un proyecto de declaración y un proyecto de resolución expresando la “preocupación por la incertidumbre respecto de la realización de la Campaña Antártica 2025” y solicitando información precisa sobre la falta de recursos logísticos, el estado de los buques y los medios aéreos afectados a la campaña.

A este cuadro se suma la creciente intervención de actores privados en tareas logísticas antárticas. La incorporación de la empresa MIRGOR, perteneciente a la familia de Luis Caputo, en obras y operaciones vinculadas a la base Petrel abrió una nueva zona gris en la política antártica argentina.

Según información pública, la empresa avanzó en la provisión de medios aéreos y en proyectos de infraestructura, pese a las restricciones que el tratado Antártico establece para la participación privada y a la falta de experiencia comprobada en un entorno de estas características. De hecho, uno de los aviones afectados a la logística sufrió un desperfecto que redujo aún más las ya limitadas capacidades operativas de la campaña.

Desfinanciamiento, militarización y privatización

Para investigadores y especialistas consultados, la combinación de desfinanciamiento estatal, traspasos administrativos confusos, militarización de la gestión y apertura a intereses privados constituye una amenaza directa a la soberanía científica argentina en el continente blanco.

La Antártida no es solo un territorio remoto. Es un espacio central para la política exterior, la ciencia, la diplomacia ambiental y la proyección estratégica de la Argentina. Cada campaña que se debilita erosiona décadas de acumulación institucional y prestigio internacional.

Lo que hoy ocurre con la Campaña Antártica de Verano no puede reducirse a una sucesión de demoras. Es la manifestación concreta de un modelo libertario que relegó la ciencia, vació a la autoridad de aplicación y subordinó una política de estado a decisiones improvisadas.

Mientras tanto, los investigadores —verdaderos protagonistas silenciosos de la presencia argentina en la Antártida— siguen esperando una salida que no llega, con sus proyectos en suspenso y una certeza cada vez más extendida: sin un cambio de rumbo urgente, la campaña antártica corre el riesgo de convertirse en una formalidad vacía, incapaz de sostener aquello que durante más de un siglo fue motivo de orgullo nacional y eje del reclamo soberano argentino.

Nota original de Santiago Sautel en Realpolitik: https://realpolitik.com.ar/nota/70345/la-politica-de-recortes-de-javier-milei-pone-en-riesgo-la-soberania-cientifica-en-la-antartida

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